Letra veguera | Para no olvidar el 3 de enero
Por Federico Ruiz Tirado
01/07/2026.- "Preparen su kit de emergencia: agua, linterna, gasas, documentos y celulares". Mensajes como estos circularon en diciembre de 2025 en caso de un bombardeo norteamericano. También, el 28 de julio de 2024, día de los asesinatos dirigidos por María Corina Machado y sus "comanditos", las redes estuvieron pobladas de mensajes (o de instrucciones) para desplegar una oleada de terror en el país justo cuando el CNE anunciara el triunfo de Nicolás Maduro. Mientras tanto, Edmundo González, candidato del fascismo, se resguardaba en una embajada, como preámbulo de su fuga al Reino de España.
Primero nuestra Constitución
Ahora Estados Unidos quiere construir su propio Ministerio de Defensa y su propio aeropuerto para llegar con equipos de rescate que, en realidad, son de guerra y dominación territorial y humana. Es la base tan anhelada por ellos y prohibida por nuestra Constitución Bolivariana. El desastre natural juega un papel similar a lo sucedido en la Primera República: le facilita las cosas al imperio. No hay dudas.
¿Clausewitz?
Recuerdo como si fuera ayer, además del kit, las instrucciones en caso de guerra asimétrica y el ejemplar de bolsillo de Clausewitz. En caso de ciudades devastadas por bombardeos norteamericanos, hay que inhabilitar los aeropuertos para dificultarles la entrada. Estos terremotos se lo pusieron fácil a Trump y Marco Rubio.
Chávez
Él prohibió la entrada de ayuda norteamericana por la tragedia de Vargas en 1999, como hoy tal vez se desestime la entrada a los equipos de ayuda rusa o china.
También es una tragedia histórica: el escenario de la caída de la Primera República se puede repetir, y no como comedia...
El 3E, un misil norteamericano cayó a cincuenta metros del reactor con uranio enriquecido del IVIC (que retiraron hace poco). Estuvo a cincuenta metros de convertir el misil en bomba sucia y a Caracas en un nuevo Chernóbil.
El nombre que los historiadores quieran darle al desenlace de los sucesos del 3E evitó nuevos bombardeos de secuestradores y terroristas. Ahora la naturaleza les abre el camino y hay bastantes ruinas para invertir en reconstrucción y endeudarnos con ellas: son más de dos mil las obras o edificaciones destruidas.
"Si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca", dijo un Bolívar joven. Esta profecía histórica de Bolívar (y de Maduro) despierta (o nos despierta) cada cien años, pero también el Libertador hace sus siestas. Y cuando el padre duerme y sueña, nosotros tenemos pesadillas como esta que estamos viviendo (y muriendo).
Tan conectados estamos con nuestro padre Bolívar, y con Chávez, nuestro hermano mayor, que recordamos el mensaje: "Unidad, unidad, unidad". Por eso, frente a esta nueva tragedia historica y el desastre natural, pedimos unidad, unidad, unidad, en torno a la presidenta (E), Delcy Rodríguez.
¿Pero cuánto tiempo durará esta pesadilla diurna? ¿Cuánto durarán los planes de las tres etapas de Mr. Rubio y Potus? ¿La carrera de Aquiles y la tortuga? ¿Y luego vendrá la división de los venezolanos de nuevo? ¿Y si lo provisional más bien son las tres etapas? ¿Y la réplica histórica? Son preguntas acerca de las cuales no tengo respuestas.
Los terremotos regresan, repiten, pero la historia no; más bien continúa en forma dialéctica. A marchas y contramarchas avanza (un paso atrás y dos adelante), y no es circular. La historia se mueve en espiral (Marx) y por eso el déjà vu del terremoto (o del sismo, nombre no onomatopéyico que no asusta tanto). Entonces, hay que hacer una reconstrucción civil y social. Evitemos el sismo social y sus réplicas con unidad.
Así como en el temblor, terremoto o sismo, las familias se reunieron en el cuarto más seguro de la casa, o salieron unidos a la calle, así hay que hacer, unidos en torno a nuestra presidenta como familia, ante las réplicas de los sismos sociales del siglo XXI.
Trump unos días antes del terremoto nos llamó "muertos de hambre, pero felices".
Recordemos el texto de Hegel sobre la dialéctica del amo y el esclavo. Venimos del diálogo de los melios, y no está de más pasar por Gorgias con el persuadir y no convencer; y luego el vencerás, pero no convencerás, de Unamuno. Así podemos sumar una constelación de citas eruditas para imaginar otra tragedia.
Que nadie nos extorsione por una democracia en lo interno o una tiranía en las relaciones internacionales, sobre todo cuando se trata de quedar en el medio de un choque entre superpotencias, donde la persuasión es para sobrevivir ("la bolsa o la vida"). Un "filósofo" del norte decadente, de los inventores de la autoayuda, prepara siempre un sí cuando quiere decir no.
¿Cómo decir no? La revolución del sur permisada por el norte era una fantasía venezolana que encontramos en el primer libro de Domingo Alberto Rangel, en la praxis del segundo Betancourt y en el último Petkoff.
El chavismo precisamente se diferenciaba por no pedir permiso, por atreverse al no.
El sismo natural nos ocasionó muchas muertes. Hemos dicho varias veces que, por ahora, más Gandhi y menos Lenin. Pero menos no es nada, ni más es todo. Y si no hubo bases militares rusas o chinas, tampoco puede haber bases norteamericanas. Además, con las que nos rodean debería ser suficiente para ellos. Ese debería ser el primer no.
La ayuda internacional, principalmente de los gringos, no debe conducir a una base ni provisional, ni permanente. Ese aprovecharse de la desgracia ajena —esa caridad con uñas— puede dejar una cicatriz en el inconsciente colectivo del venezolano. No se necesita ser psicólogo para saber que más queda en la memoria el daño que la ayuda, y que el estrés postraumático se incrementa cuando el daño del azar natural se combina con el daño moral.
¡Adelante, Delcy! ¡Adelante! El pueblo venezolano ha demostrado su verdadera musculatura de lucha y solidaridad. Aquí estamos, plantados como un árbol junto a la fuente de la libertad y la constancia.
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