Letra Bolivariana: Simón Rodríguez y Francisco de Miranda. Ahora juntos

José Gregorio Linares

194
194

José Gregorio Linares

No sé si Francisco de Miranda y Simón Rodríguez se conocieron personalmente. Miranda nació en Caracas en 1750 y se marchó de Venezuela en 1770 cuando tenía veinte años. Rodríguez nació en esta ciudad en 1769; de modo que cuando Miranda salió del país, éste era apenas un niño de un año. Ahora bien, pudieron haber coincidido en Europa donde Rodríguez, ya con el nombre de Samuel Robinson, vivió veintitrés años (1800-1823) exiliado a raíz de su participación en el movimiento insurreccional liderizado por Gual y España; y donde Miranda vivía, cambiando constantemente de identidad para así burlar las asechanzas del espionaje español que lo perseguía por todo el viejo continente. Así que no sé si compartieron un té en Inglaterra, un vino en Francia o un vodka en Rusia, donde ambos vivieron. No sé si conversaron acerca de la Carta a los Españoles Americanos de Juan Pablo Viscardo y Guzmán, traducida al castellano por Miranda, o discutieron la novela “Atala” escrita por Chateaubriand traducida por Rodríguez. No sé.

Lo cierto es que a ambos los unía su pasión por la independencia suramericana, su espíritu de justicia social, su énfasis en la necesidad de la unión de América, su profundo amor por el saber y la ciencia, sus inclinaciones artísticas. Pero, mientras Miranda es recibido por reyes y gobernantes, se incorpora de lleno en los avatares políticos europeos y alcanza la gloria militar, Rodríguez pasa casi inadvertido, se dedica al ejercicio de la ciencia aplicada, a conocer de cerca las principales experiencias educativas y socioproductivas europeas, y se afilia a los movimientos socialistas.

Hago toda esta reflexión porque el Frente Francisco de Miranda está promoviendo el estudio y aplicación de la obra de Simón Rodríguez y reimpulsando la Escuela Nacional Robinsoniana. Ha diseñado un programa integral de formación, cuyo eje central lo constituye el proyecto político-económico de Rodríguez, quien se proponía la creación de una “República verdaderamente Popular”, entendiendo por ello un modelo de sociedad donde fuesen eliminados los privilegios personales o grupales, orientado por la idea de que los “hombres vinimos a este mundo a entreayudarnos y no a entredestruirnos”. El fundamento de esta República es la “Economía Social”, que establece que la producción y la distribución de bienes y servicios debe estar destinada a “ejercicios útiles”, es decir, orientarse a satisfacer las necesidades fundamentales de la población.

El Nuevo Estado está asentado en las “toparquías”, antecedente de las comunas, porque “si el que manda no ve el alto gobierno en el bajo, yerra creyendo acertar”. Desde allí se impulsa la Educación Popular que aborda cuatro componentes: 1) la conciencia de clase y la soberanía nacional, 2) el impulso de las tecnologías populares, 3) el fomento de la ciencia con pertinencia, y 4) la prevención de la salud. Todo esto como parte de un programa de Defensa Integral de la Patria.

Como les vengo diciendo, no sé si Rodríguez y Miranda se conocieron; pero lo que sí sé es que con el encuentro de ambos, que se expresa en el impulso que el Frente Francisco de Miranda le está dando al ideario de Rodríguez, la Revolución Bolivariana se hará más raizal y vigorosa. ¡Y venceremos!


Únase a la conversación