Gioconda Mota lee con la lógica de la pasión

La militante feminista, educadora y productora audiovisual vive la literatura

Gioconda Mota toma un libro al azar de su biblioteca, con toda la seguridad del mundo de que no va a escoger uno que no le guste. Una biblioteca, además, que la conoce de pies a cabeza, como se conocen los que se juntan.

Por eso, tiene dos “túneles” de Ernesto Sábato, y dos ediciones de Rayuela de Julio Cortázar, que no pudo/quiso separar cuando armó la biblioteca junto a su esposo Eduardo.

Este último título y algunos otros tienen un significado importante en la vida de Gioconda, pero se han sumado últimamente los más violetas, un color que viste una vertical en su biblioteca, con títulos sobre feminismo en nuestra Latinoamérica.

Alba Carosio, María León, Nora Castañeda y Rita Segato son autoras referentes que desde la cercanía la ayudaron a reconocerse feminista, cualidad que se suma a otras tantas como su labor en la Fundación Hay alguien allí, por los derechos de las personas y familias venezolanas con autismo.

En esto no hay azar, sino una fecunda búsqueda de lo que vive en el momento. “Ahorita hago mucha lectura técnica; estoy leyendo mucho sobre feminismos. Leo muchos textos de Magdalena León, técnica vinculada al área que más me estoy concentrando. También sobre mis clases, un libro de Edward de Bono, sobre el pensamiento creativo”, comenta.

Al final hay unos libros a los que uno siempre vuelve

Cuando le pregunto por sus tres libros emblemáticos, el esposo trata de adivinar: Fuegos (de Marguerite Yourcenar), pero salió el de Memorias de Adriano (de la misma autora). Se ríe, descubierta.

Tiene Tiros de Gracia, Cuentos orientales y un montón de libros de la primera mujer literata que llegó a su vida y se mantiene. Mota es indudablemente profunda como lo que lee, como Yourcenar, como Galeano, Cortázar, Borges, Onetti, Sábato, quienes la vinculan a una literatura desde el placer.
Pero es, según ella, la literatura que nos enseñan formalmente, vinculada a autores masculinos en su mayoría.

Continuamos. “El lado izquierdo de la biblioteca es la de literatura venezolana, hay un orden allí… Decía Borges que ordenar una biblioteca es en sí un acto de crítica literaria, (Ordenar bibliotecas es ejercer de un modo silencioso el arte de la crítica). Claro, por ejemplo, los libros de comunicación los lanzaste pa’llá abajo…” , le dice muy en broma al esposo, pero coincide con él, casi al unísono: “En el centro están los ‘Duros’.

Otra cosa: Gioconda subraya libros, pero no cualquier subrayado; comenta, uno que revela las frases más identitarias para ella, a donde sabe que va a volver aunque busque siempre cosas nuevas.

“Coño, creo que hay que hablar sobre Héroes y Tumbas, ¿no?”, infiere. Pero no hablamos de ello, porque realmente Yourcenar la tiene atrapada y lee algo subrayado: “y el catador de belleza termina por encontrarla en todas partes, filón de oro en las venas más innobles”.

Gioconda hizo un clic para siempre con la literatura desde Trujillo con su abuelo, campesino que medianamente sabía leer, que la crió y la enseñó a leer a los cuatro años, y a los 12 años leyó a Pablo Neruda, pero se confiesa no muy enganchada a la poesía.

Vuelve a reír copiosamente, y nos muestra un libro gordo de Paco Ignacio Taibo II, un regalo que va a desentrañar pronto, muy pronto.
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*Anécdota

“…Es que en el pasillo de ingeniería de la UCV era muy fácil robar libros. No sé si sigue siendo así, pero recuerdo que habían unos en un mostrador giratorio, y uno era un rolo e’ “jipi” que andaba con las marusas. Entonces te metías el libro en la marusa, pero así. Se la ponían muy fácil a uno…”. El cuento se nos fue hasta una famosa e histórica librería de Sabana Grande: “era apasionante robar libros”, dice y recuerda entre carcajadas: “te cuento otra: cuando éramos jóvenes, felices e indocumentados, y mi esposo y yo éramos compinches, nos intercambiábamos poemas para levantarnos a alguien. Había uno infalible de León de Greiff (Fugueta para dos voces)”, dice y enseguida lo recita.
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Hacia una pedagogía feminista
PAÑUELOS EN REBELDÍA

“Este texto, de una bellísima organización argentina, hace didáctica del feminismo desde una perspectiva popular (tema del que hay muchos menos textos). Cómo trabajar estos temas en contexto, en comunidades, con mujeres y con hombres desde los elementos del día a día de la vida. Este libro es una maravilla en ese sentido”.

Gato embotado y enamorado
SILVIA DIOVERTI

“Voy a decirlo: escoger tres libros es algo bastante difícil… Escojo este por mi afición a la literatura infantil desde siempre, tendrá conmigo unos 25 años este libro. Lo editó Monte Ávila hace años y cuenta en rimas la historia de un gato enamorado de una luz en el tejado, creyendo que era una gata y resultó ser la luna”.

Espejos
EDUARDO GALEANO

“¿Cómo hablar de Galeano? Agarré Espejos, pero pude haber agarrado cualquier otro libro de él. Leo sus textos como mensajes, como si leyera el I Ching… abres un libro de Galeano y de repente trata sobre una diosa griega; de repente sobre el invento de la silla, o la explotación del trabajo infantil. Siempre vuelvo a él desde una lógica. Galeano te dice cosas, creo que no es otra cosa que el fruto de su sabiduría”.

FRANCIS COVA / CIUDAD CCS/BIEN RESUELTO
FOTO JAVIER CAMPOS

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