Los Diablos danzaron en todo el país para espantar al maligno

En diversos estados se llevó a cabo esta fiesta popular, patrimonio de la humanidad

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Las 11 cofradías de los Diablos Danzantes de Corpus Christi de Venezuela salieron ayer a adorar al Santísimo y a espantar al maligno, tal como lo hacen año a año desde hace más de tres siglos, a propósito de la festividad católica que rinde honores al cuerpo de Cristo.

Con sus particularidades, y al ritmo de maracas, cajas, tambores e instrumentos de cuerda, hicieron sus bailes y recorridos los Diablos Danzantes de Yare, en el estado Miranda; los Diablos de Naiguatá, en Vargas; los Diablos Danzantes de Ocumare de la Costa, los Diablos de Chuao, los Diablos Danzantes de Turiamo, los Diablos de Cuyagua, los Diablos Danzantes de Cata, todos estos del estado Aragua; los Diablos Danzantes de Patanemo y los Diablos de San Millán, de Carabobo; los Diablos Danzantes de Tinaquillo, en Cojedes; y los Diablos Danzantes de San Rafael de Orituco, en Guárico.

Los Diablos Danzantes de Corpus Christi constituyen una de las tradiciones más coloridas y vistosas de la diversidad cultural venezolana, que da cuenta del sincretismo religioso venezolano, y que no solamente implica la mera festividad, sino que igualmente involucra toda una organización social para la preparación de la fiesta, la creación de los trajes, la coreografía, la gastronomía, la música, entre otros.

EN YARE DANZARON POR LA PAZ

Como todos los años, San Francisco de Yare se desbordó ayer de pueblo, devoción y fiesta popular con el recorrido de los Diablos, que en esta oportunidad sumaron 268 años de la tradición.

A primera hora de la mañana, el obispo de la Diócesis de Los Teques, Freddy Jesús Fuenmayor, ofició una misa solemne en honor al Santísimo Sacramento, en la Iglesia San Francisco de Paula, ubicada en la Plaza Bolívar de Yare, estado Miranda.

Más de 2.500 promeseros de la cofradía Santísimo Sacramento participaron en la misa, donde además pidieron por la paz de Venezuela. Una vez finalizada la misa, se juramentaron a 30 nuevos promeseros que pasarán a formar parte de la cofradía más grande del mundo. Así lo reseñó AVN.

Al salir de la celebración religiosa, los promeseros danzaron en procesión por las principales calles de San Francisco de Yare, elevando un mensaje de paz, diálogo y unión.

En la víspera, esta cofradía, la más conocida del país, recibió de parte del Consejo Legislativo de Yare, estado Miranda, la Orden Generalísimo Sebastián Francisco de Miranda en su única clase.
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Patrimonio de la Humanidad

La festividad de los Diablos Danzantes de Corpus Christi de Venezuela fue declarada en 2012 como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.

La más conocida de las cofradías, la de San Francisco de Yare, está conformada por los promeseros vestidos totalmente de rojo, con rosarios y cruces de palma en la espalda, y grandes máscaras. Se dice que la tradición comenzó en 1749, luego de una gran sequía que afectó el Valle de Yare. Fieles hicieron promesas al Santísimo Sacramento para que llegara la lluvia al lugar.

En Yare solo bailan hombres. Las mujeres participan en labores de organización y de confección de los trajes.

Es diferente lo que sucede en Naiguatá. Allí las máscaras representan en su mayoría a animales marinos. Y en esta cofradía participan mujeres y hombres por igual, y niños de todas las edades, explica AVN.

Los Diablos de Chuao, con más de 300 años de historia, ostentan una vestimenta multicolor y las máscaras son de color negro, blanco y rojo. Llevan enlazado entre los cachos una cinta tricolor. La danza va acompañada del repique del tambor, que tiene atado un cordón de plumas de zamuro llamado chirriador, que produce una vibración mayor y acompaña al cuatro.

Los Diablos Danzantes de Turiamo se hacen llamar los “diablos exiliados”. En 1957 fueron sacados de sus tierras durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez para la instalación de una base naval. Desde entonces bailan en los sectores 23 de Enero, El Recurso y La Coromoto, de Maracay.

Al atuendo le agregan una especie de látigo de cuero con un palo de madera, conocido como “el mandador”.

Otra de las cofradías es la de Patanemo, en Carabobo. Estos diablos tienen un origen que se remonta a 1721. Su rutina festiva incluye darse un baño de purificación en el río El paso de Belén, como parte del ritual.

CIUDAD CCS
FOTOS PEDRO MATTEY


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