Golpe de timón: ¡Corruptos temblad!

Alí Ramón Rojas Olaya

49
49

Alí Ramón Rojas Olaya

La lucha contra la corrupción que está librando el Fiscal General de la República, Tarek William Saab, es la más dura batalla que contra este flagelo se ha llevado desde la época en que el Libertador Simón Bolívar era nuestro presidente. Quien es corrupto es indolente, es decir, no es revolucionario. Todo oportunista es corrupto, sólo espera el momento, el chance. Vale la pena entender cómo pensaban estadistas de la talla de José Antonio Páez (1790-1873) y Francisco de Paula Santander (1792-1842), hombres de confianza de Bolívar, ambos traidores y corruptos.

Para el Centauro de los Llanos el erario es el botín que merece todo aquel que luchó por la independencia. En su autobiografía es claro. Explica : “los que con la espada o la pluma merecieron bien de la patria en las épocas de la contienda y que aspiran a recoger el premio de sus afanes y fatigas, pues no todos suelen contentarse con la gloria póstuma y el aprecio de las generaciones”.

El caso del neogranadino es más patético. El modus operandi de Santander es sigiloso. La intriga es su arma. Como cada ladrón juzga por su condición, Santander se atrevió a hacer algo que Páez nunca haría: proponerle a Bolívar un negocio indecoroso el 22 de septiembre de 1825. Se trataba del proyecto de construcción del canal de Panamá. Santander intenta inmiscuir a Bolívar: “La obra se ha calculado en 10 millones de pesos y contamos con algunos capitalistas extranjeros… muchos amigos de usted tomarán parte. Me atrevo a pedirle a usted dos cosas: 1º. Que usted de oficio recomendara muy eficazmente al Gobierno que favorezca a la empresa; 2º. Que usted consintiese en que se pusiese a usted en la asociación como protector de la sociedad”. El Padre de la Patria le responde con densa claridad ética: “Después de haber meditado mucho cuanto usted me dice, me ha parecido conveniente no sólo no tomar parte en el asunto, sino que me adelanto a aconsejarle que no intervenga usted en él. ” Bolívar conoce a este corrupto.


Únase a la conversación