Eneas Perdomo, general en jefe del llano venezolano

Fiesta en Elorza y Lucerito de mi llano fueron algunas de las canciones del apureño que partió en el 2011

“¡Ha muerto Eneas Perdomo! Cantemos su copla eterna: ‘Y mañana cuando muera, no me lloren mis paisanos, que me entierren en Arauca (…)”. Así escribió el Comandante Chávez en su cuenta @chavezcandanga, aquel 25 de febrero de 2011, día en que el “General en Jefe del llano venezolano”, como lo llamó, se fue a otro paisaje. A sus ochenta años de edad y con más de sesenta en el canto, se despidió para perderse en el Arauca.

En su trayectoria artística grabó más de 40 discos de larga duración, aquellos que llamaban elepé (LP), entre los que podemos mencionar: Coplero Errante, Canto y coplero, Soy Coplero, A lo Criollo, Bajo El Cielo Llanero, Adiós barrancas de Arauca, Romancero del Corrío, Venezuela es Bellísima, y Cantares de Mi Tierra, donde está incluida su conocida Fiesta en Elorza, canción que ha recorrido el mundo entero y que fuera designada como himno popular de este pueblo de Apure, y Don Eneas, hijo ilustre.

En sus composiciones, el llano venezolano es protagonista y es canto para celebrar la vida y belleza de aquellos parajes. Hombre de brega y cobija, jocoso y echador de broma. Tocó arpa, cuatro, maracas y hasta bandolina según dicen. Fue cantante y coplero, y su voz romántica y sentimental se le tatuó en el alma a miles de personas, oriundas o no del llano.

Lucerito de mi llano y Momentos llaneros, son mis preferidas. Gracias, Comandante, por enseñarme a querer a Eneas.

Chávez, Eneas y Maisanta

A Elorza llegó Chávez en agosto de 1985 en pleno invierno. Ese día, uno de los vehículos del convoy cayó a las aguas del Arauca, y el pueblo se movilizó para sacarlo. Allí estuvo entre 1985 y 1988, al frente del Escuadrón Motorizado Francisco Farfán.

En una nota que publicó hace unos cuantos años, Manuel Abrizo relató: “En Elorza, el jefe de la guarnición militar ocupaba un lugar privilegiado dentro de los estratos sociales locales (…) con los que tenían más plata”. Sin embargo, cuenta Abrizo, que al llegar, lo primero que hizo Chávez fue relacionarse “con los campesinos en los bailes con el arpista, con el indio”.

Se involucró Chávez, entonces, con la vida del pueblo y de la gente, y así fue que llegó marzo y en las conocidas Fiestas de Elorza estaba como organizador. A las fiestas invitó a diversas celebridades del llano, entre ellas a Eneas Perdomo. “Vibra el cajón del Arauca/ y se encabrita su lomo/ porque esta noche en Elorza/ Nos cantará Eneas Perdomo, cuentan que improvisó alegre, Chávez, para presentar a Eneas. Pasados los años, recordaría el Comandante: “Fue una noche maravillosa de arpa, cuatro y maracas y mucha sabana. Cantó como dos horas. Así era él. Desbordaba pasión patria”.

Dicen que, por entonces, Chávez solía preguntarle a su tropa, cuando se disponía a salir de la unidad militar: “¿Con quién vamos?”, y la tropa respondía: “Con Maisanta, mi Comandante”.

El Yagual

El 11 de julio de 1939, El Yagual que vio triunfar a Páez contra los realistas, también vio nacer a Eneas. El muchachito estudió primaria en San Fernando de Apure, y tempranamente se inició en las labores del llano. La familia se mudó a El Mantecal, y luego se fueron a Maracaibo. Fue en las tierras del sol amado, como dicen, que empezó a cantar junto a sus hermanos en el grupo Los Hermanos Perdomo. El único grupo con arpa que había en Maracaibo para el momento. Regresó al llano y estuvo como peón en los hatos Vaicera, La Trinidad, Hato el Cedral y en Fundo Nuevo. Allí se hizo llanero de a caballo.

Ya el gusanito del canto y de la improvisación se le había metido, y no solo para arrear el ganado; así que siguió con la cantadera, sacando la llanura del alma, hasta que en 1951 logró presentarse en Radio Guárico en la capital guariqueña. Desde entonces, empezó a presentarse en festivales, fiestas del pueblo, asistir a programas radiales y demás. Sin embargo, como vivir de la música era muy difícil, durante una larga temporada trabajó como camionero, pues había que llevar el pan a la casa.

Tiempo después se vino a Caracas, buscando abrirse camino y alcanzar su sueño”. Aquí vivió en una pensión de Pinto a Miseria junto a Ángel Custodio Loyola, pionero del joropo, y al Indio Figueredo, gran arpista. Aunque la vida apretaba, también de aquellos días quedaron los cuentos de los contrapunteos en la esquina de Cipreses y las tardes radiales en el programa Festival Criollo, de Radio Rumbos.

Tras mucho esfuerzo llegó la oportunidad, y pudo realizar su primera grabación titulada Soga, Despecho y Alero, homónima del poema de Julio César Sánchez Olivo para el sello Discomoda.

Desde entonces, más de 40 discos grabados, Discos de Oro por récords de venta y un público fiel que sigue coreando sus canciones.

Eneas Perdomo en Cuentos del Arañero

“El compositor que más conozco, le conozco el alma (…) Te imagino en un chinchorro, ahí bajo el sol de la sabana que te parió. Me refiero a Eneas Perdomo. Eneas nació en El Yagual, a orillas del río Arauca, yo no sé hace cuántos años. Yo era niño y oía ya esas canciones. Eneas es compositor, cantautor, coplero, improvisador y un auténtico hombre parido por la sabana.

Desde niño lo relaciono con Florentino, el de Florentino y el Diablo. Yo creo que Eneas Perdomo le gana al Diablo cantando. Es como Magallanes a La Guaira, nueve arepas al Diablo. Ustedes tienen que verlo cantando y oírlo cantando. Canciones que él ha compuesto, bueno, extrayéndolas del estero, extrayéndolas de las garzas, de los ríos, de las riberas del Arauca, del Apure (…)”.

 


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