Letra fría: Frida 63

Humberto Márquez

80
80

Entre la semana del 6 y el 13 de julio, en su paso por este mundo, a Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón le ocurrieron sus momentos estelares. Nació en Coyoacán, 6 de julio de 1907 y murió el 13 de julio de 1954. Vale decir que nació hace 110 años, vivió 47 y partió hace 63. No sé si a todos le pasa, pero con esos números cuesta creer el porqué sentimos tanto su contemporaneidad. Siempre la he sentido como de una generación anterior a la nuestra y resulta que murió cuando yo recién cumplía un año de vida. Tendrá que ver mucho la película con Salma Hayek y otras producciones audiovisuales. Apenas en marzo se inauguró La casa de Frida en el marco del festival L en Los Ángeles, y en general, la Fridomanía, el culto a todo lo que tiene que ver con Frida, que da paso al ícono pop, la imagen feminista y la mercadotecnia salvaje a 63 años de su muerte, así como la constante presencia en los museos del mundo… “Y como sucede con la construcción de un personaje abstraído de su tiempo y de su contexto, se tiende a situar a la mexicana en una ficción que en ocasiones se aleja de la realidad que fue su vida. Ella fue muy precisa en crearnos una imagen”, cuenta Martha Zamora, autora de Frida: el pincel de la angustia, una de sus biografías más completas. “Era una mujer muy inclinada hacia la estética y muy consciente de su personalidad y de cómo quería que la vieras”.

En mi caso particular, siempre he sentido una fascinación especial por Frida, sus cejas pobladas y su belleza de mujer, su personalidad extraordinaria, su vanguardia plástica, su pensamiento libertario en materia sexual y erótica, y por el amor que le tuvo a su “Panzón” Diego Rivera. “Sufrí dos graves accidentes en mi vida… Uno en el cual un tranvía me arrolló y el segundo fue Diego”… incluyendo su entereza para sortear enfermedades, accidentes, 32 operaciones quirúrgicas y los cachos de Diego, aunque en realidad fueron mutuos, pero siempre leales. Diego Rivera lo resumía, “podré ser infiel, pero leal siempre”. El año pasado escribí en Épale sobre su relación con Chavela Vargas, quien le versiona La Llorona como un homenaje póstumo. Al respecto, yo decía: “Chavela Vargas y Frida Kahlo fueron espíritus superiores, junto a Diego Rivera que era el vértice de aquel ángulo recto. Fueron demasiado adelantados para su época, todavía hoy hay puritanos que se escandalizan. La sexualidad, para ellos como debe ser, era y debe seguir siendo, un suceso de lo más natural”.

Lo mejor de mi fascinación por Frida es que fue compartida. Todos mis amores, absolutamente todas las mujeres de mi vida compartieron esa pasión por Frida. Sobre todo una, que ella sabe quién es… jajaja.