Letra Invitada | Dimensión ética y teológica del socialismo

Ramón Castillo

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La Biblia contiene numerosas referencias en torno a las relaciones económicas colectivas casi siempre bajo la perspectiva de la contradicción entre ricos y pobres. Desde los relatos del Génesis, Dios entrega a la comunidad humana la administración de su creación. En el libro del Éxodo, donde Dios libera a su pueblo de la esclavitud de Egipto aparece de una manera clara la semilla de la lucha contra la opresión. Las instituciones de Año Sabático y el Jubileo (Éxodo 23:10-11 y Levítico 25:1-7) establecían una legislación social que ponía límites a la explotación de la tierra, planteaba la liberación de los esclavos, protegía a los refugiados y favorecía la igualdad social mediante una distribución más justa de la propiedad.

La miseria, la postración y la opresión no estaban contempladas en el plan de Dios. El plan de Dios para su creación es la prosperidad, la libertad, la vida plena, la construcción de relaciones humanas fundamentadas en la justicia, Por su parte, Jesús no deja lugar a dudas respecto a la opción y preferencia por los pobres mediante actos concretos de solidaridad con los excluidos.

En la perspectiva bíblica, la nación y los individuos que la componen están llamados a una vida de bienestar integral. Lo que sí advierte es contra la idolatría del dinero, que enriquece a unos y empobrece a muchos. ¿Cuál es el problema con la riqueza? La falsa seguridad que suele ofrecer. Por eso la Biblia nos amonesta contra el deseo incontrolable del enriquecimiento y sobre todo contra el afán de lucro, a través de métodos corruptos. Según el Antiguo Testamento, muchos de los monarcas que gobernaron a Israel buscaban riqueza para ellos y para las élites que los acompañaban. Esto significaba más impuestos para el pueblo y, por tanto, mayor pobreza. En este contexto, Dios levanta voceros que denunciaron las injusticias contra los pobres, y llamaron a los gobernantes a atender a los oprimidos, so pena de recibir el castigo de Dios. Son numerosas las prédicas de los profetas bíblicos contra toda clase de injusticia, el maltrato a los asalariados y jornaleros, y sobre la necesidad de establecer relaciones económicas y comerciales aplicando restricciones a la propiedad. Además, son incontables los llamados a proteger y defender a los débiles sociales. He allí, la semilla del socialismo.

ramoncas3@gmail.com


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