GDC devuelve el brillo al general Rafael Urdaneta

Política de remozamiento y mantenimiento del patrimonio cultural capitalino devuelve antes de las navidades al prócer zuliano en la plaza Candelaria

El inexorable tic tac del reloj y su andariego desgaste de lo cotidiano ha ocasionado que la magistral obra del excelso artista plástico margariteño Francisco Narváez (fiel acompañante de trabajo del destacado arquitecto Carlos Raúl Villanueva), diseminada en diversos reductos de la capital de la República, hoy sea objeto de necesaria obra de refacción, mantenimiento y embellecimiento en el marco de las políticas públicas del Gobierno del Distrito Capital (GDC) justamente para su humanización y máximo disfrute de todo el público caraqueño en una dimensión de mejor comprensión y aprovechamiento.

Así sucede ahora mismo con la estatua ecuestre del general zuliano Rafael Urdaneta, obra erigida en 1952 en el centro de la plaza Candelaria de Caracas, que inicialmente fue planificada para asentarse en la tierra natal del prócer, y posteriormente en el mismísimo centro de la fuente donde destacan Las Toninas que hoy engalanan la plaza O’Leary de El Silencio, pero por cuestiones del destino fue a dar al espacio que custodia a la homónima avenida, una de las arterias principales de la vialidad capitalina.

El remozamiento de tan majestuosa obra, para culminarse antes de la Navidad, a cargo de los restauradores artistas plásticos populares Perla García y Frank Parra, trata de devolver brillo y belleza a la imponente figura del militar y expresidente venezolano, expuesta al desgaste propio de las inclemencias del clima, a los desechos de aves y otros animales que contactan la estatua, así como la polución y el hollín del humo automotor, a lo que se une el maltrato humano, que por diversas causas y debido a un mal uso de los espacios de esparcimiento generan daños a veces irreversibles.

Exponen ambos artistas, con experiencia comprobada en el remozamiento reciente de obras como la Fuente Parque Carabobo (1934), Los Símbolos, del artista español Ernesto Maragal (1956), Las Tres Gracias de Pietro Cecarrelli (1935) y otras obras del propio escultor neoespartano, con el propósito de darle vida a estos “monumentos enfermos” y ponerlos a la orden del disfrute pleno para una mayor comprensión por parte de los “placeros” (usuarios), a quienes les hacen un llamado de conciencia para promover una cultura de mantenimiento.

Se trata de “destacar la belleza como un elemento de hermosura intrínseca y extrínseca”, propone Parra, mientras su compañera García ahonda en los aspectos “hermenéuticos” por la carga mística que representa cada una de las obras restauradas y aun por remozar. Ambos exponen que el objetivo es rescatar el verdadero concepto integral de espacios públicos y plazas, donde converge la ciudadanía en aras de su esparcimiento, con diversos intereses y proyectos, pero con un paisaje común. Por ello la insistencia en conservar el patrimonio escultórico y arquitectónico de todo el entorno capitalino.

La estatua que muestra majestuoso desde la altura al prócer zuliano Rafael Urdaneta, compuesta por una suerte de pedestal tipo obelisco de unos cinco metros de altura, ensamblado en granito rojo, para sostener al prócer y su caballo, elevados otros cinco metros más, vaciados en bronce con pavón marrón que luego de la restauración debe lucir más oscuro y con el brillo propio de un monumento vivo y para la vida, según explican los artistas contratados por el GDC.

La proyección técnica de los restauradores, más una conciencia de uso y mantenimiento por parte de los placeros, teniendo en cuenta que está expuesta a los avatares del clima, indica que la obra debería ser remozada nuevamente en unos ocho años aproximadamente.

Es un hecho histórico

Es histórico el hecho de que desde el seno del GDC se adelante una política de rescate y promoción del patrimonio cultural, escultórico y arquitectónico que ornamenta los espacios públicos de los caraqueños, porque de esa manera se genera más apego y conocimiento de los ancestros libertarios y de la sangre independentista de los venezolanos.

Así lo expone es el representante del comité patrimonial de la Parroquia Candelaria, Jimmy Morales, quien lidera los aspectos de la contraloría social referentes a esta emblemática obra.

Explica el dirigente comunal que al culminar el remozamiento de la estatua ecuestre del general Rafael Urdaneta, dictarán charlas de concienciación a estudiantes de las escuelas y liceos de la zona, así como a los vecinos y miembros de los consejos comunales y a los usuarios, a los fines de generar una verdadera cultura de cuidado del patrimonio.

“Estamos exigiendo al GDC que además de la obra como tal, se aboquen al paisajismo aledaño a la estatua, la sustitución de los adoquines en mal estado, el desmalezamiento y ornamentación de los jardines de la plaza, así como la recuperación de los espacios donde antes funcionaba el Registro Civil, para darle vida a los Consejos Comunales y la puesta en marcha de la radio comunitaria Radio Candela”, expone Morales.

De igual modo, los vecinos sugieren se vuelva a colocar la placa (sustraída por el hampa) contentiva de la reseña histórica de Juan Francisco de León, así como letreros con la historia del propio general Urdaneta, sus acciones en defensa del país, para lograr sentido de pertenencia de los espacios y una simbiosis didáctica cultural e histórica a favor de la cultura de uso, que garantice mayor aprovechamiento de tan importante inversión del GDC.

Ciudad CCS / Luis Martín
Foto Vladimir Méndez

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