Humberto Orsini, dramaturgo integral

Su aporte constituye un invalorable tesoro donde se nutrirán los talentos de las actuales y futuras generaciones

Comentar sobre Humberto Orsini implica no solo adentrarse en la trayectoria de un venezolano ilustre, sino también penetrar inmediatamente en buena parte de la fructífera historia del teatro venezolano.

Y es que a sus cinco años de vida, bajo la inspiración de su maestra Ignacia Mata de Aguirre, asumió el papel de un personaje para una obra teatral como parte del aprendizaje que impartía la tutora, naciendo de esta manera una de las experiencias de vida que persona alguna pueda experimentar.

Como cualquier niño de extracción humilde, nacido en el interior del país, en procura de mejores condiciones de vida, fue llevado a los siete años de la mano de su padre, desde su Santa Cruz del Orinoco natal, en el estado Anzoátegui, a Ciudad Bolívar, para cursar parte de la primaria en la Escuela de Artesanos y Obreros hasta el tercer grado.

En la capital bolivarense trabajó 13 años de pulpero, de1933 a 1946. En ese período desarrolló una de sus primeras creaciones, El conde de Luna, en 13 actos (1939), inspirado en la pedagogía de su maestra Ignacia, dirigida y actuada por él, que se nutre de los “dramas” que se improvisaban en las calles durante los carnavales.

12 años lo dedicó a la actividad petrolera en los campos de Ciudad Bolívar, Oriente, y otras labores afines en Caracas. En la capital del país da otro paso importante en su prometedor futuro como dramaturgo al ingresar al Curso de Capacitación Teatral del Ministerio de Educación, dirigido por Jesús Gómez Obregón, donde desarrolla formalmente su vocación artística.

Su actividad teatral profesional comienza en 1950, ya para 1953 funda el Grupo de Teatro Máscaras, al lado de su esposa Malú del Carmen, su gran amigo César Rengifo y Enrique Izaguirre, entre otros. Fue un período crucial en la carrera del anzoatiguense, en el que recorrió con la formación el país durante 10 años, montando obras venezolanas y del teatro universal en salas de teatro, colegios, hospitales y cualquier otro espacio donde poder mostrarse.

En ese período, Orsini militaba en el Partido Comunista, elemento de peso que reflejaba su formación ideológica y la direccionalidad que imprimía a sus producciones teatrales.

Durante ese período montó May-ra y la danza de los sueños (1955), Colmenas de barro (1955), La pava N. 13 (1956). Publicó también La ruta (1954), Precipicio (1954) y Vidas de madera (1954).

En 1958, a petición de Elena Weigel, viuda de Bertolt Brecht, y Elizabeth Hauptmann, colaboradora dramatúrgica del también poeta alemán, en el Berliner Ensemble, construyó el drama épico El último dictador.

Coincidencialmente, el encuentro con el mundo teatral en Alemania fue parte de su periplo por varios países de Europa, sobre todo como actor. Su prolífica producción prosiguió en los años siguientes con realizaciones como Don Quijote de la Mancha, versión juvenil (1967), La otra historia de Hamlet, espectáculo multimedia montado en el 3er. Festival de Teatro Venezolano (1967), La verdadera historia de Alma Llanera (1983), Las engañadas (1988), La barragana (1988) y Aunque usted no lo crea (1990), entre muchas otras.

Al regresar del viejo continente, Orsini se dedicó a la docencia. Fue cofundador y director del Curso de Capacitación Teatral de la Dirección de Cultura de la UCV y profesor de actuación entre 1959 y 1968. Otras instituciones como la Escuela de Artes Escénicas César Rengifo y la Universidad Nacional Experimental de las Artes (Unearte), recibieron las luces de este venezolano ejemplar.

En 1995, recibió el Premio Nacional de Cultura, mención Teatro, uno de los innumerables reconocimientos a los que se hizo acreedor este venezolano ejemplar de una extraordinaria condición humana, digno de las mejores causas.

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Referencia mundial

En 1958, a petición de Elena Weigel, viuda de Bertolt Brecht, y Elizabeth Hauptmann, colaboradora dramatúrgica del también poeta alemán, en el Berliner Ensemble, construyó el drama épico El último dictador. En el año 1965, Humberto Orsini fue designado miembro del Comité Ejecutivo del Instituto Internacional de Teatro de la Unesco y el 27 de marzo de 1995 fue seleccionado por la misma institución para escribir el mensaje mundial del Día Internacional del Teatro, valioso aporte intelectual que fue traducido a 20 idiomas y leído en los teatros de más de 100 países en todo el mundo.

VOCES DEL PUEBLO

FRANCIS RUEDA
Actriz

“Lo conocí a él y a su familia hace años junto con mi esposo Gilberto Pinto. Trabajé a su lado, fue un gran maestro, un baluarte y un gran ser humano. Lo llevaré siempre en mi corazón “

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ANDRÉS MARTÍNEZ
Dramaturgo

“Es una pérdida irreparable. Fue un luchador social toda la vida, contribuyó a la preparación de las nuevas generaciones del mundo teatral. Como él, pocos se ven por su constancia y trabajo.”

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ARMANDO CARÍAS
Dramaturgo

“Fue uno de los grandes maestros, ejemplo y referencia para quienes llegamos a este oficio, por su trabajo como creador, como docente y por su compromiso con su tiempo.”

GUSTAVO VELÁSQUEZ MAGO/CIUDAD CCS

 


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