La crisis inducida nos ha desviado del humanismo

La luchadora social Milagros Alfonzo estima que la guerra económica ha hecho que la gente descuide temas como el humanismo

Ajetreada con el trabajo en la coordinación de la distribución de las bolsas de alimentos, nos conseguimos este lunes 29 de julio a Milagros Alfonso, luchadora social y vocera de la comuna Fabricio Vive, que tiene ámbito de acción en el sector Gramovén de la parroquia Sucre. Hace un alto en el despacho de los paquetes de alimentos en la sede del Mercal de la zona y apunta que la guerra económica está afectando severamente la convivencia entre los vecinos de los distintos sectores caraqueños, porque se la pasan concentrados en problemas como la falta de alimentos, de transporte o de agua y luz. Cree que esa situación inducida ha desviado la atención de lo verdaderamente importante de la vida en comunidad, que es el humanismo que implica la atención al vecino.

La líder comunitaria estima que no todo está perdido y que existe una luz al final del túnel, que no es otra que incentivar, cada cual desde su ámbito territorial, el respeto entre todos, a fin de ir rescatando la convivencia.

—¿Puede explicarnos como podemos “cultivar” el respeto para alcanzar la convivencia entre todos los miembros de una comunidad?

—Nosotros en Fabricio Vive hemos ido rescatando el tema de la convivencia incentivando el respeto entre todos. Yo siempre le digo a mis vecinos: ‘si tú me respetas y yo te respeto, podemos ir conviviendo’. Ahorita tenemos que hacer una jornada súper intensa -más allá del tema político- sobre la recuperación de los valores, porque en estos momentos hay mucha pérdida de valores y eso es lo que nos ha llevado a la desunión dentro de las comunidades. Nosotros estamos convencidos de que la base fundamental de esta revolución tiene que ser la convivencia y el rescate entre todos del humanismo. Más allá de la convivencia, lo más importante es vernos como una gran familia dentro de cada uno de los espacios. Eso es lo más importante ahorita.

—¿Es difícil romper esa burbuja en la que nos ha encerrado la guerra económica?

—Cada día se va haciendo más difícil, porque el imperio aprieta cada vez más, pero todo se puede. Decía el Comandante Chávez, parafraseando a Samuel Robinson: “O inventamos o erramos”, y eso se puede aplicar en este caso. Esa burbuja la podemos empezar a romper nosotros mismos con nuestras acciones, con nuestros ejemplos. Si yo vivo dentro de una burbuja y acostumbro a mi familia a ello, entonces no estamos haciendo nada. Insisto: tenemos que conocernos y reconocernos dentro de un espacio donde viva mucha gente para poder sentir que tu padecimiento es el mío y que entre todos te podemos ayudar a superarlo y a resolverlo. La guerra económica es un problema que nos afecta a todos, y entre todos debemos apoyarnos para superarla y poder avanzar.

Los huertos urbanos no solo sirven para cultivar hortalizas y legumbres, pues allí también existe una “siembra” de valores y de compartir vecinal.

—¿Cuáles planes tienen para empezar a fomentar la convivencia entre ustedes dentro del ámbito territorial de la comuna?

— Tenemos pensado hacer un Plan de Convivencia Vacacional con los chamos, porque el trabajo debe hacerse con los niños, ir conociendo a los pequeños, convivir con ellos. Nosotros aquí decimos que si mi chamo se reconoce entre un espacio con el otro, podemos inferir que el día de mañana no se van a agredir porque ya se conocen, ya se han visto. Eso es un poco lo que ha pasado en nuestros sectores, el tema de las divisiones: yo te veo mal o tú me ves mal porque no nos conocemos, no nos vemos como esa persona que nos puede tender una mano en un momento determinado dentro del espacio territorial.

—¿Cómo hacer para que la gente participe, en caso de que haya un vecino apático?

—Le demostramos con hechos que estamos trabajando en su beneficio, le llevamos el espacio hasta su comunidad. Así él se va a asomar y va a ver lo que estamos haciendo. Muchas veces, a esos que se sienten renuentes o apoltronados pensando en el problema y no en la solución, nosotros tenemos que llevarle soluciones. En medio de la guerra más violenta, la más cruenta, los violines no dejan de sonar y los libros no dejan de tener sus letras para que nosotros podamos leer un cuento.

—¿Qué piensa de los vecinos que sacan la basura a destiempo, que arrojan los desechos en los lugares no indicados?

— Es un tema cultural que se puede cambiar incentivando el reciclaje. Ese tema también lo vamos a tocar en nuestro Plan de Convivencia vacacional, enseñando reciclaje a los chamos.
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Tecnología mal usada

—¿Cómo ve el uso de la tecnología en la educación de los niños?

— La tecnología, que es muy buena cuando se emplea bien y es muy mala cuando no se sabe usar. Ello ha traído como consecuencia que, en los ultimos años, nuestros niños hayan crecido bajo su tutelaje. Entonces el teléfono, el internet, la televisión y los videojuegos han terminado por “secuestrar” los valores de nuestros chamos. Si nosotros queremos recuperar esos valores, tenemos que darle duro con la educación de nuestros muchachos, para que se aparten de la tecnología y se sumen a los juegos tradicionales, como el trompo, las metras, los papagayos, la siembra de una mata, etc.

JUAN RAMÓN LUGO / CIUDAD CCS
FOTO JAVIER CAMPOS

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