La araña feminista | Obreras del Pensamiento

Alba Carosio

Alba Carosio

En diciembre de 1895, la escritora peruana Clorinda Matto de Turner dio una conferencia con este nombre en el Ateneo de Buenos Aires, donde recorre la obra de gran cantidad de escritoras que producían textos en nuestra América. Muestra que el pensamiento latinoamericano recibía la contribución de muchas mujeres, pero poco se conoce de ellas. La memoria es demasiado avara con las mujeres, la historia de las que contribuyeron con su aportación a los diversos campos sociales es aún incipiente.

Precursoras de la defensa de los pueblos originarios fueron las escritoras latinoamericanas. Fueron mujeres ilustradas que estuvieron a la vanguardia de la liberación y autonomía feminista, por el derecho a la educación de las niñas y tuvieron una amplia sensibilidad y compromiso con la causa de la justicia social para los pueblos de América.

La propia Clorinda reflejó en su novela Aves sin nido (1889) la opresión de los pueblos indígenas.

La brasileña Nisia Floresta (1810-1885) escribió libros en defensa de los derechos de las mujeres, de los pueblos originarios y de los esclavos, en 1848 publica el poema Lágrima de un Caeté compuesto de 712 versos que hablan sobre la degradación del indígena brasileño colonizado por el hombre blanco. La argentina Juana Manuela Gorriti focaliza el abuso de una sociedad feudal corrupta. La pionera boliviana Adela Zamudio reflejó la realidad social y política en la que vivían las y los bolivianos; unos pocos ciudadanos y uno/as mucho/as invisibilizado/as. En México –nos dice Clorinda- las escritoras son numerosísimas, y de Venezuela destaca Polita de Lima, la falconiana fundadora de la Sociedad Alegría que buscaba promover la cultura en los jóvenes bolivianos.

También Gabriela Mistral, en la segunda década del siglo XX, produjo un conjunto de textos breves sobre la cuestión indígena, donde destaca la dulzura y dignidad india, y denuncia cómo “cuatrocientos años como esclavos les han desteñido la misma gloria de su sol y de sus frutas”, interactuó con los indigenistas mexicanos y peruanos.

José Carlos Mariátegui abrió su revista Amauta (1926-1930) al pensamiento y pluma de mujeres intelectuales, tales como Ángela Ramos, Blanca del Prado, Carmen Saco, Dora Mayer, Magda Portal, María Wiesse y Miguelina Acosta. La revista fue un crisol de las luchas feministas de la época, enfrentaron los convencionalismos, adhirieron al proyecto socialista, indigenista y antimperialista de compromiso con la justicia y la equidad social.


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