Gerardo Valentín, un cantante conectado con la naturaleza

Las calles de La Pastora y el circuito de Bellas Artes lo tienen atrapado

Gerardo Valentín se inició como cantante apenas a los 12 años de edad con Las Voces Blancas de Elisa Soteldo.

En la parroquia Coche siguió los pasos de la banda Los Adolescentes, que lo hizo querer más el género de la salsa, pero la música venezolana siempre la tendría presente a la hora de montarse en un escenario. De hecho, ha representado al país en festivales de música folclórica y boleros en Nicaragua, España, Francia y Bélgica, por nombrar algunos países.

Su primera producción discográfica se tituló Venezuela es mi lugar (2006), la segunda fue Felicidad, fe y esperanza (2009), la tercera se llamó Homenaje a Sadel (2012) y la última Ya tengo listo el corazón (2016).

Este viernes 15 de febrero Gerardo Valentín se presentará en Expoguárico y el sábado 16 cantará en vivo, a las 9:00 pm, junto a Corina Peña y Yakke Luna, en el programa Así Suena, conducido por Rubén Darío Jiménez, que transmite VTV.

—Tu lugar preferido de Caracas

—Ese circuito que te lleva desde Plaza Venezuela, pasando por Los Caobos hasta el Teatro Teresa Carreño, Bellas Artes, Parque Central. Es especial porque es la unión de la naturaleza con las expresiones culturales. Ese circuito es enriquecedor. Te muestra una Caracas creativa, llena de ideas y de buena vibra. Uno siempre se nutre de toda esa belleza.

—Un local nocturno, restaurante o taguara

—Definitivamente Ajíes. Me atrapó por sus singulares sabores picantes en sus bebidas y comidas, además de su completa cartelera musical. Es muy especial poder bailar rodeado del verdor de Los Caobos y la atmósfera bohemia del Teresa Carreño, que es donde queda. Definitivamente es mi favorito. También tengo un rinconcito muy especial de Caracas, que es Café Piú, en Bello Monte, muy cerca de la estación del Metro. Ahí tomas un café gourmet exquisito y disfrutas de una colección de objetos antiguos tremendamente conservados. Lo mejor de todo, es cuando Gianmarco, el barista dueño del local, saca sus títeres y hace un show especial para los niños. Yo voy siempre que puedo.

—Una esquina o avenida

—Hace poco conocí las calles de La Pastora y quedé atrapado por su historia. Me invitaron a cantar tangos en su plaza, en el marco del homenaje anual a Carlos Gardel y entré a la casa de Luis Felipe Izquierdo, quien fue uno de los cultores de ese famoso género musical argentino. Caminar esas calles es toparse con la historia de la Caracas de antaño.

—Una película

—Definitivamente la película venezolana Adiós Miami de Antonio Llerandi, con Gustavo Rodríguez y Tatiana Capote. Es una sátira del venezolano vivo y tramposo, vividor de la renta petrolera. Cuando la ves, te das cuenta del trasfondo de nuestros dramas asociados a la riqueza fácil.

—Una canción

—Adoro la colección de Tesoros de Música Venezolana que hizo Ilan Chester. Ahí se abordan de forma respetuosa las piezas emblemáticas de cada región del país. En esos discos trabajan los mejores músicos de nuestra tierra, que dieron a cada pieza un sabor único. Ahora también me gustan los ritmos latinos porque crecí y pasé muchos años en la parroquia Coche y ahí vi la formación de la orquesta Los Adolescentes. Soy amante de la trayectoria y trabajo musical de esa banda, así como del Sexteto Juventud, Oscar D’Leon, Watussi y Alfredo Naranjo; todo lo que significan ellos dentro de la identidad caraqueña. Bailar salsa es uno de los privilegios y oportunidades más grandes que tengo en la vida.

—Un libro

—Los 5 lenguajes del amor por Gary Chapman. El libro aborda las diferentes formas que tienen las personas de expresar y recibir amor. Es una interesante visión de los conflictos de pareja y su origen en la interpretación que tenemos del amor.

—Un poema

—“Angelitos negros” de Andrés Eloy Blanco. Me gusta porque significa la eterna lucha de las clases. Él hizo muy bien allí una exigencia a los pintores para que incluyeran dentro de sus obras a los afrodescendientes. Es un mensaje muy claro. Yo he tenido el placer de hacerlo cantado. Me gusta por su impacto en la gente y porque nos hace reflexionar.

—¿Tienes algún ritual, amuleto antes de presentarte en algún evento?

—Mis amuletos son mis pulseras. Me las han venido regalando personas que acompañan mi música y nunca dejo de ponérmelas cuando voy a cantar. Siento que más que suerte, me dan una energía especial con la cual disfruto cada presentación.

ROCÍO CAZAL
ROCIOCAZAL@GMAIL.COM

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