El hueso de Antonio Ledezma

Evaristo Marcano Marín

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Evaristo Marcano Marín
marcano.evaristo@gmail.com

La situación de la MUD definitivamente hay que verla con lentes de esos que recomiendan para protegerse del sol. La MUD “lloró” desconsolada la fuga de Antonio Ledezma. Un famoso adeco, y de la generación 45 supongo, escribió en un medio de circulación nacional su lamento por la ida de este “destacado” dirigente de la MUD. Se iba del país una descollante figura. No lo decía así pero se entendía de esa manera.

Duró poco la obra teatral que montaron, al cabo de un par de días la situación de Antonio Ledezma se ha convertido en otro de los huesos que le van quedando a la MUD y con un saldo (muy lamentable) de tontos que continúan enamorados de la MUD y su supuesta unidad. Cabe hoy recordar una parte de la letra de una canción, cuyo título es Solo los tontos, cuyo coro más o menos dice así: Porque solo los tontos se enamoran igual que yo/ Con una Mirada/ Con una sonrisa/ quizás ya calló. Antonio Ledezma, al que lloraron y lamentaron por su abandono de la lucha, dejó a una persona encargada de la Alcaldía de Caracas. Había una heredera. Transcurridos unos cuatro o cinco días de su fuga, la MUD, que le vende a sus tontos enamorados la marca comercial de la “unidad”, embistió su fuerza contra el hueso de Antonio Ledezma y ya esa herencia dejó de pertenecerle a Helen Fernández y paso a las manos de Primero Justicia. Ni entre ellos, PJ aplica la justicia y la unidad que le venden a sus enamorados.

Tres años llevaba Helen Fernández cuidándole el legado a Antonio Ledezma. El llantín por su fuga, que fue parte de una comedia muy corta, duró hasta que el hueso de Antonio Ledezma se tomara la foto con Rajoy y después de ahí ya la oposición, particularmente PJ, se puso en la tarea de decirle al resto de las organizaciones de la MUD que la vida útil de Antonio Ledezma ya había culminado.


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