Letra Roja: El rollo que no cesa

Blas Perozo Naveda

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Blas Perozo Naveda

Los días que venimos viviendo son la repetición calcada de una vieja película olvidada adrede. Ya todo, absolutamente todo, excepto el final terrible, ocurrió entre 1895, cuando Inglaterra se apoderó con una acción militar de 60.000 millas cuadradas de territorio venezolano, y el 27 de diciembre de 1908, nueve días después del golpe de Estado con el que el traidor artero y dictador sangriento que fue Juan Vicente Gómez derrocó a Cipriano Castro, haciendo su aparición en La Guaira, el comisionado Buchanan, a bordo del acorazado Nord Caroline, custodiado por los cruceros pesados Maine y Des Moines y unos mil marines. Todo, en obediencia a ese monstruo que se llamó Teodoro Roosevelt.

En esa película, (un libro es una película, un film) narrada magistralmente por Eduardo Machado en Las primeras agresiones del imperialismo contra Venezuela, hay de todo como en botica: ladrones, rapiña, insultos, amenazas, traiciones y traidores como arroz, racismo, y mucha sangre del pueblo, derramada de manera inmisericorde. Me asombra que este libro no sea libro de texto en nuestras escuelas, liceos y universidades. Es un cuaderno publicado en 1958 por distribuidora Magrija. Tiene 61 páginas. Y lo compré en 40 grados a la sombra, este último dato como recado privado para el catire Hernández. Se me cayó la cédula.

Es imposible releer este texto sin sentir arder la sangre y sin dejar constancia de la repugnancia que produce constatar que estos líderes escualos no son más que traidores a la patria y criminales, como lo fueron sus antepasados, abuelos y bisabuelos. Dejo esto para los curiosos.

Personajes como el general Luciano Mendoza o el general Loreto. Pero el especial es Manuel Antonio Matos, comerciante, terrateniente, rico, prestamista usurero, banquero, pulpero, a quien nombran general en Jefe de la Revolución Libertadora. Tras de él, apoyándolo y financiándolo, estuvieron las potencias imperialistas. La Bermudez Co. dio a Matos 150.000 dólares. A su paso dejó desolación y miseria en muchas regiones del país. Cuando Cipriano Castro lo derrota, en la Batalla de La Victoria, quedan 2.000 muertos. Después de su derrota, Alemania, Inglaterra, Francia, Italia y Norteamérica pasaron la cuenta. Dejo esa clase a los profesores de Historia.

Es imprescindible recordar la amenaza que es antecedente de la amenaza de Obama y Trump. Ella fue publicada en The New York Times el 5 de diciembre de 1903: “… nuestra vigilancia es necesaria a nuestra propia seguridad…”.

A pesar de cien años de guerra, y los planes del imperialismo y sus socios nacionales, el pueblo venezolano, paciente y sabio, ama la paz. Y sabremos sortear las emboscadas votando el 30 de julio por la Constituyente de la paz.


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