Letra Ordinaria | En el mientras tanto

Ángel Daniel González

En estos días, mientras tratamos de construir nuestros propios relatos y contamos cómo pasan las semanas, un fin tras otro, procurando ver el próximo capítulo de esta historia, la sensación en el ambiente nos quiere convencer de que estamos en el “mientras tanto” de algo. Pero ese intersticio, ese esperar que algo pase sin saber bien qué está pasando ahora, hace que la expectativa y la voluntad se tornen poco a poco en “nada cotidiana”.

Está claro que el problema a vencer es la inestabilidad económica. Sabemos que el país sufre un bloqueo financiero sin precedentes y que los así llamados “empresarios” no están dispuestos (nunca lo han estado) a poner de su parte para estabilizar la vida económica y social de la gente. Sabemos también que las distorsiones económicas tienen mucho que ver con lo que llamamos “rentismo”, que no es más que obsceno aprovechamiento de los dólares petroleros para amasar fortunas con poco o nulo trabajo. Y siempre supimos, y ahora confirmamos con los informes del Ministerio Público, que los intentos de contener la hemorragia financiera mediante un control cambiario  produjeron asimismo una roncha de corrupción que se llevó buena parte del dinero que hoy tanta falta hace al Estado y al pueblo. Sabemos que hay guerra económica. Lo sabemos porque nosotros peleamos esa guerra, la conocemos personalmente, íntimamente.

Lo que no sabemos es cuál es el sendero que el liderazgo de la Revolución asumirá para enfrentar lo urgente. Todos los cartuchos políticos han sido jugados, por eso queda tan llano y desnudo el panorama económico. No hay elecciones que ganar, no hay violencia callejera que eliminar, no hay “choque de poderes” que impida decisiones, ni tampoco hay instituciones “tomadas” por el enemigo para frenar los procesos. En un artículo de la revista económica digital 15 y Último, su mesa editorial sentenció, después de tantas propuestas planteadas y replanteadas, que ” en economía al que no hace le hacen”. Y en el mismo texto añaden que “en esta oportunidad los tiempos para reflexionar qué hacer o de esperar a ver ya simplemente no existen”.

¿Diálogo? ¿Con quién? ¿Con los “empresarios” que multiplican riqueza mientras hunden al pueblo y al Gobierno? ¿Planes y reformas para, ahora sí, “producir”? Creo que estas cosas ya no son solo ineficaces sino inconvenientes. La realidad es que el enemigo tiene, y siempre ha tenido, en sus manos el control económico. No podemos simplemente recorrer el mismo camino que ya sabemos que nos trajo hasta aquí. El pueblo ha depositado la confianza en el gobierno para que ejecute una verdadera reestructuración del sistema económico. Y esto pasa por tomar medidas enérgicas en los puntos neurálgicos: el sistema cambiario, que no puede quedar igual ni parecido al actual, que sabemos no regula ni resuelve nada. El sistema distributivo, con cadenas mafiosas de contrabando que se multiplican mientras la propiedad esté en manos de unas pocas corporaciones. Y el sistema bancario, que hace literalmente lo que le da la gana con la moneda.

Y en este pensar y esperar pasan los días largos y las fugaces semanas del “mientras tanto”.

Ángel Daniel González

@ÁngelDanielCCS


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