Fábulas de Urso recrean al mundo posmoderno

Su libro La bendición de Simurgh obtuvo la mención narrativa del Concurso Nacional Stefania Mosca; Los relatos incluyen historias de fantasía

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Dentro del panorama literario nacional, para el escritor y periodista venezolano Carmelo Urso el Concurso Nacional de Literatura Stenafia Mosca, organizado por la Fundación para la Cultura y las Artes (Fundarte), es uno de los más importantes por su continuidad y alcance al tomar en cuenta a escritores noveles, en sus diferentes géneros y discursos literarios.

En la 8va edición de la Feria del Libro de Caracas, celebrada el pasado mes de julio, este creador fue merecedor de la 8va edición del premio en la mención narrativa por su obra de fábulas de fantasía y ciencia ficción, la cual tituló La bendición de Simurgh, valorada por los académicos Luis Laya, Laura Antillano y Carlos Yusti como jurados.

“Que me hayan premiado me honra mucho, y creo que es una apertura a explorar estos géneros que no son los más practicados en Venezuela”, refirió.

La obra consta de 140 relatos breves y fáciles de leer, y según el autor, está dirigida especialmente a los amantes de la lectura que buscan relatos con textura de leyenda con sabor a fantasías y que inspiran a explorar mundos conocidos y desconocidos.

“Quienes leemos por lo menos una o dos horas al día después de haber cumplido con nuestras obligaciones de diario, queremos vivir esas otras experiencias que solo nos ofrece la literatura, explorando esos mundos construidos o por construir y disfrutar de la aventura y de la magia en su estado primitivo”, explicó.

Los relatos se inscriben en lo que Urso define como fábula posmoderna, pues a partir del modelo de la fábula clásica, e inspirado en el escritor venezolano Gabriel Jiménez Enám, agregó elementos de la literatura contemporánea como la fantasía y la ciencia ficción para desarrollar el proyecto que comenzó a escribir hace diez años.

“Contiene biografías imaginarias y fábulas de animales pero con un sabor más contemporáneo, también hay relatos de ciencia ficción que hablan del fin del mundo y exploro los mitos de Dioses de diversas formas”.

Para el autor, escribir es algo cotidiano en su vida. Expresó que si no lee o escribe en un día, este tiempo lo considera como perdido.

Desde pequeño, la literatura es la pasión de este escritor. Hoy día reúne más de 300 textos y sostiene que este tipo de literatura guarda una enseñanza ancestral que manifiesta perderse con el avance tecnológico.

“Los relatos milenarios que están por ejemplo contenidos en la Biblia, en la Odisea o la Eneida, no solamente son de aventura, sino que contienen metáforas que nos ayudan a afrontar situaciones reales de la vida […] siento que en este momento de la civilización humana, donde por un lado tenemos avances espectaculares en la tecnología y por otro lado existe desigualdad, miseria y muchos problemas en todo el mundo, a la fábula y la fantasía hay que recuperarla en función de que le ofrezca al lector patrones de conducta que puedan utilizar en su cotidianidad”, argumentó.

El llamativo manuscrito será publicado próximamente por la Casa Editorial Fundarte y se bautizará en la próxima edición de la Feria del Libro de Caracas.

Fragmento: Dos de los 140 portentos de la obra

La ascensión del chamán

Hace siglos, un joven chamán de la aldea de Castanna buscaba un método para que sus plegarias llegaran al cielo de los dioses. Tuvo una idea: escribió su rezo en un pedazo de papel de arroz que ató en la pata de un ánsar, ave que se remonta sobre los más altos montes.

Y voló el ánsar sobre las nevadas cumbres del Hianach. Y se perdió su aflechada silueta entre las nubes. Y sucedió que un ángel de los dioses se le presentó en sueños al joven chamán, diciéndole: “cierto es que el ánsar vuela más alto que las demás criaturas. Pero no tanto como para llegar al cielo de los dioses. Para llegar allí, tu plegaria debe ser más ligera que las mismas nubes”.

Pasaron los años y el chamán, ya en la edad madura, tuvo otra idea: escribió su rezo en una hoja de tabaco. Y al fumarla, su plegaria se volvió humo que se elevó hasta el distante azul del firmamento.

Y sucedió que el ángel de los dioses volvió a presentársele en sueños al chamán, diciéndole: “cierto es que el humo acaba ascendiendo a inimaginables alturas. Pero para llegar al cielo de los dioses, tú mismo debes volverte una plegaria más ligera que las mismísimas nubes”.

Muchos años después se hallaba el chamán en su lecho de muerte, confortado por la presencia de los suyos. Había tenido una vida plena. Nada tenía de qué arrepentirse. Entonces, exhaló con inmensa paz su último suspiro.

Y transformado en suspiro de luz, el chamán se elevó tan ágil como el ánsar, tan liviano como el humo, tan brillante como el ángel. Y convertido él mismo en ligera plegaria ascendió sin vuelta atrás al lejano cielo de sus dioses.

El vencejo, el mago y la Phar Ztitsa

El vencejo volaba sobre los montes Pónticos. Asombrado, un mago le observaba desde su cabaña, en el frondoso bosque de Euxino.

–Nunca creí que un ave pudiera volar más alto que mi Phar-Ztitsa –dijo.

La Phar-Ztitsa es una habitante del reino astral. Sus plumas están hechas de la sustancia de los dioses. Años atrás, con un poderoso conjuro, el mago la había transportado al plano físico y la mantenía encerrada en una jaula de barrotes de circonio.

El mago solía usar las brillantes plumas del ave como ingrediente para sus hechizos. Pero el cautiverio había apagado el fulgor del plumaje de la criatura astral.

–Si me soltaras te demostraría que puedo volar más alto que ese vencejo –dijo la Phar-Ztitsa–. Y tal vez recuperaría el brillo perdido de mis alas.

El mago era un pícaro sentimental; volvió a ver al vencejo que planeaba tan libre, tan ligero. Un par de lágrimas asomaron a sus ojos. Y pensó:

“Encerrada en sus propios barrotes, toda jaula sueña ser un pájaro. Sueña con ser un ave que surque la extensión del cielo. Y toda ave encerrada sueña con convertirse en una ráfaga de viento; sueña con ser brisa que eluda los barrotes que le aprisionan, aire que evada a la cerradura que le confina”.

Era una luminosa mañana de verano. Perfecta para volar.

El mago abrió la jaula y dejó salir a la Phar-Ztitsa, que salió por la ventana y ascendió hacia el cielo sin nubes. Y pensó el mago con alegría:

“Hoy libré a tres reos: a la jaula encerrada en sus sueños de ave, al ave encerrada en sus sueños de viento; y a mí mismo, prisionero de viejos remordimientos…”.

La bendición de Simurgh.
Autor: Carmelo Urso

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Una carrera de éxitos

Carmelo Urso (1969) es comunicador social egresado de la UCV en 1994. Tiene 25 años de experiencia en la dirección y coordinación de prensa y relaciones públicas. Ha cursado postgrados en Promoción de la Lectura, Escritura, Gestión Cultural y Docencia. Posee diferentes premios municipales en materia periodística, y en el área literaria ha sido finalista y ganador de importantes premios nacionales e internacionales. Ha dictado talleres, y sus fábulas y microrrelatos han sido incluidos en decenas de antologías de editoriales en España.

Manuel Hincapié/Ciudad CCS

Foto Jesús Vargas