Larissa Costas: “Siempre me gustó la ternura de Chávez”

La periodista que no confiesa su edad es pura amabilidad y sencillez. En su programa de televisión A un click desnuda crudas verdades...

Adora a Mario Silva. Es chavista confesa. Atea, hija de comunistas. Periodista por las circunstancias y por sus firmes convicciones políticas. Sensible, joven, inteligente… Segura de sí misma, investigadora y apasionada.

—¿Quién selecciona los temas para tu programa?

—Yo misma. Tengo un equipo de producción que me acompaña en todo lo que es el llevar eso al Canal pero el guión y el contenido son míos.

—¿Has pensado estudiar periodismo?

—De hecho, estoy haciendo una maestría ahorita en estrategia y creatividad digital porque me parece muy importante ir estudiando los formatos de comunicación que se están generando a partir de lo que sería la comunicación llamada, hasta por mi, 2.0. Yo creo que ya no es 2.0 creo que es mucho más que eso. Creo que es una comunicación transmedia, se trata de una comunicación mucho más fluida.

—¿Qué opinas de las redes sociales?

—Hay experiencias muy interesantes y hay otras que no tienen nada que ver con el periodismo, por ejemplo, algo muy interesante es lo que hace Inna Afinogenova para RT. Ella hace unos trabajos muy interesantes. Creo que hay experiencias de comunicación en redes sociales sumamente buenas. También los medios se han ido adaptando sus contenidos, por ejemplo, lo que hace Público, el portal español, que cuenta a través de los memes lo que ocurre en España, con los tremeding topics, es muy interesante desde el punto de vista de la comunicación sobre todo porque a los periodistas españoles no se les entiende nada y ellos hacen a través de los memes una comunicación política muy digerible a la que todos podemos acceder. Eso me parece brillante.

—¿Qué opinas del periodismo que estamos haciendo?

—Estamos habituados a ser bastante críticos con la comunicación que realizamos en el proceso y eso no está mal. Yo soy creyente de la crítica y de la dialéctica. Crítica como una herramienta para que ese debate nos haga crecer, eso no me parece mal. Tampoco creo que sea tan justo y tan exacto el tema de que los males que vive Venezuela en gran medida se deban a la responsabilidad que tenemos los periodistas que nos hemos vinculado al proceso revolucionario. Tampoco creo que sea una responsabilidad exclusiva de la comunicación las fallas que hemos tenido. Para ser honesta creo que hacemos una muy buena comunicación. Fallamos en que somos bastante malos en explicar cómo nos afecta en lo cotidiano el embargo, las sanciones, el bloqueo, como lo quieras llamar. Allí yo diría que debemos hacer una crítica y un proceso de reflexión y ver en qué fallamos. Pero creo que hay otros elementos que tienen que ver con la dirección política y como comunicas esas políticas. Hay momentos en los que por algunas faltas de conocimiento que no se ofrecen desde la dirección política, no se puede comunicar de manera correcta lo que se está haciendo.

—¿Cómo ha sido tu trayectoria?

—Es que todo ha sido muy loco. Qué fue lo que pasó conmigo. Pues yo crecí en una casa de comunistas y de ahí vienen ciertos elementos que me fueron conformando desde el punto de vista de la personalidad, de lo ideológico, de la visión del mundo. Me puse a hacer teatro y no estaba muy vinculada con el tema político. Hasta que el Golpe de Estado me cambió la vida por completo porque fue el momento en que yo entendí que me iba detrás de ese hombre (Chávez). Y de ahí me empecé a vincular más con el proceso político. Trabajé un montón de veces en Minci, y después de que Chávez trascendió yo estaba fuera del Estado y cuando eso pasó me dedique a las redes sociales como un espacio de defensa de lo político, hasta que un día me llama Yuri Pimentel y me dice para hacer un programa donde yo pudiera decir todo lo que digo en las redes, pero desarrolladas. Acepté pero le advertí el terror que me da la televisión, le tenía pánico a las cámaras. Yo le digo que hagamos un programa corto, de cinco minutos. Así que cuando empezó era un momento muy particular en la comunicación política de la Revolución porque en cierta circunstancia nos habíamos habituado a no llamar las cosas por su nombre y de repente aparezco yo y comienzo a decirle a Uribe paramilitar, terrorista a Leopoldo López, pero no como insultos sino como categorías políticas. Y muy pronto vino Mario a mi rescate y a llamar las cosas por su nombre.

—¿Cómo te sientes con Mario?

—Hemos establecido una relación de amistad muy linda y muy sincera. El es de esas personas a la que le puedo decir las cosas con las que estoy en desacuerdo y él puede tener otro punto de vista. Tenemos una discusión bastante honesta siempre desde el afecto. En realidad me he conseguido periodistas extraordinarios haciendo comunicación.

—¿A quién admiras como periodista?

—Uuuy, hay un montón de periodistas a las que admiro. Admiro increíblemente a Madeleine García, a Erika Ortega Sanoja, a Nazareth Balbás, admiro mucho el trabajo que hace Indira Carpio me parece que escribiendo es fenomenal.

—¿Y en Venezuela, hacia dónde vamos?

—Yo creo que se trata de un fenómeno muy interesante de estudio porque si nosotros vemos todas las recetas que se ha aplicado, todo lo que concienzudamente el imperialismo estadounidense, ha ejecutado en Venezuela como un laboratorio de agresión. Si vemos el caso de Venezuela como un laboratorio en el que ellos están experimentado formas de agresión, la respuesta creo que ha sido sorpresiva. Creo que nadie se hubiera imaginado que nosotros resistiéramos tanto. Entonces yo no puedo tener una visión que no sea optimista. Predecir a Venezuela es un desafío.

—¿Cual era la virtud que más admirabas de Chávez?

—Su ternura, -responde conmovida.

—¿Y en cuanto a sus valores?

—El primer logro de Chávez fue el rescate de la identidad nacional, el orgullo de ser venezolano. Y por allí nos han golpeado mucho.

-“Se decía que había llegado el fin de la historia, que los seres humanos éramos egoístas fundamentalmente, un narciso imbuido en su ombligo. Nos convencían de que Francis Fukuyama tenía la verdad en sus manos y que las ideologías habían llegado a su fin, que estábamos en la cúspide, bueno allí Chávez derrotó la teoría del neoliberalismo y la teoría filosófica que era la posmodernidad. En estos días estaba leyendo un discursos de Fidel, del 4 de abril de 1992, después de que cae la Unión Soviética, y ellos se vieron con doble bloqueo porque el que había sido su aliado hasta ese momento que había sido la Unión Soviética, ahora se había desmembrado, se había volteado hacia el capitalismo y ellos estaban íngrimos y solos con el doble bloqueo. Fidel habla de cómo ellos se fueron levantando, pero ahí mismo, en términos históricos aparece Hugo Chávez diciendo que el socialismo no ha muerto y lo demuestra. Lo que Chávez hizo por la humanidad nosotros no logramos dimensionarlo. Si él logra de alguna manera ese milagro yo no puedo esperar de este pueblo sino un milagro, aunque la expresión sea muy religiosa y no me agrada. Entonces eso es lo que me alienta. Yo soy atea, hasta Chávez. Creo en Chávez. Ahora que el fascismo recupera poder, más que nunca la guía de Chávez va a ser imprescindible para la humanidad. Amadineyah no se equivocó cuando dijo que Chávez es un plan para salvar a la humanidad”.
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*Biografía Mínima

Es caraqueña. Nació el 8 de agosto de un año que se niega a confesar. Es graduada en Artes en la Universidad Central de Venezuela, UCV, mención teatro. Es casada, con un hijo. Formó parte de la primera promoción del Frente Francisco de Miranda. Estudió en Cuba y allí vió a Chávez y a Fidel un par de veces. Es del signo Leo, “ese día se celebra que Chávez entró a la Academia Militar”. Es hija de La Chiche Manaure. (Aleydys Manaure, constituyente).

TEXTO TERESA OVALLES MÁRQUEZ

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