Guerra comercial China-EEUU toca el petróleo

En aras de la reciprocidad. El problema: tales decisiones las terminará pagando el consumidor final

La declarada guerra comercial entre EEUU y China toca el filón del petróleo. China, a través de su compañía petrolera Sinopec, se ha negado a importar hasta el mes de diciembre los 300.000 barriles mensuales a EEUU. Y otras compañías de petróleo y gas se han hecho eco de esta decisión, tal como lo informan agencias internacionales.

La agencia Bloomberg informó que China no cortará las compras de petróleo de Irán, a pesar de las advertencias de Trump según las cuales serán sancionados aquellos países que mantengan relaciones comerciales con el país persa. Y muy a pesar, también, de las sanciones de Washington contra Teherán, las cuales volverán a entrar en vigor en noviembre de este año, las relaciones comerciales China- Irán siguen su curso.

En medio de este escenario bélico, en el terreno comercial, el jefe de asesores de la Casa Blanca, Larry Kudlow, advirtió la semana pasada que China no debe subestimar la firmeza del presidente de EEUU, Donald Trump, en la batalla comercial entre las dos mayores economías del mundo. La advertencia se dio tras las amenazas de Pekín de imponer aranceles de represalia de 60.000 millones de dólares para productos de Estados Unidos, tal como lo informó Reuters.

Anteriormente, China anunció su disposición de imponer aranceles adicionales contra 5.207 productos importados de EEUU, incluido el gas natural licuado y ciertas aeronaves.

En esta diatriba, queda la pregunta sobre cómo queda el consumidor final. Es necesario tener presente que el capitalismo busca la maximización de la ganancia, asunto que se transferirá al consumidor final vía incremento de precios. Un escenario nada halagador para los países importadores de productos manufacturados.

MARBELYS MAVÁREZ LAGUNA

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