Monseñor Adán Ramírez: Los valores están por encima de la política

Monseñor Adán Ramírez, deam (decano) de la Catedral de Caracas, está dispuesto al diálogo

Tres monaguillos de 15, 13 y 17 años, respetuosos, atentos, derechitos y con las manos atrás comparten el silencio sereno y distinto que existe dentro de la Catedral de Caracas. Dueño de una memoria prodigiosa, monseñor Ramírez recuerda con exactitud la hora en la que egresó del seminario: “ingresé un 28 de septiembre de 1982, y egresé un 5 de julio de 1990, a las once de la mañana”. El cardenal Lebrún, arzobispo de Caracas para la época, le ordena sacerdote en la Catedral de Caracas. “Han transcurrido 27 años desde entonces; siete años en la parroquia San Juan, dieciocho en Santa Teresa y llevo tres en Catedral. Es decir, mi ministerio sacerdotal no ha salido de aquí del casco histórico de Caracas. Ha sido una experiencia muy bella, porque me ha dado la oportunidad de compartir con mi gente, el pueblo humilde y sencillo, con los cuales uno aprende tanto. El pueblo de Dios lo enseña mucho a uno, con sus manifestaciones religiosas, con su humildad, con su constancia”.

—¿Qué significa ser deam de la Catedral de Caracas?

—¡Muchacho! Para mí es un gran privilegio. Nunca llegué a imaginarme que yo iba a estar al frente de esta catedral, representando al señor Arzobispo de Caracas; yo tampoco aspiré a esto nunca, te lo digo de todo corazón. Te puedo decir que, a tan temprana edad sacerdotal, no pensé que iba a estar yo al frente de la parroquia San Juan, que era, y sigue siendo, un enclave de Caracas, porque allí es donde nacen la mayoría de los caraqueños, ¿no?, en la Maternidad Concepción Palacios. ¿Y en Santa Teresa? Ser custodio del Nazareno, el ícono de la religiosidad popular. Y ahora aquí en Catedral es un grandísimo honor. Si Dios me ha dirigido los pasos hasta aquí es por algo, y yo creo que ese algo es animar a la feligresía a encontrarse más con Dios y con estos espacios, que están cargados de tanta historia y que forman parte de nuestra identidad nacional, pues hay que abrirlos para la fe, para el encuentro con Dios, para la cultura…

—¿Para el diálogo?

—Para el diálogo. El diálogo primero con Dios, y después entre nosotros, ¿no? Creo que es muy importante esto. Dios quiere dialogar; las Sagradas Escrituras son, de hecho, un diálogo de Jesucristo con el hombre y la mujer de su tiempo para encontrarnos, para reconciliarnos. Creo que también el hecho de estar aquí significa seguir aprendiendo, ser custodio de una tradición.

La tradición

“Este año vamos a restituir aquí una antigua ceremonia que es muy subjetiva, por lo que representa su carga de simbolismo: se llama ‘La Seña’ o el ‘Arrastre de Caudas’, que en muy pocas partes del mundo se realiza. Esto comenzó en Sevilla, aunque sus orígenes son de la Legión Romana. Cuando murió un gran general, de los ejércitos romanos, hicieron un gran honor. El estandarte de la legión era ondeado sobre el cadáver del general para que esa bandera tomara las virtudes del general y luego esa bandera era ondeada sobre la tropa para que lo bueno de esa persona se transmitiera a la tropa. La iglesia adopta esto en honor a Jesucristo, que es el general de nuestros ejércitos. La bandera simboliza a Jesucristo y ondea sobre nosotros, que llevamos el pecado, por eso vamos a ir vestidos de negro, totalmente. Se honra a Cristo y Cristo nos transmite su gracia, su vida”.

Religión y Política

“Lo que hacemos es advertir, y ¿por qué? Porque la Iglesia forma parte de la sociedad, ¿no? Y Jesucristo nos mandó a ser luz del mundo y la luz está para iluminar, aunque a veces la Iglesia ha pasado por momentos oscuros, también, porque somos humanos; es una Iglesia santa y pecadora, como siempre lo manifestó Juan Pablo II, y pidió perdón por los errores cometidos a lo largo de la historia por parte de la Iglesia. Por eso es necesario un diálogo, pero un diálogo de altura, donde se respete”.

Educación y valores

“Yo te digo sinceramente: soy tan joven como tú, me imagino; creo que ni tú ni yo antes, en nuestra juventud, asistimos a lo que a diario vemos: en cualquier esquina de Caracas, como la gente no puede llegar a su casa o no le da tiempo, hace sus necesidades ahí, como cualquier animal. Eso me choca, eso no puede ser; no tiene sentido en una sociedad como la nuestra”.

La entrevista transcurre en el salón principal de la Catedral de Caracas. “Por allí es donde comienza el diálogo, hermano, en la cultura, reconociendo al otro en su dignidad, aunque pensemos distinto. Pero yo a usted no lo puedo recibir en cualquier lugar; usted merece respeto. Yo sé que cuando yo vaya a visitarle en su sala de redacción, usted no me va a recibir en la puerta. Los valores están por encima de nuestros conceptos políticos, y no hay nada más voluble que el corazón humano en cuanto a la política”.

Monseñor Ramírez fue el secretario privado del cardenal Velasco y tuvo la oportunidad de acercarse en 4 oportunidades al papa Juan Pablo II. Desde la iglesia, se hace énfasis en el trato amable y cordial para los visitantes en estas fechas de tanta tradición religiosa. “Se deben evitar palabras altisonantes y de regaño a compañeros y visitantes”, reza un pequeño aviso en una cartelera.

La Misa

La primera vez que asistí a su misa, fui lleno de escepticismo: ya es sabido la cantidad de curas que irrespetan el púlpito. Monseñor Ramírez no pronunció ni una sola palabra que hiciese suponer que su mensaje no tiene nada que ver con lo espiritual, con valores, con respeto y tolerancia. En esta segunda oportunidad, sucedió algo poco común: le pidió a la feligresía un momento más, antes de marchar en paz. Monseñor habló de la importancia del respeto al acto de la comunión; decir “amén” sin sentirlo no tiene sentido. “La eucaristía es un sacramento muy importante: es la presencia de

Cristo en el pan y en el vino, y lo debemos recibir con mucha emoción, con mucho respeto: es una confesión de fe. Cuando uno se acerca a comulgar es Cristo quien te recibe a ti”. A su lado, un cuadro del siglo XVII muestra a Jesús atado y flagelado que forma parte de la galería de la Catedral de Caracas. “De los cuatro evangelistas, San Juan es el que se dedica más a los detalles en la vida de Jesús. Él nos cuenta que Jesús fue a visitar a sus amigos en Betania. En medio de sus tribulaciones, se reserva un momento para Él, para sus amigos, aquellos tres hermanos que siempre visitaba:

Marta, María y Lázaro. Qué importante es esto para nosotros, mis queridos hermanos: el valor de la amistad. Hay que cultivar las buenas amistades, y un buen amigo siempre te lleva por el buen camino”.

Cuando le dije, ya al final de la entrevista, antes de la misa, después y antes de sus bendiciones y de su humildad (se persignó, con los ojos entrecerrados, cuando anuncié: “encendí el grabador”), que como secretario privado del cardenal Velasco debía tener historias muy interesantes, me miró con esa mirada caraqueña que es tan fácil de identificar -y que nos iguala- y sonrió, alejándose con paso seguro.

En ese momento de introspección, sus palabras en misa son amables, serenas, contundentes

“Una buena amistad es reencontrarnos en la fe y en los valores. Lo mejor siempre debe ser para Dios, lo mejor de tu trabajo, ofrécelo a Dios; lo mejor de tus virtudes, ofrécelo a Dios; y no dudo que eso se va a convertir en un suave olor, en un buen perfume. Pidamos a Dios que nos ayude a trabar una buena amistad con Él; lo mejor de sí, para Dios, con humildad, pero lo mejor de nuestras actitudes para Dios”.

El padre oró por los presos de tantas cosas que no los dejan ser libres. “A veces somos presa fácil del pecado”.

Nunca había grabado nada en una misa y, esta oración, bien vale la pena transcribirla, leerla… Comprenderla: “Por lo bueno, lo noble, lo bello de la humanidad, por aquellos que sienten la necesidad de encontrar espacios para el diálogo, para reencontrarnos en la fe, los valores… Roguemos al Señor”.

Y casi todo el mundo dijo: “Te lo pedimos, Señor”. A monseñor Ramírez no cuesta sacarle una sonrisa ancha. Este caraqueño logra que el Padrenuestro esté lleno de fe la segunda vez que se dice, a coro, con esa acústica propia de los templos, dedicado a los familiares de todos los que están presos, “justa o injustamente”.

Los aplausos al terminar la misa fueron para el padre Johan, quien acompañó con el canto litúrgico.

—Un mensaje final, padre

—Aprovechar estos días santos para llenarnos de la presencia de Dios, de revisar lo que tenemos que revisar en nuestra vida y de poner al servicio de la comunidad los valores que tenemos, sobre todo los valores espirituales; yo creo que esto es muy importante, porque cuando la Iglesia nos llama a una Semana Santa es para que no solamente recordemos algo que sucedió hace más de dos mil años, sino para actualizar ese mensaje de paz, de amor, de reconciliación que debemos tener todos, y el pueblo venezolano es eminentemente católico, cristiano. No serán practicantes de todos los días, pero parte de su identidad es ser cristianos católicos, e independientemente de la postura que uno puede tener a nivel de cómo concebir la sociedad, el Estado, por encima de eso están los valores espirituales, que son inalienables y que siempre nos llaman a la concordia, la paz, la reconciliación.

—Un mensaje para los ateos

—Bueno, hay muchos que dicen “Soy ateo, gracias a Dios”. Al final, nuestro ser humano como tal tiende hacia una verdad sublime, una belleza, algo que nos hace a nosotros libres, que es Dios. No se puede concebir que alguien sea totalmente acreyente. En el solo hecho de tener buena voluntad ya hay una semilla de la creación, del creador, que es el sumo bien. En medio de las diferencias que se puedan tener, creo que podemos convivir, que haya un sano respeto: mis derechos terminan donde comienzan los del otro.

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Biografía Mínima

Monseñor Adán Ramírez nació en la Maternidad Concepción Palacios un 23 de febrero de 1964. Es el mayor de tres hermanos. Su papá, Carlos José Ramírez, “hace ya cuatro años que partió de este mundo a la Eternidad”. Sus ojos se iluminan cuando nombra a su mamá, Edelmira Ortíz de Ramírez, de 80 años. “Crecí en mi bella parroquia La Vega, en el Bloque 1”. Ingresó al Pedagógico de Caracas y siempre le ha llamado la atención la Geografía y la Historia.

GUSTAVO MÉRIDA/CIUDAD CCS/BIEN RESUELTO
FOTO JESÚS VARGAS

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