Editorial | Hagamos bien nuestro trabajo

Mercedes Chacín

Cuando empezó a sonar el 10 de enero de 2019, a principios de diciembre de 2018, no entendimos de inmediato. ¿Qué reclaman? ¿Qué inventan ahora? Pues sacaron de alguna solapa vieja, de alguna manga desvencijada, de algún espíritu torpe y malsano, que la presidencia de Nicolás Maduro no es legítima. Una “olla periodística” perfecta para las redes sociales. Una noticia falsa perfecta. Y es tan perfecta porque no existe. Mientras más mentira es una “tendencia”, más éxito tiene. Mientras más descabellada, más lo cree algún sector perennemente despistado o aviesamente perverso del país y de eso que llaman la comunidad internacional. Las redes sociales, por desgracia, se acercan mucho más a las mentiras que a la verdad. Y no es una falla de origen. Las redes surgieron como una expresión legítima de expresión de los seres humanos, pero mutaron a instrumentos de manipulación y engaño.

¿Cómo van a salir siete meses después de las elecciones con ese chorro de baba de que no las reconocen? ¿Cómo es que desconocen que Henry Falcón fue candidato? ¿Cómo se olvidan del candidato de la sopa, Javier Bertucci? ¿Cómo desconocen el número de votos que obtuvo en buena lid Nicolás Maduro Moros? ¿Cómo desconocen las auditorías en caliente que realiza el Consejo Nacional Electoral? ¿Cómo desconocen las elecciones del 24 de mayo de 2018, si antes reconocieron gobernaciones y diputados que ganó la oposición con el mismo sistema electoral?
Eso, en lo que concierne a la dirigencia de oposición. Pero hay otros asuntos que no son falsos. Que no son cosas del imperialismo. Que no son cosas de la oposición venezolana. No son cosas de tendencias. No son cosas de las redes sociales.

No es cosa de las redes sociales el deterioro de los servicios públicos. No es cosa de las redes sociales que los teléfonos “se ligan” como sucedía en los 80. No es cosa de las redes sociales la roncha que se pasa por la falta de gas. No es cosa de las redes sociales la casi inexistencia del transporte público. No es cosa de las redes sociales los apagones. No es cosa de las redes sociales las acusaciones a los militares sobre cobros de peaje, sobre abuso en las alcabalas, sobre privilegios odiosos. No es cosa de las redes sociales los problemas con el agua potable y el aseo urbano.No es cosa de las redes sociales la merma de los valores que se traducen en bachaquerismo inhumano con todo, pero que es especialmente lesivo o mortal cuando se trata de comida y medicinas. No es cosa de las redes sociales el “sálvese quien pueda” que nos tiene la vida triste, porque eso lo que da es tristeza.

Por eso de aquí al 2019 tenemos que defender la Patria de quienes quieren saquearla, sí. Tenemos que defender la Patria de quienes se quieren adueñar de todos nuestros recursos.

Pero también se trata de hacer bien nuestro trabajo. El policía, el médico, la maestra, el barrendero, la cocinera, la periodista, el fotógrafo, el artista, la creadora, la enfermera, el militar, la científica, el vendedor, el o la burócrata, el estudiante, la profesional y la técnica, el obrero y la obrera. Si tan solo cada quien tratara de hacer bien el trabajo que le tocó, que nos tocó, lo que no se haga, se lo reclamamos al Gobierno. Pero reclamar sin moral, tampoco. Hasta los reclamos tenemos que hacerlos bien. Sigamos.

CIUDAD CCS

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