La Candelaria fue puerto de entrada de mercancía hacia Caracas

El 25 de agosto de 1750, Candelaria fue erigida como parroquia, y separada de la parroquia Catedral

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Si en algo concuerdan los más de 70 mil habitantes de la parroquia Candelaria es en que, a lo largo y ancho del kilómetro y medio cuadrado que forma su superficie, se ha tejido un centro de intercambio comercial que provee a sus habitantes y visitantes de casi todo lo que necesiten, razón que potencia su cualidad de céntrica y la hace ser un lugar idóneo para establecer una vivienda o un negocio.

Así ha sido Candelaria, desde incluso antes de que la colonia pisara nuestras tierras, cuando ancestros indígenas transitaban por este lugar como lo hacían las tribus toromayma, que habitaban en el valle, y los guaicamacuto, que poblaban las costas de Vargas y que utilizaba como camino de carga, y para ir a pie, la vía que va desde la actual plaza Parque Carabobo y que continúa hasta la avenida Panteón, donde se encuentra la quebrada de Anauco.

Candelaria tiene sus orígenes en el año de 1693 y estuvo ubicada en un lugar llamado Sabana de Anauco. Jimmy Antonio Morales, enlace cultural de Candelaria, cronista y activador cultural e histórico de la parroquia, lo confirmó.

“Los primeros españoles que llegaron a ese espacio vieron en esta sabana un espacio ideal para realizar corridas de toros, vieron este espacio fresco, de clima tranquilo y comenzaron a hacer estas colonias de canarios isleños como un lugar para asentarse”, relató.

Candelaria limita al norte con el parque nacional Waraira Repano, las parroquias San Bernardino y San José. Al sur limita con San Agustín. Al este con El Recreo y al oeste con las parroquias Catedral y San Bernardino.

Ubicada en las afueras de Caracas, entre el Catuche, que fue el surtidor de agua de la ciudad y el Anauco, que demarcaba los límites de la misma; con el asentamiento de las colonias de canarios continuó la movilización de diversos rubros, esta vez, en la calle Real de Candelaria, hoy avenida Urdaneta, vía que funcionaba como acceso para el comercio de frutas y hortalizas.

“Este lugar fue un valle sagrado y rico porque había abundante agua y estaba bendito por la naturaleza, tenía un clima de primavera durante todo el año y esto que tú ves ahora, en otro momento fue un valle tan rico y tan esplendoroso, producto de la cuenca del Guaire y eso genera riquísimas haciendas, que los más poderosos y ricos hacían sus casas aquí para vivir, para pasar temporadas o para tenerlas cerca de sus haciendas”, contó el historiador Eloy Reverón.

En 1703, el sacerdote don Pedro Vicuña y un número notable de vecinos canarios solicitaron al obispo de Caracas Don Diego de Baño Soto, la edificación de una capilla en honor a la patrona de la Isla de Tenerife, Nuestra Señora de La Candelaria. Autorizada la construcción ese mismo año por el Cabildo, y es en 1708 cuando se culmina la obra, el padre Gabriel Mathías de Ibarra, vicario capitular de Caracas, la bendijo como Santísima Cruz Nuestra Señora de La Candelaria.

El 26 de marzo de 1812, un fuerte terremoto destruyó la totalidad de la iglesia, la cual se mantuvo en ruinas hasta finales del siglo XX cuando inició la construcción y recuperación en el gobierno de Antonio Guzmán Blanco, y se le llamó Plaza de la Democracia. Hoy se divide en las plazas Candelaria (Norte) y Rafael Urdaneta (Sur).

La construcción de esta capilla significa un patrimonio arquitectónico, comentó Morales. Para quienes allí viven, sin embargo, ese no es el único emblema de la plaza. A un costado de la iglesia luce su esplendor una imponente Ceiba, considerada por los vecinos como un patrimonio ecológico.

Pueblo e infraestructura

Con el crecimiento de la ciudad en materia de infraestructura y vialidad los parroquianos comienzan a preocuparse por obtener más accesos, ya que la población también se iba incrementando.

Precisamente con ese fin se creo en Candelaria el primer movimiento social de vecinos. “La reunión de los vecinos vino para hacer el puente para poder cruzar aquel inmenso río que bajaba, que era el Catuche”, aseguró Eloy Reverón.

Los encuentros tenían lugar justo en la esquina donde se levantó el puente, lugar en el que también estaba ubicada la casa de habitación de Simón Rodríguez y que era adyacente a la primera Escuela Pública en la que el maestro ofreció clases al Libertador Simón Bolívar.

El puente de Catuche o Candelaria comenzó a prestar servicio en 1736 y su construcción influyó en el incremento del mercado inmobiliario y el tráfico comercial, sin embargo, una descomunal crecida del Catuche en 1742 destruiría la estructura del famoso puente que, luego de su reparación, para el año de 1824, empezaría a ser llamado puente de Doña Romualda, haciendo alusión a la pulpería ubicada en esa esquina en la que la señora Romualda Rubí servía el mondongo más sabroso y famoso de Caracas.

El 25 de agosto de 1750, Candelaria fue erigida como parroquia, y separada de la parroquia Catedral y en su seno se siguieron desarrollando luchas vecinales.

La esquina de La Cruz fue el lugar en el que se realizaron los primeros clubes de los sin camisa de Caracas, y sitio que sirvió de residencia a la familia Delgado, parientes de la madre de Francisco de Miranda.

Allí se reunían los pardos, isleños, blancos de orilla y todo el que no estuviese con la I República, para realizar encuentros que devienen en la solicitud hecha por Bolívar de reunir a la Sociedad Patriótica para ejercer presión e instaurar una república.

“Y de eso era lo que hablaban aquí Micaela Delgado y los sincamisa, porque ellos querían instituir un Estado que los incluyera a ellos también”, relató Reverón.

Otro de los cambios urbanísticos que trae consigo mayor crecimiento es la construcción, en 1796, del Puente Anauco, estructura que no solo permitió resolver el gran problema que resultaban las crecidas del río, sino que abrió el paso hacia Caracas, conectando con Sabana Grande, Chacao y Petare.
Jimmy Morales asegura que Candelaria fue el inicio de aquella ciudad de los techos rojos, razón por la que para finales de los años treinta representa el inicio de la transformación de la imagen colonial doméstica hacia una arquitectura moderna.

“En 1942, una comisión urbanística regula el crecimiento de la ciudad e incluye un principio de estética urbana en la que guardan relación el ancho de las calles y la altura de los edificios”, narró Morales.

A mediados de la década de 1940 la migración europea crece nuevamente, y en la ciudad se empieza a establecer una demanda de edificaciones para la renta, “vivir en apartamentos implica una actitud moderna y el diseño de edificaciones escolares y culturales se convierte en una expresión dominante de modernidad de la cual la zona de Candelaria es pionera”, añadió el cronista.

Siembra bolivariana en Candelaria

En la parroquia Candelaria el Poder Popular está organizado en tres comunas, 26 consejos comunales, 70 organizaciones y movimientos sociales y una sala de batalla. Gracias a los esfuerzos que hacen en conjunto los habitantes y el Gobierno Revolucionario, la parroquia ha gozado de diversas reestructuraciones y mejoras.

Uno de los espacios más emblemáticos de la Candelaria, su plaza, ha sido remozada en varias oportunidades por la Alcaldía de Caracas, una de ellas en 2014 y otra en 2016, oportunidades en las que se llevó a efecto en el sitio el Plan Siembra Caracas y el Programa de Promoción de Valores, entre otras actividades formativas, recreativas y culturales.

La nueva estructura que une a las plazas Candelaria y Rafael Urdaneta abarca 10 mil 360 metros cuadrados y posee rampas para patines, patinetas, bicicletas, así como para el desplazamiento de personas con discapacidad. Además, cuenta con un gimnasio a cielo abierto, mesas de tenis, entre otros. La rehabilitación también incluyó la incorporación de amplias caminerías, asientos, jardines y un eficaz sistema de iluminación.

 

 

Una mirada a sus esquinas

En la parroquia Candelaria existen 52 esquinas. Hacia finales del siglo XVIII, las calles y las esquinas de Caracas no poseían nombre, sin embargo, con el pasar de los años, las anécdotas y personas importantes dieron nombre a los espacios en la jerga popular.

Por ejemplo, la esquina de Alcabala debe su nombre a que allí funcionaron las primeras alcabalas que funjían como peaje para entrar o salir de Caracas. Tiempo después, estuvo una de las primeras estaciones del tranvía.

En la esquina de Ánimas, se dice que en altas horas de la noche se escuchaba un coro de voces fúnebres que rezaba el rosario. También se veían sombras con túnicas blancas y que llevaban hachas luminosas.

La colocación de los primeros candiles o faroles, unas lamparillas manuales de aceite hacia el siglo XVII dio nombre a la esquina de Candilito.

Antiguamente era común colocar una cruz a la salida de los pueblos, en 1750 la parroquia se fundó con el nombre de Santísima Cruz de la Candelaria, y en la esquina de La Cruz se colocó una crucifijo de madera. Los viajeros que por ahí transitaban se hacían la señal de la cruz. En el lugar también se celebraban fiestas de la cruz para 1827. La esquina de Peligro lleva un título que sirve de alerta a los transeúntes, ya que el lugar se conocía por su alta tasa de atracos, razón por la cual un bodeguero que estableció su negocio a una cuadra llamó a esa esquina Pele el ojo a Peligro para advertir ante las acechanzas de los bandidos.

Una mirada a sus espacios y personajes

Candelaria constituye hoy uno de los centros culturales y educativos de la ciudad capital, en ella existen imponentes edificaciones como las del Complejo Cultural Teresa Carreño, la Escuela de Artes Visuales Cristóbal Rojas, el Paseo Peatonal Anauco, que une a las parroquias San José y San Bernardino.

La arquitectura colonial venezolana forma parte de este sector de la ciudad, así como la valiosa estatuaria urbana, realizada por grandes escultores como la Fuente de Parque Carabobo, inaugurada en 1881 durante el gobierno de Antonio Guzmán Blanco, lugar donde funcionó antes la Cárcel de La Misericordia y que recibe su nombre en la celebración de los sesenta años de la Batalla de Carabobo.

Los relieves de los Museos de Bellas Artes y de Ciencias Naturales también forman parte de la belleza escultórica y arquitectónica de la parroquia. Candelaria ha sido cuna de personajes emblemáticos, uno de ellos fue el prócer Juan Francisco de León, quien en 1748 lideró la primera insurrección popular en contra del monopolio comercial que tenía la Compañía Guipuzcoana.

El famoso Mocho Hernández, luchador de la última guerra civil en Venezuela, también vivió allí, y entre las esquinas de Pueblo Nuevo y Esmeralda se encontraba la residencia del célebre César Rengifo.

Hoy, la avenida Urdaneta luce a uno de sus personajes más pintorescos. Con 80 años, y exhibiendo solo medio bigote, José Bestilleros muestra a diario su vitalidad practicando el hula hula con el que divierte a peatones y conductores.

Verónica Abreu Roa / Kelly Rodríguez
Ciudad CCS

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