Equipo de seguridad evitó una conmoción

Los encargados del cuidado del primer mandatario enfrentaron la contingencia de manera diligente y con profesionalismo

El 4 de agosto, en un acto en el cual se celebró el 81 aniversario de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), se perpetró un magnicidio en grado de frustración contra el presidente Nicolás Maduro, afortunadamente, el plan de los terroristas no se concretó gracias a la valiente intervención del equipo de seguridad del primer mandatario.

Los autores intelectuales del abortado atentado son Rayder Alexander Ruso Márquez (Pico) y Osman Alexis Delgado Tabosky, quienes reclutaron a 11 sicarios para que llevaran a cabo el plan el 5 de julio, pero no pudieron ejecutarlo ya que los drones comprados en Colombia no llegaron a tiempo a nuestro país.

No obstante, el plan macabro se corrió para el 4 de agosto, día en el que habría una celebración en la avenida Bolívar de Caracas, con motivo de la fecha aniversaria de la GNB. Ese día, uno de los equipos se alojó en las esquinas Curamichate a Viento en la avenida Fuerzas Armadas, cerca del Cuartel de Bomberos, mientras que el otro operó desde una oficina del Centro Empresarial Cipreses. Ambas células lograron levantar los drones cargados con explosivos, solo que no contaban con el profesionalismo del equipo de seguridad del Presidente.

La idea de los ejecutantes de la operación Yunque-Martillo era explotar las dos aeronaves: una frente a la tarima presidencial y la otra encima de ella, a fin de que los explosivos mataran al Jefe de Estado y a la comitiva que los acompañaba.

No obstante, los inhibidores de señales de la Casa Militar evitaron que esto ocurriera, al provocar que los terroristas perdieran el control de los aparatos. El primero explotó cerca de la tribuna presidencial, hiriendo a siete efectivos militares, mientras que el otro se estrelló contra el edificio Don Eduardo, ubicado a pocos metros de la avenida Viento, lo que causó un incendio en un apartamento del referido conjunto residencial.

Se prevén nuevos sabotajes

El magnicidio en grado de frustración contra el presidente de la República, Nicolás Maduro, fue ejecutado con el propósito de manipular la economía del país, luego del lanzamiento de la reconversión monetaria, entre otras medidas, para el próximo 20 de este mes, consideró el abogado y analista político Juan Martorano.

Agregó que es altamente probable que se vean nuevos eventos de esta naturaleza y más acciones de sabotaje con mayor fuerza.

En un artículo publicado en el portal Aporrea, Martorano pide al pueblo estar alerta, al tiempo que advierte que, ante las implicaciones del Gobierno colombiano y el estadounidense en este atentado, habrá que estar atentos con las acciones violentas de algunos efectivos militares y policiales. Ante esta posibilidad, sugirió organización, convocatoria y movilización popular para neutralizar cualquier hecho violento.

Por otro lado, el analista señala que la Revolución Bolivariana podría radicalizarse en su objetivo de construir el Estado comunal.

Antecedentes de magnicidios

A lo largo de la historia política contemporánea de nuestro país, se ha registrado un magnicidio y dos intentos frustrados de acabar con la vida de igual número de presidentes de la República, a decir de los historiadores.

El único magnicidio ocurrió en 1950 contra Carlos Delgado Chalbaud, presidente de la Junta Militar que se instaló en el país, luego del golpe de Estado contra el presidente legítimamente electo, Rómulo Gallegos. El militar fue secuestrado por Rafael Simón Urbina y luego asesinado en una casa de la urbanización Las Mercedes.

En torno a la muerte de Chalbaud se tejieron varias especulaciones: la primera que lo mandó a ejecutar Marcos Pérez Jiménez; la segunda que fue un secuestro por iniciativa propia de Urbina para propiciar la asunción al poder de Pérez Jiménez, entre otras. Lo cierto es que el acontecimiento sumió al país en una enorme crisis política para el momento.

En cuanto a los magnicidios en grado de frustración, el primero ocurrió contra el presidente Rómulo Betancourt, cuyo auto explotó cuando transitaba por el Paseo Los Próceres en 1960. De este hecho fue culpado un gobierno extranjero, el del mandatario dominicano Rafael Leonidas Trujillo. Como la historia es cíclica, nuevamente ocurre un magnicidio en grado de frustración, esta vez en contra del presidente Nicolás Maduro, y tal como se confirmó posteriormente la derecha venezolana y la burguesía colombiana están involucradas en el hecho.

JUAN RAMÓN LUGO/CIUDAD CCS
FOTO XINHUA

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