Liz Guaramato: Doula, socióloga, feminista y cimarrona

“Sentí el llamado profundo de acompañar y apoyar a la mujer en un momento de su ciclo vital”

—¿Doula Liz, desde cuándo en este oficio?

—Cuando supe de la existencia del oficio doula o facilitadora del nacimiento, sentí el llamado profundo de acompañar y apoyar a la mujer en un momento de su ciclo vital.

En 2015 comencé mi formación y desde entonces incorporé a este proceso otras tradiciones de la medicina natural.

El servicio que brindo ha sido una de las maneras de practicar el buen vivir, un paradigma de salud diferente y con otros métodos de sanación del cuerpo, la mente y el espíritu.

Lograr este proceso de sanación, más allá del modelo impuesto por el estilo de vida capitalista y patriarcal, se hace imprescindible, más aún cuando el pueblo venezolano tiene tantas necesidades.

Estoy convencida de que un pueblo sano es un pueblo indomable.

—Paséanos por la historia de la salud sexual y reproductiva de las mujeres , Liz

—Actualmente, las mujeres se encuentran con una serie de trabas para acceder a los servicios reproductivos más básicos, lo que se suma a la regulación de sus capacidades reproductivas por entes ajenos a ellas.

Esto ha propiciado el desconocimiento del cuerpo femenino, en un contexto en el que se ignora, por ejemplo, que la anticoncepción y la partería eran artes femeninas en las que las mujeres transitaban sus partos o
abortos con la ayuda de curanderas, parteras o las llamadas “mujeres sabias”.

Con el inicio de la modernidad, empezamos a perder autonomía y poder de decisión en estos campos.

La revolución científica y médica significó la exclusión de las mujeres de la medicina, con el apoyo de la Iglesia, que en uno de sus decretos papales señaló: “Si una mujer se atreve a curar sin haber estudiado, es una bruja y debe morir”.

Así, las parteras dejaron de aprender y de prescribir. La caza de brujas fue efectiva y logró romper con una de las cadenas de conocimiento que se había enriquecido en su recorrido milenario.

—¿Cómo vivió Venezuela este proceso de “modernización” de la vida ?

—Hay varios documentos que dan cuenta del proceso de modernización que implicó la medicalización y la institucionalización del parto, y con ello la ilegalización y estigmatización de las parteras a mediados de los años 50 del siglo pasado.

Por su condición de mujeres pobres, las parteras fueron señaladas de cochinas, ignorantes, aborteras, peligrosas…, lo que
permitió al gremio de la obstetricia construir su poder económico y simbólico sobre nuestros cuerpos y saberes.

Algunas voces cuestionadoras de este paradigma resonaron. Sin embargo, es durantela Revolución Bolivariana que las parteras son reivindicadas desde una mirada descolonial, dejando de ser criminalizadas.

—Algo ha pasado con tu cabello, ¿siempre fue así o Chávez tiene algo que ver?

—El chavismo ha significado para mí un terremoto descolonial, que me sacudió las ideas y también el cuerpo. Y eso se expresa en muchos aspectos. Puede parecer algo frívolo pero las que llevamos el cabello rizado sabemos que no se trata solo de pelo, es un acto de resistencia. Reconciliarse con el volumen, con nuestras raíces negras, es una forma de sanar tanta presión y violencia ejercida sobre nuestros cuerpos.

—Han pasado seis años de la partida de Chávez, ¿quién es hoy Liz Guaramato?

—Más chavista que nunca y comprometida con la vida. Enfocada en la micropolítica, construyendo espacios de autonomía. Repolitizando la cotidianidad y revolucionando desde lo afectivo los espacios políticos.

Además de la organización Mamíferas, donde articulo con parteras, doulas, conuqueras, terapistas de diverso tipo, unidas por el bien vivir, también vivo en un espacio colectivo llamado Ateneo Popular, donde lo común es el centro de la casa.

Allí creamos continua y colectivamente nuestro modelo de gestión horizontal y convivencia a partir de acuerdos construidos en nuestras reuniones semanales .

BIOGRAFÍA MÍNIMA

Doula, socióloga, feminista y cimarrona, así se autodefine Liz, desde una individualidad que se construye a partir del tejido de afectos, solidaridades, experiencias, saberes compartidos y la compañía con otras mujeres comprometidas con la autogestión del cuidado, la salud, el bienestar y la vida. Autora del libro Mujeres y hombres libres: relaciones de género en el Frente Nacional Campesino Ezequiel Zamora

KETSY MEDINA/CIUDAD CCS
FOTOS JAVIER CAMPOS

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