Estamos jodidos

Gustavo Mérida

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Gustavo Mérida
@gusmerida1

Y sonó un portazo, distinto a los del papá de la señora Machado Zuloaga ¿O fue un aspaviento, con altisonancias incluidas y extendidas?

No es importante. El caso es que luego de gritarlo, el otro yo de mi mismo salió a caminar lo terriblemente jodidos que estamos, y tropezó con una muchedumbre que se divertía en Chocolates con Cariño, al lado de la plaza El Venezolano (con todo y su mamotreto) que estaba con la misma muchedumbre que somos todos. Y todas.

“¿Qué es esta vaina?” pregunta un joven que no le suelta la mano a su amor. Porque parecían enamorados.

Hablando de enamorados, los enamorados estaban mezclados con la muchedumbre, dicho sea de paso. No les importaba ser parte de ella. Ella y él, o él y él, o ella y ella y etecétera, estaban enamorados y enamorándose más en este viernes en la noche que usted va a leer este sábado en la mañana.

Ya en la tarde es noticia vieja. Y en la noche, ni se diga.

“Esta vaina es El Techo de la Ballena”, dice un entrometido, y la pareja pasa, tomada de la mano; la de él, es la mano derecha. Eso hace que pasen sin verme, que es lo que hacemos a veces.

Los enamorados no. Ellos y ellas son otra muchedumbre.

Hablo de los que están enamorados de esta ciudad; no miramos a los que también (digo yo que hay) están enamorados de ella.

Hablo de las que se están yendo, huyendo de un fantasma que nosotros, quienes escribimos en estos espacios, ayudamos a crear.

A veces somos unos mounstros; estar dentro es indispensable para saber exactamente qué es lo mejor que se pude hacer.

Hay esperanzas.

En este Carnaval Caribe 2018, que definiremos entre todos (incluyéndole, caraqueño opositor), hay chance de darse un respiro de alivio. De familia.

De verdad.


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