La Librería Mediática l El periodismo que no es cultural no es periodismo

Marialcira Matute

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Marialcira Matute

Versionamos un dicho de la colega Erika Ortega Sanoja: «El periodismo, o es combativo, o no es periodismo», para titular la columna de hoy. Hace unos días culminó la tercera edición del Congreso de Periodismo Cultural que organiza Fundarte, en donde se anunció la creación del Premio de Periodismo Cultural Miyó Vestrini que ya abrió su convocatoria. Participamos como ponentes en su primera edición. Nos acercamos en dos momentos al CPC 2017. El primero: un taller de reseña dictado por Alberto Rodríguez Carucci en la BPC Simón Rodríguez. El escritor será el homenajeado de FILVEN 2017. Sería interesante repetir el taller durante la Feria Internacional del Libro de Caracas, por su calidad y oportunidad. Destacamos algunos de sus contenidos, desarrollados por ARC. Decía Rodríguez Carucci, defensor a ultranza del libro de papel: «Tomar el libro, ver y expresar el objeto… esto podemos agregarlo a la reseña: La materialidad del libro puede seducir. ¿En cuál ideología o corriente se inserta? ¿Qué aporta? ¿Por qué es importante leerlo? Ponemos el libro en la mano del lector, pero en palabras, cuando hacemos una reseña… El silencio es más contundente que una crítica que denosta. La reseña crítica es el ejercicio amoroso del criterio, decía Martí». El segundo momento fue al cierre del CPC. No sólo pudimos disfrutar de ponencias de Gustavo Pereira, Antonio Trujillo, Gabriel Jiménez Emán y Diego Sequera sino alargar el encuentro compartiendo almuerzo juntos. Durante el almuerzo Isidoro Duarte y Pereira compartieron impresiones, entre otros asuntos, sobre el libro El mito de Santander, del expresidente colombiano Laureano Gómez. Resaltamos las ideas de Gustavo Pereira en el foro, que decía : «El problema actual con el libro es causado de la guerra económica y también por nuestros propios errores». Con respecto a las repetidas excusas conformistas que aducen que por esa guerra económica no nos aislamos del mundo al no llegar a Venezuela libros de papel por el retraso en la asignación de divisas, porque podemos descargar libros en digital o leer los libros que ya tenemos, respondió con firmeza Gustavo Pereira: «Que lo circunstancial no suplante a lo esencial. Es inaceptable que la frivolidad sepulte a los libros y por ende al conocimiento. Recordemos a Cuba en su actitud hacia el libro en general. A la hora de los presupuestos, en Venezuela la cultura ocupa un espacio subordinado como en la cuarta República. Eso no lo podemos permitir. Las hechuras del poder creador que hace invencibles las revoluciones se están quedando atrás. Si nuestros distribuidores de libros importados tuvieran que adquirirlos al dólar maldito y no al subsidiado sería imposible para nosotros comprarlo. Si el Estado subsidia tantas cosas que no revisten tanta importancia como el libro… ¿cómo no va a a subsidiar los libros e insumos editoriales? No es una gran cantidad de dólares la que se necesita para arreglar el problema que sufrimos… El alma, o como la llamo, la conciencia sensible de los pueblos, se nutre de lo propio y de lo que aportan otros pueblo». En otro punto de su exposición, que refería un estudio sobre la obra de Quintana Castillo, acotaba: «Preparar la tela ya es pintura, le dijo Reverón a Quintana Castillo». Y agregaba Pereira: «Esto se aplica a todas las artes» Durante su exposición, Gustavo Pereira generosamente definió a nuestros programas como «un oasis en los medios». Hubo un espacio para las intervenciones del público. Reclamábamos nosotros lo de siempre. Reclamábamos las divisas para los libros, más y mejores espacios para los libros en los medios, una comisión de cultura en la ANC, que los nuestros vuelvan a tener presencia regular en los eventos internacionales del libro, la articulación entre instancias del sector público, y también con el sector privado en defensa de la Bibliodiversidad. Volvíamos a la pregunta que se hizo desde los primeros encuentros. ¿Ha muerto el periodismo cultural? Y respondíamos que no, que está herido, pero como dice Pereira, toda herida se puede restañar.


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