Historia de un ciudadano | Un chichero en la esquina de Dr. Paúl

Los tiempos difíciles no desdibujan la sonrisa de Másimo

“¡Másimo! ¡Dame una de 200!”, “A mí una de 300 por favor, Másimo”, “Dame una grande con poco hielo, Másimo”. Todos parecen conocer al chichero de la esquina de Doctor Paúl, o por lo menos saber su nombre: Másimo Vivas.

Con mirada gentil y siempre en movimiento, el popular chichero atiende sin cansancio su negocio.

Usando un gran cucharón, bate y sirve con una exactitud que solo se logra con los años. Luego, rocía la canela y la leche condensada, coloca el pitillo y cobra, aunque en estos días se tiene que valer de un punto de venta de otro negocio que le cobra porcentaje.

“Yo tengo 58 años, y saca la cuenta, empecé en esto cuando apenas tenía 16. Siempre he vendido en las esquinas del Casco Histórico de Caracas. La primera fue donde está el Correo de Carmelitas.

En esos días la policía nos correteaba, no dejaban que uno trabajara, teníamos que vender en ollas y el hielo era en panela. Ahorita eso ha cambiado. La Alcaldía nos da nuestros permisos, pero todo está muy caro: el arroz, el azúcar, pero más que todo la leche, hay que comprarla bachaqueada.

Ojalá algún político nos ayude para poder seguir vendiendo, pues yo soy uno de los últimos que queda”, asegura.

ALBERT CAÑAS/CIUDAD CCS

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