La Caraqueñidad | Caracas tiene su banda sonora al pie del cañón

Con más de 60 años de carrera, Los antaños del stadium continúan ofreciendo un repertorio musical que hace recordar esa Caracas de la...

Si los maracuchos tienen su gaita, los caraqueños tienen la música cañonera, esa que se parece al merengue y nos hace recordar esa pequeña ciudad que se escondió entre el ajetreo y los altos edificios, pero que sigue allí, latente en el corazón de quienes todavía se acuerdan de aquellas muchachas que se sentaban en las ventanas de las casas a ver pasar la tarde (y a los enamorados).

Estos y otros más son los cuentos que relatan nuestros abuelos, los que crecieron o llegaron muy jóvenes a esta ciudad, esos que se montaron en el tranvía, que en diciembre patinaban hasta los próceres y también se lanzaban sus amanecidas en las plazas escuchando sus cañoneros.

En diciembre con la Billo’s, las gaitas y los cañoneros, la música en Caracas era otra cosa. Por eso los abuelos siempre dicen que antes se gozaba más. Ahora la Billo’s entró en la categoría de las chatarritas, las gaitas siguen esperando pegar un nuevo tema que se iguale a La grey zuliana o Sin rencor y los cañoneros se recogieron. “Ahora los muchachos lo que quieren es ser traperos”, dice mi viejo cuando oye de cantos.

Ahora Caracas es una ciudad diversa, hay de todo y para todos, pero aunque aquí suene hasta el vallenato de Rafael Orozco, la banda sonora de esta ciudad es cañonera. Los inicios de este género datan de entre finales del siglo XIX y comienzos del XX, y también se le considera la primera expresión musical urbana de Venezuela. Los primeros bailes de esta música se dieron en locales conocidos como mabiles, donde cobraban un medio para entrar.

Aunque en un principio era mal vista, por considerársele una música pecaminosa y en contra de las buenas costumbres, este género se fue metiendo en las parroquias de a poquito.

A más de un siglo de su creación, este estilo sigue teniendo sus ejecutores. Los antaños del stadium tienen más de 60 años de carrera y todavía se presentan en diversos festivales de la ciudad. El más reciente fue la cuarta edición del Suena Caracas.

Actualmente son considerados patrimonio musical de todos los venezolanos, con un amplio repertorio de bellas canciones e instrumentos, con un sabroso toque de merengue criollo, guasa, joropo y del golpe tradicional.

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Venezuela representada en una fuente

Son muchas las obras de arte que el Parque de Los Caobos protege entre sus altos árboles, pero la más visitada de todas es la Fuente Venezuela. Dentro de su gran circunferencia muestra cinco grandes personajes que simbolizan las regiones geográficas del país: el Ávila, los Andes, los Llanos, el Orinoco y el Caribe. La Fuente Venezuela no siempre estuvo en el parque, empezó a construirse en 1952 en Plaza Venezuela, pero debido a una remodelación vial fue trasladada, en 1967, a su actual estancia.

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El zapatero Yusbel Sepúlvera aspira conseguir un espacio más digno para hacer su trabajo

Historias de nuestra gente | Un trabajador digno de su salario

Desde 1989, Yusbel Sepúlvera ha pateado las esquinas de la Baralt para hacerlas su espacio de trabajo; pero desde hace cuatro años se sienta a poquitos metros de la esquina Guanábano para ganarse con su oficio, la zapatería, el sustento y la satisfacción de hacerlo honradamente.
Aunque está discapacitado, las ganas de trabajar le sobran. “Dice la palabra que el trabajador es digno de su salario (…) ¡A mí me falta mi pierna, pero mis manos están buenas! He conocido gente que me dice que deje de trabajar y me vaya a pedir, ¡Pero qué va, papá! Todo está en la mente. Incluso me han querido utilizar para pedir real, pero conmigo no funciona eso”. Así cuenta con pocos rodeos su experiencia.

Dice que trabajo no le falta, y era de verse, pues mientras hablaba, cocía y respondía las preguntas de interesados en arreglar su calzado. Pero lo que verdaderamente aspira es conseguir un local donde pueda trabajar más cómodo. Sin embargo, nadie le quiere alquilar un espacio: “ojalá que con esta entrevista alguien me ayude, pero para conseguir un local, no para otra cosa”.

“Aquí yo coso, pego tapitas y suelas, arreglo cierres; todo lo de talabartería. En un día bueno puedo hacer hasta 30 billetes de estos (100 bsS), aunque no todo es ganancia: tengo que reinvertir, comprar pega, hilo y materiales”, concluye.

ALBERT CAÑAS/CIUDAD CCS
FOTOS ALBERT CAÑAS

 


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