Juan Pulía aprendió a tocar piano a punta de “guataca”

Toca salsa, merengue y por ahora gaita. ¡El primero que me llame, voy ...!

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Confirmado: el hombre es súper chistoso. Anda jugándole bromas a todo el mundo. Sigue siendo el mismo muchacho dicharachero que conocimos hace más de 30 años con el grupo Fa Menor, aquel embrión de Salserín que montó “el turquito” Manuel Guerra.

“Claro, yo era el pianista de la agrupación. Allí comencé profesionalmente; para entonces tenía como once años. Todos allí éramos unos chamos, incluyendo al mismo Mauricio Silva, quien para ese entonces andaba con la fiebre del trombón”.

Juan Eduardo Liendo Hernández es el verdadero nombre de “Juan Pulía”, quien el pasado 27 cumplió 55 años de edad.

“Somos ocho hermanos y todo el mundo canta, pero la que se dedicó de lleno fue la menor, Sanova, quien acaba de lanzar su primera producción con arreglos de este servidor”.

—¿Si tú eres Liendo Hernández, de dónde sacaron lo de Pulía, porque también tu papá lleva ese supuesto apellido?

—Eso tiene su historia. Resulta que en Chuspa, de donde viene mi familia paterna, había una señora muy popular llamada Apolinar Liendo, que era mi abuela. Era una negra muy elegante, bella y siempre andaba bien bonita, bien “pulía”. La gente le quitó el nombre y comenzó a llamarla “la señora Pulía”… Kiko Pacheco, que era amigo de mi papá, iba a buscarlo para que tocara el bajo.

Cuando llegaba se identificaba… “Soy Kiko, el amigo de Juan Pulía”. De allí viene el apellido y yo lo heredé por extensión.

—¿Hay entonces en tu familia una hay tradición musical?

—Cierto. Fíjate que mi otra abuela, compositora natural, es la autora del aguinaldo La capilla está abierta… esa que dice “La capilla está abierta de noche y de día, entonemos todo el Ave María…”, eso es de ella y la tradición se conserva en Sarría con el Conjunto María y José. Todos los años se arma el parrandón en esa urbanización. A mí me incorporaron por ese entonces. Y bueno, en mi casa siempre ha habido música. Los Pacheco se la pasaban allí porque eran muy amigos de mi papá. Él era el bajista de La Magnífica de Elio Pacheco y también trabajó con Los Pacheco y su Candela. Yo andaba entre tambores, congas y timbales y era difícil que no me gustara.

—¿O sea que eres pianista de “guataca”. Lo tuyo es oído?.

—Exacto. Con mi piano me estudiaba a Lino Frías, porque me gustaba la música de La SonoraMatancera. Oía los discos y le daba hasta que sacaba la canción. Mi papá se percató de ello y por eso no lo pensó dos veces y me inscribió en la escuela de música.

Comenta nuestro entrevistado que de allí pasó a tocar con agrupaciones gaiteras, como Venezuela en Gaita, Los Chucurruley y Los Caracuchos de Joseíto.

“Es allí donde me conecto con La Dimensión Latina, todavía estaba vivo “Chuíto”, hasta tengo una foto que me tomé con él, porque para ese entonces él era Jefe Civil en el Litoral y no le sobraba tiempo para bailes y yo era quien lo sustituía.

PULIENDO LOS PROYECTOS

Nuestro personaje de esta semana sigue estudiando y “matando tigres”. Llegó fin de año y lo de él son las gaitas…

“Tengo un eslogan: ‘Toco gaita y le pongo sabor; con los primeros que me llamen voy’, jejeje…”

—Por allí se dice también que te estás batiendo una de rockero.

—Pues sí. Acabo de grabar con Jorge Spiteri. Una producción bastante interesante y parece que en Londres estamos bien pegados. Creo que nos vamos de gira para Aruba.

El sello Discomoda le montó una orquesta a Juan Pulía y grabó una producción. En los actuales momentos el pianista de San José de los Altos anda en una de composiciones y arreglos, porque prepara, para estrenarlo el próximo año, su segunda producción musical, un nuevo CD.

En esas anda. Su misión en la vida es divertirse y hacer que los demás estén alegres. ¡Saravá!

ÁNGEL MÉNDEZ
FOTO /AJOMEN


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