Jaua: Venezuela es un país que no es fácil de bloquear

Asegura que las acciones ejercidas por el Gobierno de Estados Unidos sobre Venezuela son perjudiciales para la región latinoamericana

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ELÍAS JAUA / VICEPRESIDENTE PARA EL ÁREA SOCIAL

En torno a los intentos de ocupación militar por parte del imperio nortedamericano en Venezuela, y el bloqueo financiero impuesto por ese Gobierno en contra del pueblo, el vicepresidente para el área social y ministro de Educación, Elías Jaua, vislumbra el panorama de la economía nacional frente a esta situación.

En una entrevista publicada en el portal web www.supuestonegado.com, Jaua afirma que “Venezuela es un país que no es fácil de bloquear”, desde el punto de vista de su principal recurso de exportación (el petróleo), gracias a las relaciones comerciales y de hermandad que fueron propiciadas por el Comandante Hugo Chávez con el resto del mundo.

De igual forma, el dirigente revolucionario explica que la acción militar de Estados Unidos (EEUU) sobre Venezuela tendría un impacto desestabilizador en toda la región, y plantea algunas medidas que deberían ser implementadas por la nación, ante la “desproporcionada, injusta e ilegal” acción anunciada por el presidente gringo, Donald Trump.

—¿Cómo enfrentar un bloqueo, propiamente en el terreno económico?

—Venezuela es un país que no es fácil de bloquear, desde el punto de vista de su principal recurso de exportación. El petróleo no es mandarina; el petróleo es algo que siempre alguien va a querer comprar. Por otro lado, creo que el mundo de hoy es muy distinto, sobre todo a lo que vivió Cuba en el período de la década de los 90 cuando cayó la Unión Soviética. O sea, Venezuela ha desarrollado relaciones con el mundo árabe, con China, con Rusia, con África, los propios sectores industriales de los países de América Latina están más interesados en sus negocios y en sus ventas que meterse en un conflicto político contra Venezuela.

No sería fácil un embargo comercial contra Venezuela. ¿Qué tenemos que hacer? Los pocos recursos en divisas que tengamos, tenemos que dedicarlos mayoritariamente a la importación de bienes de capital para activar la producción nacional ahora más que nunca.

—El presidente Trump ha amenazado a Venezuela con acciones militares, mientras el vicepresidente Mike Pence no consiguió el apoyo que buscaba en América Latina en su reciente gira. ¿Cómo evalúa la posibilidad real de una acción de esa naturaleza contra el país? ¿Y cómo evalúa esa posición de los países latinoamericanos?

—Yo creo que los Gobiernos, sobre todo los Gobiernos de la derecha de nuestro continente, saben las implicaciones internas que tiene apoyar una medida absolutamente desproporcionada, injusta e ilegal como la que anunció Trump. Creo que cuidaron mucho su fuero interno (…). Eso que ha dicho el presidente Nicolás Maduro no es una bravuconada, la acción militar de EEUU sobre Venezuela tendría un impacto desestabilizador en toda la región.

Nadie puede negar que desde hace mucho tiempo EEUU mantiene una opción militar contra Venezuela –como creo que la maneja contra todos los países del mundo–. Nuestra visión estratégica es evitar que el imperialismo intervenga militarmente a Venezuela mediante el fortalecimiento de la unidad nacional, y el fortalecimiento de la unidad nacional pasa por todo esto que hemos hablado: cómo garantizar estabilidad política, social, económica; cómo hacer que los factores políticos contrarrevolucionarios se mantengan en el juego político-electoral, y luego hay que hacer un gran esfuerzo de recuperación de la posición de Venezuela en el contexto internacional, que fue severamente afectada estos últimos meses por todas las campañas de desinformación y el lobby muy fuerte que hicieron sectores de la oposición para promover el aislamiento internacional.

—Como vicepresidente del área social le tocó enfrentar una crisis social profunda. ¿El Estado tiene las herramientas para enfrentar esa situación?

—Sí. Primero hay un claro diagnóstico de la realidad. Desde enero dijimos que la guerra económica había causado heridas. El Estado en estos seis meses ha hecho una adecuación de todo lo que es su sistema de protección social para abordarlo, incluso ha avanzado a etapas superiores como es el Movimiento Somos Venezuela, que son instrumentos de protección y de organización del pueblo, porque recordemos que siempre para nosotros la política social está ligada a la organización, al protagonismo popular.

El Estado tiene hoy las condiciones de afrontarlo, el problema es manejable, por ejemplo, temas como la desnutrición está en unos parámetros que son absolutamente manejables. Nuestra meta es que para el año 2018 hayamos conjurado esa amenaza de la aparición de la desnutrición como un flagelo.

—Retornando a la política interna, ¿a cuántas gobernaciones aspira el chavismo para las próximas elecciones?

—A todas, nosotros siempre aspiramos ganarlas todas. Creo que hay un contexto favorable para obtener un buen número de gobernaciones que nos permita garantizar la estabilidad del país.

—Usted dijo que la coyuntura recientemente de las guarimbas se podría calificar de una situación de “insurgencia”. El Gobierno sale fortalecido. ¿Cree que ese recurso es trasladable a las elecciones regionales?

—Creo que hay clima muy favorable, en primer lugar porque la oposición sufrió una derrota militar. Su estrategia de escalar el conflicto fue contenida por las fuerzas de seguridad del Estado. Yo creo que ahí hay que reconocer la direccionalidad que el Presidente de la República le dio a la contención de la violencia armada, incluso no podemos hablar de disturbios normales como se producen en cualquier país, enfrentamos una situación de violencia armada. Yo cambié la categoría porque tal vez “insurgencia” refiere a un carácter popular, revolucionario; ahora prefiero hablar de violencia armada.

Nosotros confrontamos una violencia armada que fue derrotada militarmente. Ese clima permite una remoralización en las fuerzas chavistas, en las fuerzas revolucionarias, y unos importantes niveles de confusión y de desmoralización en las bases opositoras.

—A la luz de la participación en la elección de la Asamblea Nacional Constituyente, ¿cree que el chavismo recuperó su mayoría histórica?

—Todo indica que, al comportarse como los resultados de unas elecciones presidenciales, el chavismo se aglutinó como fuerza, pero incluso logró hacer algo que quizás no hacía desde el año 2006, que era morder sectores de las capas medias opositoras. Creo que el resultado del 30 de julio indica un reaglutinamiento del chavismo en pleno.

—¿Cómo interpretan ustedes esa mayoría?

—Yo creo que esa votación expresa, en primer lugar, por parte del electorado chavista, un instinto de defensa, un instinto de clase frente a una agresión excluyente, totalitaria como las que plantearon las guarimbas de este año; y en los otros sectores expresa una búsqueda de estabilidad, de tranquilidad, de no conflicto.

—En cuanto al tema del diálogo con la oposición, ¿este 2017 se reestablecerá el diálogo? ¿Hay alguna posibilidad de que el diálogo se de previo o posterior a las regionales?

—El diálogo se mantiene con niveles de comunicación, hay reuniones para temas puntuales, pero sin embargo ahí hay un tema de fondo y es que para que un diálogo sea fructífero las dos fuerzas deben de tener una posición clara sobre qué es lo que quieren acordar. La Revolución la tiene, pero el lado opositor no. Ahí está la gran dificultad del diálogo, en la falta de cohesión de la oposición.

FOTO AVN


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