La Caraqueñidad | Con el Metro las distancias se volvieron más cortas

A 36 años de su fundación el sistema de transporte masivo, Metro de Caracas, nos sigue dando tanto a cambio de tan poco

En los alrededores de la Plaza de la Candelaria todavía están los canales por donde circulaban los tranvías, algo inimaginable por estos días, pero eran como unos autobuses abiertos por los laterales y con asientos largos en el centro, los primeros eran empujados por caballos, pero en 1905 la electricidad cambió la historia.

Para los caraqueños esto fue el gran paso a la modernidad, una obra única y solo comparable con los sistemas de ferrocarriles de Londres, París y Nueva York, pues así lo describía la prensa local. Creíamos que los musiúes se quedarían boquiabiertos con ese logro de la ingeniería local. Años más tarde la historia se repitió, pero con un nuevo sistema de transporte masivo, que para su momento fue descrito como “la gran solución para Caracas”.

El Metro de Caracas ya cumple 36 años y representó un verdadero alivio para ciudad. En 1983 Caracas no contaba con un sistema de transporte colectivo que pudiera movilizar su creciente población. Se podrán ustedes imaginar a los caraqueños de esos tiempos cuando se montaron por primera vez en algo que jamás habían visto, y que los llevaba de Chacaíto a Propatria en tan solo 20 minutos y pagando solo 3 Bs.

Volvieron las comparaciones, pero esta vez más acertadas, el Metro de Caracas fue en su momento uno de los sistemas de transporte subterráneo más modernos del mundo y un motivo de orgullo para los caraqueños, quienes poco acostumbrados a descifrar símbolos, señales, y mapas modernos, aprendieron como se debían comportar dentro de las instalaciones y la repetición de patrones hizo que este sistema llegara a ser ejemplo mundial.

De esos recuerdos a estos días, mucho ha cambiado el Metro de Caracas, pero sigue siendo la gran solución para esta ciudad, y aunque aquel 2 de enero de 1983 se inauguraba un Metro que recorria desde Propatria hasta La Hoyada, hoy hay operativas 47 estaciones y según el mapa actual, 51 estaciones en construcción. Diariamente moviliza a más de 2,5 millones de personas. También cuenta con rutas terrestres con el Metrobús, el Metrocable y el sistema ferroviario.

Este pilar del transporte ha crecido, pero Caracas también, aquí cualquier hora se ha vuelto la pico, y ese impacto se ha visto reflejado en este sistema, que no vive su mejor momento, pero sigue haciendo posible llegar en 20 minutos al otro extremo de este valle. Ahora se han vuelto comunes los pedigüeños y vendedores, los que comen, los que no dejan salir para entrar primero, los que llevan bolsos gigantes, los que no dejan el lado izquierdo para circular, la repetición de patrones es una cosa seria.

____________

Historias de nuestra gente

Gasolina es su nombre y el blues su ritmo

Él es una de esas leyendas de la ciudad, que va y vuelve, se desaparece y cuando menos lo esperas, lo vez merodeando la Plaza Bolívar o Bellas Artes. Yo nunca supe su nombre, nunca me hizo falta, él es Gasolina, lo demás es puro cuento.

Así anda por ahí, con su cuatro rosqueado, una barba blanca y larga, como su cabello, con las marcas de los años, parece un Santa, pero rock and roll. Es como una versión de James Brown caraqueña, pues eso mismo hace, blues, pero nada se parece a I feel good de Brown. Gasolina tiene un ritmo más pausado, con letra enamorada, para piropear, debe ser por cosas de clima, pero se le siente el calorcito de aquí cuando dice: “bellos tienes tus ojos linda morena, yo amo esa piel tuya color canela”.

Cuando hicimos esta foto no quiso hablar mucho, solo sugerencias, estaba tan interesado como yo en lograr la expresión correcta, curiosamente ese día no tenía el cuatro, sus manos buscaban aferrarse a algo y solo se hallaron entre sí, es uno de esos personajes de esta ciudad que sea como sea te regala una bonita imagen, populosa como él, todos saben quien es Gasolina, otro día le pregunto quién lo bautizó así.

______________

Desde los magallanes pa Chacaíto

Es un sobreviente, todo terreno, que se pasea por la bonita Florida pero también por Catia. El recoje locos, así le dicen muchos, debe ser porque en esta ciudad todos tenemos un poquito de eso. Por los años 70 y 80 habían en todas las líneas junto al Blue Bird, ahora solo queda esta ruta. Para un niño este autobús puede ser toda una experiencia, el torniquete al subir y su raro sonido, las ventanas bien grandes y sin papel ahumado, los asientos encima de las ruedas les hacen llegar los pies al piso, cada espaldar tiene un tubito para poner las manos, por si acaso un frenazo, y que clase de magia tiene la guaya para pedir la parada, aún no se sabe.

ALBERT CAÑAS/CIUDAD CCS
FOTO JESÚS V./ ALBERT C./BERNARDO SUÁREZ

 


Únase a la conversación