Campaña

Roberto Malaver

¡Se acabó lo que se daba! Partida. Arrancamos con nuestro jefe de campaña Claudio –Despacito— Fermín diciendo que hay que votar para salir del dictador. Y dijo que algunos compañeros de ADelante a luchar milicianos y Primero Justicia también estaban dispuestos a salir a votar por Falcón Crest, porque no les queda más remedio. Es decir, que se nota que estamos buscando cuchillo pa’ nuestro pescuezo, porque todavía no hay diálogo entre nosotros, y Julio —Matemático y Sanciones– Borges sigue dándole la vuelta al mundo pidiendo nada para Venezuela y todo para nosotros los de la oposición. Ese cheque de Pdvsa sí le salió bueno a Matemático y Sanciones Borges, porque se la pasa montado en un avión llamando a defender la democracia, y con todo y eso algunos ignorantes lo quemaron como un Judas traidor en esta Semana Santa que acaba de concluir en paz.

Ese comando de campaña del compañero Falcón Crest está que da lástima. Uno los ve ahí sin emoción, sin pasión, pero, eso sí, con mucha razón, pero ninguno sabe cómo enfrentar al dictador. Uno ve al compañero Despacito Fermín, y cada vez que declara pareciera que estuviera vendiendo el catre. Y así no se puede llegar a ninguna parte. Aunque ya por ahí salió una encuestadora a decir que Falcón Crest le lleva un 16% de ventaja al dictador, y ya se nota que esa encuestadora está mintiendo en un 100%. Si nosotros, los que estamos con la abstención, no nos ponemos de acuerdo, es muy difícil que podamos salir del dictador. Allí acabamos de montar una vaina bien ridícula que ni siquiera tiene fuerza propagandista, es decir, juzgamos al dictador en el exilio, en Colombia, y allí pudimos ver cómo los más inverosímiles personajes de la política de allá y de acá hacían todo lo posible por pasar por gente decente, pero se les caía la cara de vergüenza cuando la cámara los enfocaba, carajo, perdimos hace tiempo la dignidad y la ética, pero hay que hacerse los locos y no reunirse amarraditos todos, porque eso causa arrechera, sobre todo abrazar a personajes que han creado falsos positivos y otro montón de vainas que uno no sabe dónde ubicarlas.

Así que mejor seguimos con nuestra campaña de la tristeza por esas calles y pueblos que nos ven con tanta lástima que provoca decirles: “No es para tanto, cambien esas caras”. Para la próxima rueda de prensa del comando de campaña habrá que poner una musiquita de fondo, para que crean que estamos alegres, porque en verdad os digo, con ese llanto estamos derrotados.

El papá de Margot vio las declaraciones de Despacito Fermín en la televisión y dijo: “Bueno, mijo, se supone que para eso estás tú ahí, para hacer que la gente vote”. Y se fue al cuarto y le metió ese coñazo tan duro a la puerta, que un vecino gritó: “Sigue así, que vas tumbar el edificio, desgraciado”.

—Triste, no sé por qué estoy triste, –me canta Margot.


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