La salsa “Ta´Chévere” al tumbao de Carlos Piñero

El “Salsero de la mata”, viene arrollando con su orquesta desde 1967

Es “salsero de la mata”, epíteto que se ha ganado por sus más de 40 años en el deambular de la salsa. Su nombre es Carlos Alberto Piñero y nació con la “revolución de octubre”, pero eso ocurrió en su casa y en 1949, cuando nuestro personaje pegó su primer leco.

Los comienzos de Carlos en la salsa se pueden ubicar en los inicios de los años 60, en medio del auge de la música cubana. Imperaban en el ambiente Celia Cruz, Celio González, Bienvenido Granda y Daniel Santos con La Sonora Matancera. Los grandes de la época eran Alfredo Sadel, Lucho Gatica y el mismísimo Benny Moré, quien con su inigualable estilo empujaba un movimiento que se estaba forjando en Nueva York.

El palladium

Allí se “fabricó la cosa” y la materia prima fueron los ritmos cubanos. Los pioneros de ese nuevo ritmo que surgía fueron “Machito”, Bauzá, los Titos (Puente y Rodríguez) y el propio Noro Morales. Del Palladium para América Latina, y fue Phidias Danilo Escalona quien la proyectó en Venezuela, allí no hay discusión.

“Yo tenía como 12 años cuando llegaron esos aires musicales del Norte. El primer disco que compré fue uno de Joe Cuba. Lo escuché, y el estilo de Cheo Feliciano me cautivó y me convertí en fanático del ponceño. Los “músicos” de esquina iniciamos las colecciones y luego del trabajo, la escuela o el liceo nos reuníamos y a punta de perolas formábamos el guaguancó. Siempre he vivido en Los Rosales y allí estábamos permanentemente activos en la salsa. Era la fiebre, la inquietud de lo que llegaba del Norte.

—¿La primera orquesta?

—La Banda de Guerra del Batallón Codazzi. Allí llegué porque me reclutaron cuando salí del cine Arauca. Estaba disfrutando de una película de John Wayne y en la salida nos estaba esperando la jaula y nos llevaron directamente para Conejo Blanco. Allí hubo una escogencia y cuando dijeron “músicos”, me anoté sin serlo, porque yo solo era cantante guarachero. Conformamos el ‘Gran Combo Codazzi’; esa fue mi escuela.

Via grandes ligas

Ya como profesional, Carlos Piñero entra en “Los Explosivos de Ray”, donde estaba el hermano de Calaven en la batería.

“Más tarde formamos ‘Marimba con Salsa’ hasta que llegó el verdadero profesionalismo con ‘Salsa Suprema’ con Larry Francia como cantante principal. Grabamos nuestro primer disco y más tarde formamos la Orquesta Barlovento, con un homenaje al Grupo Madera”.

En los 80 llegó el receso de la salsa por el auge del merengue, ritmo dominicano que se apoderó del patio. Para que sonara una salsa en las emisoras había que “payolear”. Lo recuerda Carlos con cierto desdén.

“Tuvimos que guarecernos en los locales nocturnos, porque la radio lo que lanzaba era puro merengue. En esas me fui a Nueva York. Isidro Infante me llamó para hacer unos coros con Louie Ramírez y Ray de la Paz con “Noche Caliente”. Hicimos ese trabajo. En Caracas, Ray estaba ronco y me tocó sustituirlo. Desde esa época existe una gran amistad entre Isidro y yo. Fue él quien produjo el LP Salsa Mágica, el LP azul con el dibujo de un sombrero de copas en la portada. Allí debutaron unos muchachitos: Cheo Linares, Jeci Ramos, Carlos Valdés y yo mismito. Arreglos y producción musical de Isidro Infante.

—¿Luego?

—Armamos un grupo llamado “Complot” y de allí salieron Alfredo Naranjo y su Guajeo, El Grupo Aché, más tarde La Calle, Koimbre y mi orquesta Ta´Chévere. Eso fue en 1967.

Con Ta´Chévere, Carlos tuvo la oportunidad de acompañar a luminarias de la talla de Cheo Feliciano, Henry Fiol, Ismael Miranda y pare usted de contar. Hoy forma parte de La Comuna Musical Salsera de Caracas, un movimiento que pretende llevar la salsa nuevamente al barrio.

Junto con Corazón Salsero formó la rumba en forma en estos reciente carnavales.

“Tenemos que rescatar la música del barrio, porque se nos coló por la baranda el reggaetón, la bachata y el porro colombiano. Nos arrinconaron, pero ya estamos nuevamente en la pelea. ¡Es la cosa!

ÁNGEL MÉNDEZ
FOTO AJOMEN

 


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