En la esquina de Gradillas se reinventan para hacer más con menos

Enfocada en nuevos proyectos, la Fundación para la Comunicación Popular CCS se producen contenidos, pero también alimentos

Detrás de estas páginas que usted lee fielmente hay un equipo de personas que se engranan para hacer posible que sigamos diciendo presente en la batalla comunicacional, y a falta de papel se han reorganizado para crear nuevas trincheras que abran nuevos caminos en la Fundación.

Estamos los que escribimos, los que hacen las fotos, otros diseñan y diagraman las páginas, hay un equipo de correctores y otro grupo para el trabajo de la web y las redes sociales. También están los que mantienen limpio y ordenado nuestro lugar de trabajo, los que movilizan en el transporte a todo el equipo. La gente de recursos humanos, pendiente de todo el papeleo, los de informática que nos ayudan cuando la computadora se pone lenta. Los jefes, que orientan y asesoran y entre otros tantos, los pregoneros, que son los encargados de que este semanario llegue a sus manos.

Nuevas tareas generan nueva energía

Ante los cambios que ha afrontado esta Fundación ha sido necesario reestructurar las tareas y responsabilidades. Se generaron mesas de trabajo para que sean los mismos interesados quienes decidan cómo continuar dando su aporte. De esta forma surgió la idea de crear proyectos socioproductivos, los cuales además podrán crear beneficios colectivos y nuevos ingresos que amplíen el accionar de este ente adscrito a la Alcaldía de Caracas, y que para la fecha ya cumplió nueve años.

El coordinador de los socioproductivos, Johan Blandín, explicó que son tres los proyectos creados: un organopónico, con el que se espera organizar ferias que en un principio permitan vender vegetales, frutas y hortalizas a los empleados, pero a medida que vayan creciendo, abrirla a todo público; el segundo proyecto, bautizado como la Cocina Bien Resuelta, se encarga actualmente de cocinar y repartir una merienda a los profesores de la Escuela Yanira Albornoz, y los días jueves a todo el equipo que labora en la Fundación, dando por entendido que este día deben culminar los próximos números de Ciudad CCS y Épale; y el tercer proyecto, es Pan para todos, que se está gestando, el cual consiste en hacer enlaces con las panaderías CLAP para comprarles el pan y venderlo al mismo precio a los trabajadores que previamente han manifestado su deseo de comprarlo. Sin embargo, hay una intencionalidad de expansión que aspira crear una panificadora y formar a sus participantes con talleres panaderos.

A sembrar se ha dicho

En la siembra se halló la idea de uno de esos socioproductivos. A falta de papel hay espacio para plantar, y lo que empezó con unas cuantas semillas ya se traduce en cilantro, orégano, albahaca, ají, sábila, cebollín, remolacha, maíz, parchita y auyama. Todo esto es posible gracias al trabajo de los pregoneros que dejaron las estaciones del Metro para adentrarse en una tarea que muchos no manejaban, pero que gracias a los enlaces interinstitucionales con los ministerios de Agricultura Urbana y Agricultura y Tierras, han sido capacitados con talleres sobre el tema.

“Somos 17 compañeros que decidimos trabajar en el organopónico. Ha sido una experiencia muy bonita; nos hemos integrado más, cada quién pone su granito de arena. Buscamos semillas y las paletas para formar las mesas. Ya tenemos 43, de las cuales 20 ya han dado fruto (…) al principio sentimos un poco de incertidumbre, porque creímos que perderíamos nuestro empleo; pero ahora con el organopónico queremos echarle pichón”, así lo contó Petra Millán, pregonera de Ciudad CCS desde su creación.

Freddy Castillo, otro de los pregoneros en nuevas funciones, expresó que la idea de hacer un organopónico fue de la compañera de labores Ketsy Medina, y que gracias a eso ellos actualmente están aprendiendo nuevas cosas, e incluso se ha entusiasmado con la idea de llevar esos conocimientos a su hogar.

Cocina bien resuelta

Nueve personas conforman este proyecto, quienes bajo la orientación de la nutricionista María Isabel Mancera han sido capacitados en el almacenamiento, manipulación y realización de alimentos, estandarización de recetas, planificación de menús, entre otros.

Además de generar las meriendas ofrecidas al personal que está en jornada, la Cocina Bien

Resuelta apunta a desarrollar un servicio de catering accesible y que haga honor a su nombre.

También realizan tortas a precios razonables.

“Todos entendimos que hay que producir. Estos antiguos pregoneros, ahora operarios comunicacionales I en esta nueva dinámica, pusieron manos a la obra: ahora cocinan, y no cualquier comida; una comida digna y sabrosa que fortalece a sus compañeros, quienes hacen posible que este semanario siga llegando a sus lectores, quienes también además lo agradecen muy bien”, relató Gustavo Mérida, vicepresidente de Contenidos Especiales de la Fundación quien se ha involucrado en estos proyectos. Antes solo éramos Ciudad CCS y Épale, pero ahora hacemos más con menos.

ALBERT CAÑAS/CIUDAD CCS
FOTO VLADIMIR MÉNDEZ/ALEJANDRO ANGULO/JAVIER CAMPOS

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