Letra Bolivariana | Miranda y la ingratitud de EEUU

José Gregorio Linares

Francisco de Miranda (1750-1816) apoyó activamente la independencia de Estados Unidos. Combatió como oficial del ejército español en batallas decisivas contra Gran Bretaña como la de Pensacola en 1781, al final de la cual fue ascendido a teniente coronel en reconocimiento a su desempeño. Sin embargo, el Gobierno de EEUU no ayudó a Miranda cuando éste solicitó ayuda para la independencia de Suramérica. Veamos los hechos.

Miranda vuelve a EEUU en 1783, dos años después de la Batalla de Pensacola. Permanece en este país hasta 1784. John Adams (quien sería presidente desde 1797 hasta 1801) confiesa que le incomoda la presencia del caraqueño porque “su tema de conversación permanente era la independencia de Sudamérica y su disposición a quitarse de encima esta dominación española”. Conjetura que Miranda “llenó la cabeza de muchos jóvenes oficiales de visiones esplendorosas de riqueza, libre comercio, y gobierno republicano en Sudamérica”. En 1786, a dos años de esta visita, Thomas Jefferson (quien sería presidente entre 1801 y 1809) escribe confidencialmente contra Miranda. Alerta: “Cuidémonos de creer que interesa expulsar a los españoles. Por el momento, aquellos países se encuentran en las mejores manos, y sólo temo que éstas resulten demasiado débiles para mantenerlos sujetos hasta que nuestra población haya crecido lo suficiente para írselos arrebatando pedazo a pedazo”. Miranda insiste. En 1798 escribe a John Adams solicitando apoyo logístico. Le explica que éste “se reduce a seis u ocho navíos y cuatro o cinco mil hombres de tropa”. No hubo respuesta; pero Miranda no se rinde. A finales de 1804 vuelve a EEUU y se queda hasta comienzos de 1806. Organiza la expedición del “Leander” con destino a Venezuela. Tuvo que valerse de inversionistas privados cuyos intereses eran exclusivamente comerciales, pues no recibió ayuda oficial. Cuando algunos políticos difunden la información de que Miranda recibió respaldo del gobierno del presidente Jefferson, éste aclaró que eso era “una absoluta mentira”.

En conclusión, la élite estadounidense pensó en términos de imperio en potencia. No quería apoyar la independencia suramericana hasta tanto EEUU estuviera en capacidad de capitalizar los beneficios. Además, conocía el proyecto mirandino de crear una gran nación llamada “Colombia” (en homenaje a Colón), y esto iba en contra del afán expansionista de EEUU. También sabían que Miranda no se sometería. Luchaba por alcanzar la plena independencia “sin que la dominación de una potencia extranjera cualquiera pretenda fijarse o mezclar su autoridad en el país”, decía.

Así que Miranda, quien tanto ayudó a EEUU en su lucha por independizarse, no recibió jamás apoyo estadounidense para sus planes de independencia. De parte de esta nación no hubo solidaridad ni retribución hacia Miranda, un hombre que tanto había hecho por la independencia de EEUU; un hombre que estaba dispuesto a darlo todo por la libertad, no solo de su Patria, sino del mundo entero si ello era necesario. Hoy, en Venezuela, seguimos el legado de Miranda: luchamos tenazmente por la independencia “sin que la dominación de una potencia extranjera cualquiera pretenda fijarse o mezclar su autoridad en el país”.


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