Feminismos para la paz

Entes pertenecientes a la Alcaldía de Caracas

La paz no es una esfera específica del género femenino, ni las mujeres poseen una predisposición natural para la misma, su construcción es una tarea que concierne a ambos sexos por igual. Sin embargo, es innegable el hecho de que las movilizaciones de mujeres han incluido muy a menudo la paz entre sus reivindicaciones, tal y como lo puso de manifiesto la alianza entre el sufragismo y el pacifismo primero, y las uniones recurrentes entre feminismo y luchas por la paz.

Negar una predisposición natural de las mujeres hacia la paz, no equivale a negar que concretamente muchas mujeres han tomado la opción de constituirse en sujeto colectivo de construcción de paz. Hoy, importantes organizaciones de mujeres están ligadas a la lucha por la paz. Por ejemplo, podemos mencionar de manera muy cercana: Codepink, que surgió en el año 2002, trabaja para poner fin a las guerras y ocupaciones financiadas por los EE, la Ruta Pacífica de las Mujeres de Colombia, que se define como un movimiento feminista que trabaja en pro de promover el diálogo social sobre el conflicto armado en Colombia y por hacer visible el impacto de la guerra en la vida y cuerpo de las mujeres.

Bertha Von Suttner, primera mujer que recibió el Premio Nobel de la Paz, en 1905, decía: “Alguna gente piensa que las mujeres son hostiles a la guerra por naturaleza. Están en un error. Solo las mujeres progresistas, aquellas que han sido capaces de educarse a sí mismas en una conciencia social, que han tenido la fuerza de no dejarse fascinar por instituciones con centenares de años, encuentran también la energía para oponerse a ellas”.

Líderes socialistas destacadas como Clara Zetkin y Rosa Luxemburg pasaron los años de la guerra entrando y saliendo de la prisión, por denunciar la guerra como imperialista. El pacifismo que surge con fuerza en los 60 y los 70 estuvo asociado al activismo feminista. En todas las guerras del siglo XX ha habido organizaciones de mujeres que han intentado superar el conflicto por vías pacíficas o, una vez iniciado, intentar ponerle fin. Rigoberta Menchú, compañera maya guatemalteca, Premio Nobel de la Paz 1992, nos llama la atención diciendo: “No hay paz, si no hay justicia. No hay justicia, si no hay equidad”.

El compromiso femenino en la construcción de la paz se hace evidente en el trabajo comunitario que hacen grupos de mujeres extendidos por todo el mundo. Las filosofías y los objetivos que son diversos, pero todas comparten el intento de deslegitimar la lógica que pone en juego la vida y en sostenerla con fuerza.


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