Letra Bolivariana | Bolívar: 200 años de las cartas de la dignidad

José Gregorio Linares

En 1818, el Libertador escribió dos cartas que el Gobierno de EEUU y los pitiyanquis de Venezuela no quieren que se divulguen. En ellas está la matriz del pensamiento antiimperialista de Bolívar, la esencia de la política bolivariana de defensa y soberanía nacional, la simiente de nuestras convicciones patrióticas. En éstas hay una lección de dignidad y coraje. Fueron escritas por el Libertador cuando la causa de la emancipación vivía momentos críticos. La nación estaba “cubierta de luto tras ocho años de combates, de sacrificios y de ruinas”, expresa Bolívar (27 de junio, 1818). Pues bien, en esas circunstancias, los independentistas buscaban desesperadamente el apoyo de otras naciones. Pero solo llegaban mensajes de solidaridad y frágiles promesas.

Sí, permanecía vivo el recuerdo del apoyo del haitiano Petión, del auxilio de Juan B. Bideau de Santa Lucía. Además, en el Orinoco, el curazoleño Luis Brion se batía contra los realistas. Por esa época llegó también la solicitud del oficial español Mariano Renovales de incorporarse a la lucha por la independencia de Venezuela. Sin embargo, nada de esto era suficiente. Se necesitaba el apoyo militar de una poderosa nación para equilibrar las fuerzas en el desigual combate contra España. Bolívar buscó el respaldo de Gran Bretaña, pero ésta no nos socorrió. De modo que estábamos solos. Rodeados de indiferencia y recelo.

En esos momentos, llegó la noticia de que arribaba a nuestro país Juan Bautista Irvine, un emisario del Gobierno de EEUU que “traía despachos muy importantes de su gobierno para el de Venezuela”. En el adverso escenario en que nos encontrábamos, su visita causó favorable expectativa. Bolívar, emocionado, cree que viene a comunicarle la noticia de que EEUU va a declararle la guerra a España y a respaldar nuestras luchas. Escribe: “La libertad e independencia de la América hallan al fin un protector. No siempre habían de permanecer cerrados los oídos de nuestros vecinos a los clamores de la humanidad y de la justicia. ¡Pueda su ejemplo enseñar a las demás Naciones!“ (2 de julio, 1818). Pero pronto se percata de que sus ilusiones carecen de fundamento. El comisionado, en realidad, viene a exigir a nombre de su gobierno que le devuelvan dos goletas (la Tigre y la Libertad) que fueron capturadas cuando en ellas ciudadanos estadounidenses traficaban armas y víveres en favor de los realistas. Para cumplir su nefanda misión intenta amilanar a Bolívar. Le envía varias comunicaciones donde emplea un léxico “en extremo chocante e injurioso”. Además, prevaliéndose de la difícil situación que atraviesa la causa patriota, amenaza al Libertador con tomar represalias si no hace lo que él demanda. El Libertador le contesta con las cartas de la dignidad. Cartas que deberíamos publicar y divulgar para que todos los venezolanos conozcamos cómo se responde ante la impertinencia y el acoso de una potencia. Cartas que expresan lo que significa defender la patria ante un poderoso enemigo. En el 2018 se cumplen doscientos años de haber sido escritas por el Libertador. ¡Que nadie se quede sin leerlas, sin difundirlas y sin conmemorar! (Cartas del 7 y 12 de octubre de 1818 dirigidas a J. B. Irvine).


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