La historia de El Junquito comenzó en los alrededores de una laguna

La parroquia El Junquito es creada el 8 de junio de 1987, luego que parte de los territorios de Antímano, Macarao y Sucre...

892
892

La parroquia El Junquito tuvo su génesis en una laguna. Este poblado, ubicado en la periferia de la ciudad capital y que terminó por convertirse en parroquia en junio de 1987, comenzó a ver la luz del mundo a principios del siglo XX, justo donde está ubicada hoy la Plaza Bolívar.

Javier Meneses, historiador local, señaló que en el espacio donde hoy se encuentra la plaza central, existió el estanque al que ya hicimos mención. Agregó que en sus orillas se detenían a descansar los arrieros y sus animales que viajaban desde las haciendas El Tibrón, Sabaneta y Sangüinas hacia Caracas. Estos personajes trasladaban en mulas y burros el café que se cultivaba en la zona para ser comercializado en la capital.

El producto era vendido en los mercados de Mantecón en Catia, Párate Bueno en Antímano y en el de Palo Grande, que estaba situado en lo que hoy se conoce como la avenida San Martín.

“La laguna donde se amarraban los animales estaba llena de una planta que alguien dijo se llamaba junco, pero como los animales se comían las hojas y los tallos, las planticas quedaban corticas por lo que la gente comenzó a nombrar la zona como la laguna de los junquitos”, explicó el cronista.

Complementó diciendo que, probablemente, este sea el origen de la toponimia de la ahora parroquia. Indicó que el nombre científico de la planta que regaló el nombre al poblado es el Juncus effusus, que se consigue con frecuencia en los parajes húmedos.

Primera carretera

A finales de 1920 el lugar tomó un impulso hacia su consolidación como zona poblada, debido a que el general Juan Vicente Gómez se dio cuenta de que la ciudad capital estaba creciendo y necesitaba agua.

Cuenta Meneses que uno de los principales reservorios de líquido de Caracas era el dique de Macarao, que se conocía con el nombre de Aguare. Ante esta circunstancia, El Benemérito llegó a un acuerdo con el dueño de la hacienda El Tibrón, el señor Indalecio Padilla, quien a su vez necesitaba mano de obra para las labores cotidianas en su hacienda.

“Gómez desalojó a todas las familias que habitaban en el entorno del dique Aguare y los envió a las cercanías de la hacienda El Tibrón. Con esta medida solucionó dos problemas: mantuvo limpio los alrededores de la represa y le mandó mano de obra a su compadre para la hacienda”, agregó.

Todas estas familias comenzaron a trabajar como arrieros en las haciendas y, a su vez, se convirtieron en los primeros junquiteños.

En 1930 el general Juan Vicente Gómez abre la primera carretera desde el poblado hasta Caracas y, aunque todavía existían los arrieros, este camino se convirtió en la plataforma que impulsó al poblado a la modernidad.

El origen del cochino frito

Cuenta Javier Meneses que a mediados de los años 30 llegó a la zona un hombre de tez morena, fornido que se presumía había viajado a la zona desde alguna ciudad del oriente del país o de la región barloventeña.

Esta persona era “muy seria” y fabricó su casa en las cercanías de la laguna que, por cierto, poco a poco fue mermando con el paso del tiempo. Ese personaje se llamó Emilio Castillo.

“A la gente le parecía extraño que un grupo de personas proveniente de una zona calurosa se residenciara en un lugar con un clima tan frío. Allí era común ver como se congelaba el agua en los aleros de las casas y en los pipotes donde se la almacenaba”, contó.

Meneses recordó que en 1938 el general Eleazar López Contreras fundó la Escuela de Policía, donde se formaban los oficiales de la fuerza pública, lo que originó que por la zona pasaran rumbo a la visita muchas personas.

A Emilio Castillo se le ocurrió montar una venta de cochino frito, destinado a satisfacer al grupo de personas que se dirigía a la academia de policía. El alimento, que era servido en platos de peltre, tenía un sabor muy particular.

“Le comenzó a ir bien y pronto tuvo competencia, hasta el punto que hoy día la manera de preparar este tipo de carne se conoce con el nombre de cochino frito tipo Junquito”, destacó.

El alquiler de caballos

En 1935 cayó el general Juan Vicente Gómez, pero dejó su legado en la población de El Junquito. Abrió todas las vías de penetración que, más que carreteras, eran caminos de tierra. No obstante, cumplían con la función para lo que fueron creadas que era unir el nuevo territorio con la capital.

En una de estas vías (donde hoy está el puesto de comando de la Guardia Nacional Bolivariana, en el kilómetro 23) estaba la casa de campo del general Isaías Medina Angarita. Allí pasaba los fines de semana y compartía mucho con la gente de la zona, quien lo recuerda como una persona “campechana y de trato llano con la gente”.

“Él solía salir de su casa con una cobija en sus hombros. También llevaba una carterita de aguardiente en su bolsillo que compartía con los lugareños, al tiempo que conversaba con ellos”, contó Meneses.

Al presidente Medina Angarita también se le recuerda por ser la primera persona que llevó pescado fresco a El Junquito para regalarlo a las personas desposeídas. Se estima que este producto lo traía de La Guaira.

Medina Angarita también solía obsequiar la cobija que se colocaba sobre los hombros a los pobres, cuando salía a pasear por los alrededores.

“Lo cierto del caso es que Medina Angarita, aún siendo Presidente, se convirtió en todo un personaje de esta población. La gente lo apreciaba, pues cuando él veía a alguien pasando trabajo con el frío le regalaba una cobija”, señaló.

“Alquíleme sus caballos”

Uno de esos fines de semana cuando Medina Angarita se encontraba en su casa de campo, por esos lares pasaba un señor conocido con el nombre de Jesús “Chuchú” Meneses con un arreo de caballos.

Relata el cronista popular que el general Medina le propuso a Chu chú que le alquilara los caballos para que sus hijos pasearan por los alrededores.

“Jesús Meneses se quedó extrañado, porque eso de alquilar caballos nunca se había visto por aquellos predios y contestó: ‘Que le alquile mis caballos…bueno está bien’ y le dio los caballos”, contó el cronista.

Al cabo de un rato –prosiguió– el general Medina le dio al arriero un bolivar con un real (en esa época llamaban a esa cantidad cinco reales) por el alquiler de los equinos.

“Eso era un dineral. Medina le dijo a Meneses, ‘¿usted vuelve a pasar el fin de semana por aquí?’. ‘Si como no’¡, respondió él. Fue entonces como se acostumbraron los amigos y los familiares del general Medina a subir a El Junquito a alquilar caballos y de allí nace la costumbre de subir a ese poblado a alquilar los equinos”, destacó.

En 1944, uno de los principales cineastas del momento, Napoleón Ordosgoiti, le propuso al general Medina Angarita, la que se hubiese llamado Ciudad Cinematográfica, que era una especie de Hollywood en Venezuela.

“A Medina le pareció atractiva la idea, incluso, le dijo que el gobierno tenía 10 hectáreas de tierras disponibles. Sin embargo, le dijo al cineasta y periodista que le presentara un proyecto. Cuando el cineasta se fajó a plasmar el proyecto, tumbaron a Medina Angarita. Esa Ciudad Cinematográfica hubiera estado en la avenida El Cuartel, entrando a la parroquia El Junquito, pero se quedó en proyecto”, contó el cronista.

Javier Meneses

Aunque está a punto de concluir la licenciatura en educación, Javier Meneses está casado con la docencia. Estudia en el Centro de Experimentación Para el Aprendizaje Permanente (Cepap), con sede en la avenida Nueva Granada.

Mientras tanto, se desempeña como docente “donde la oportunidad lo requiera” dentro de la parroquia. Es anímador cultural de la Misión Corazón Adentro y también facilitador de la Misión Ribas. En este último programa social trabajó con dos cohortes. Además, es cultor de la historia local.

Una parroquia joven

La parroquia El Junquito es creada el 8 de junio de 1987, luego que parte de los territorios de las parroquias Antímano, Macarao y Sucre fueran cedidos, al momento de la delimitación del Municipio Libertador y el Municipio Vargas, la parroquia perdió un área que ahora forma la parroquia El Junko del Municipio Vargas.

Es necesario resaltar que El Junquito está dividido entre el Municipio Libertador y el Municipio Vargas, el pueblo se encuentra a más de 20 kilómetros de recorrido de Caracas y ambos se empalman por una carretera.

En lo que se refiere al eje vial, la Parroquia se extiende desde el Kilómetro 4 hasta el Kilómetro 18, a partir de ese trayecto se comparte la parroquia El Junquito y la parroquia El Junko, y en el Kilómetro 23 se encuentra el mencionado pueblo.

El área se caracteriza por tener temperaturas entre los 10ºC y 20ºC la mayor parte del año, debido a la altura del terreno y las formaciones montañosas. Cabe destacar que El Junquito se encuentra a mil 750 metros sobre el nivel del mar.

En El Junquito, existen varios atractivos turísticos como son los paseos a caballo, las comidas típicas (como las cachapas y el cochino frito), el parque Metropolitano. Muchos turistas de Caracas y de otras regiones del país, llegan al pueblo a caminar entre la neblina, que inunda las tardes de esta zona montañosa caraqueña. Por El Junquito también se puede aquí conectar hacia El Jarillo y a la Colonia Tovar.

Gastronomía Resaltante

La parroquia El Junquito es una de las pocas de Libertador que tiene una gastronomía completa, ya que cuenta con los cinco platos que una persona puede consumir durante el día, señaló el cronista popular Javier Meneses.

“Para el desayuno tenemos cachapas con queso de mano o golfeados con queso de mano. En el almuerzo: cochino frito con hallaquitas o con pan. De postre: fresas con cremas o duraznos con crema; de merienda la taza de chocolate con galletas hechas aquí mismo. Finalmente, en la cena –como no se deben comer cosas pesadas en la noche– le podemos ofrecer una ensalada de hortalizas cultivadas aquí mismo”.

Otra característica que distingue a la parroquia son las fábricas de charcutería.

Meneses señaló que el anecdotario de El Junquito señala que en el kilómetro 11, específicamente en la urbanización Panorama, la familia de Alfredo Sadel tuvo una fábrica de discos de acetato.

Agregó que en los 60 se corrieron careras de carro en la zona. El circuito empezaba en la avenida
El Cuartel de Catia-El Amparo-Niño Jesús y el km 20. En El Junquito la actriz Doris Well pasó sus mejores años. Su casa se llamó hacienda Tipetiripe.

Finalmente, la historia oscura de la parroquia refiere que fue sitio de tortura de la temible Seguridad Nacional comandada por Pedro Estrada, quien actuaba bajo órdenes del dictador Marcos Pérez Jiménez.

_________________________________

Llegada de los europeos

El Junquito toma otro gran impulso en los años 50 con la llegada de los inmigrantes europeos. Todo comenzó bajo el gobierno de Marcos Pérez Jiménez, quien tenía una mentalidad racista, según apreciación del cronista popular Javier Meneses.

“Él abrió la inmigración del país a gente únicamente blanca. Fue allí cuando arribaron los portugueses, italianos, españoles (la mayoría de origen gallego), quienes se instalaron en El Junquito”, destacó.

Los inmigrantes comenzaron a producir en el pueblo y fundaron sus negocios cerca de la laguna, que cada día estaba más seca. Hasta que en la década de los 60 se creó la plaza Bolívar del pueblo.

“Esta inmigración es la que impulsó el comercio y las pequeñas fábricas, pero ellos no fueron los que fundaron el pueblo de El Junquito”, aclaró.

Meneses enfatizó que existen pruebas arqueológicas que demuestran que la región fue asentamiento de los aborígenes Tarmas y de otros pobladores antes que los europeos.

Juan Ramón Lugo/Ciudad CCS

Fotos Américo Morillo/Andy Marrero