Editorial | Que se oiga Caracas

Mercedes Chacín

Caracas es el epicentro de dos acontecimientos lúdicos en este mes de noviembre. Un festival de música, organizado por la Alcaldía de Caracas por cuarta vez, y la Feria Internacional del Libro de Venezuela 2018, preparada por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura. En suma, es el Gobierno Bolivariano encabezado por el presidente Nicolás Maduro Moros.

Este año el Suena Caracas tiene una novedad: se privilegió el talento nacional y se fue a sonar a los barrios. La feria también tiene novedades: se trasladó al casco histórico de la ciudad. Ambas actividades cuestan dinero, ambas actividades son gratuitas para la gente y ambas forman parte de eso que llaman “alimentar el espíritu”. Hasta ahí todo bien. ¿Quién puede estar en contra de mover el esqueleto y el cerebro? ¿Qué tiene de censurable que la gente baile gratiñán? A primera vista nada, peeroooo… en Venezuela nunca se sabe.

Es así como la han emprendido contra el Suena Caracas con un falso dilema: la alcaldesa no puede poner a bailar a nadie porque está fallando la recolección de basura en el municipio Libertador. Y es un falso dilema porque no es cierto que la cultura (la música es un hecho cultural) le está quitando presupuesto o dinero al ayuntamiento para recoger la basura. Y ningún izquierdista debería aupar la disminución del presupuesto dedicado a la cultura. La coherencia no “suena” como la basura.

La Alcaldía tiene presupuesto para el servicio de aseo urbano que se ha visto afectado, entre otras cosas, por la insuficiencia de equipos de recolección que están fuera de circulación por la escasez de repuestos automotores, producto de, sí, todo hay que decirlo aunque a algunos oídos les “suene” a excusa inaceptable, de la guerra económica. Una guerra real (y no virtual) que existe y que no solo afecta el servicio de aseo, sino también el suministro de medicinas y de alimentos.

Curiosamente, algunas de quienes hoy la emprenden contra la Alcaldía de Caracas son las mismas personas que, dentro del chavismo, antes adversaban a Érika cuando era candidata porque preferían la opción de Eduardo Samán. Que en su derecho estaban, pero no ganó Samán. La coherencia no “suena”como la basura.

Curiosamente, también algunas de quienes adversan el Suena Caracas porque tenía un cartel pagado en dólares a artistas extranjeros en anteriores ediciones, hoy igualmente lo detractan aunque es puro talento nacional. La coherencia no “suena”como la basura.

Lo cierto es que Caracas es el epicentro de dos acontecimientos lúdicos en este mes de noviembre.

Y ya arrancó la Feria y ya arrancó el Suena Caracas. Seamos coherentes y aplaudamos la cultura.

Que suene el papel, que se escuche la cultura, que suene Caracas. Sigamos.

CIUDAD CCS

Únase a la conversación