Macarao: pueblo indígena con una gran conciencia liberadora

En las calles estrechas de esta popular parroquia aún se observan viviendas que nos remontan a la época colonial

714
714

Transitar por Macarao es alejarse de la vida bulliciosa de la ciudad. Sus calles estrechas e inclinadas y su arquitectura histórica, son solo algunas de las bellezas de esta parroquia considerada, desde épocas remotas, como un pulmón vegetal por sus extensas áreas verdes.

El profesor Freddy Hurtado expresó que su nombre proviene de la población indígena de los Curucay, cuyo cacique principal tenía el mismo nombre.

“Curucay es el nombre de una planta antiséptica que los indígenas utilizaban para la pigmentación de la piel. Jamás existió un cacique ni un indio llamado Macarao, sino la población indígena Curucay”, dijo.

Sin embargo, contraponiendo esta versión, diversos sitios web refieren que su nombre se origina del cacique Macarao, perteneciente a la tribu de los toromaimas y quien, junto a Guaicaipuro, luchó contra el invasor.

La ruta seguida por Francisco Fajardo en el año 1559 y Diego de Losada en 1567 para entrar a la capital desde Aragua, formó parte de la puerta de entrada a la fundación de Caracas.

“En 1559, Francisco Fajardo estableció el primer centro poblado en las zonas de Las Adjuntas por el río San Pedro de Macarao. Ya a mediados del año 1567 es que hace presencia Diego de Losada que viene en busca de la mina de oro del río San Pedro, en Macarao, y huyendo de un consejo de regencia que le seguían desde El Tocuyo, transita por primera vez en esta zona”, explicó Hurtado.

Relató que, en su tercer viaje, Francisco Fajardo ascendió por la zona de Catia La Mar, estado Vargas, para tomar una ruta alternativa y así evitar un combate.

“Él descendió por los sectores de Guamo Arriba y Guamo Abajo de Macarao, desde donde emprendía una travesía por todo ese valle para luego transitar por la quebrada Caricuao por temor a enfrentar a los toromaimas. Tanto Francisco Fajardo como Juan Rodríguez Suárez y Diego de Losada llegaron a utilizar esta ruta”, manifestó.

El cronista comentó que uno de los primeros encomenderos en Macarao hacia el año 1573 fue López de Benavides. “En ese momento llegaron los vascos también. Esta zona también fue habitada durante un tiempo por los canarios y los gallegos”.

Pese a la importancia del pueblo de Macarao como centro de abastecimiento de renglones alimentarios para Caracas, no le fue fácil ascender a la categoría de parroquia de la ciudad. En 1864, cuando se crea el Distrito Federal, fue excluido como parroquia foránea del mismo y permanecerá como caserío hasta 1873.

“El 2 de octubre de 1646 fue erigido el pueblo, y ya contaba con la primera capilla, pero no fue hasta 1748 cuando pasó a ser una parroquia eclesiástica y se construyó la iglesia Nuestra Señora del Rosario de Curucay, nombre que se le da porque un indio llamado Curucay encontró en el sitio de Las Adjuntas la talla de una virgen incrustada en un cují”, dijo.

Hurtado refirió que en ese momento ya se contaba con los elementos necesarios para la formación de una parroquia: una iglesia, un cementerio y un párroco. “La iglesia consta de tres naves, la principal conduce al altar mayor, y su estructura es testigo de un pasado histórico que configura la identidad de un pueblo”.

Además, en el pueblo está la Plaza Bolívar de Macarao, un lugar para el encuentro, en cuyo centro se halla la estatua de bronce del Libertador hecha en Europa.

Tierra de luchadores

El profesor Hurtado reseñó que con el fraguado de la sociedad colonial a partir de siglo XVII, Macarao fue apetecible por sus fértiles tierras y clima templado para la producción de frutos que se comercializaban en Caracas.

“Los pobladores de aquí se dedicaban al cultivo como principal fuente de trabajo. Había muchas haciendas como la Charaguame, El Guaro, Canaure y la de Federico Helmud, entre otras, en las que se dedicaban a la producción de café, añil y tabaco”, agregó.

Macarao era un pueblo de doctrina con una feligresía que irá en paulatino aumento hasta formar propiamente un pueblo con independencia.

Expresó que los terrenos de la parroquia Macarao fueron escenarios para que se dieran tres grandes gestas. “La Batalla de Mamera se da por la presencia de José Tomás Boves, quien venía de Valencia y representaba un peligro. En ese momento, la Iglesia ordena prevenir la presencia de Boves, pero Bolívar prepara la emigración de la población hacia Oriente y encomiendan al coronel Zarrageta y a Roque Pinto para que defiendan la entrada de la puerta de Las Adjuntas, que está ubicada entre la unión del río San Pedro y Macarao”, relató.

Hurtado narró que cuando Boves hizo presencia en Las Adjuntas, se da la primera refriega entre realistas y patriotas.

“Los patriotas, encabezados por el coronel Roque Pinto, se internan hacia el pueblo de Mamera y en ese transcurso se da la batalla de San Pablito, luego la tropa patriota sigue retrocediendo hacia la montaña de Mamera. El coronel Zarrageta se interna en el pueblo de Mamera siendo retenido por el vicario parroquial, que se lo entrega a Boves quien cuelga su cabeza en San Sebastián de Los Reyes en la puerta de Maracay, como una manera de advertir a los patriotas sobre las consecuencias de otra insurrección”.

Un lugar histórico

En tiempos remotos, esta fue una localidad muy apacible que se hizo famosa para construir casas de descanso o recreo, además, fue el lugar preferido de algunos caraqueños adinerados para fundar haciendas. “Macarao es historia, sentimiento y representación del bolivarianismo porque aquí está el espíritu de María Antonia de Bolívar, hermana mayor del Libertador, quien poseía una casa de recreo. Además, aquí también hizo bastante presencia la familia Bolívar”, manifestó.

Precisó que en el año 1800 Macarao contaba con una población de casi 200 familias, cifra que actualmente ha ido en constante crecimiento.

“A pesar de la expansión de la ciudad capital, aquí aún se conserva parte de su estructura colonial. Las casas son extensas y tienen grandes ventanales, antiguamente eran construidas de tapia, arcilla, caña amarga o gamelote y, a pesar de que se han ido modernizando, a algunas se les puede ver todavía ese material en su estructura”, expresó Hurtado.

Los pobladores de Macarao se trasladaban de un lugar a otro a pie. “Las personas debían recorrer estos extensos terrenos a pie. Si llovía mucho y tenían que cruzar los ríos, debían esperar hasta que estos bajaran para poder hacerlo. Además, esta era la puerta de entrada de Caracas y por eso había mucha gente en esta zona”, refirió.

Hurtado narró que en la calle Real, mejor conocida como la Esquina del Diablo, funcionaba el primer botiquín donde se otorgó la primera licencia para la venta de licores.

“Era muy escasa la venta de licor en Caracas, y fue a Horacio Parra a quien se le entregó la licencia 001 para que pudiera expender bebidas alcohólicas. La gente venía aquí a compartir con los amigos y a celebrar”.

Además, esta parroquia alojó la pulpería de Ignacio Cabrera, donde se vendía la famosa locha de tusa. “Ese era el papel higiénico de la época y la gente podía comprar un medio de tusa delgada o gruesa dependiendo de los gustos de cada quien”.

Freddy Hurtado

Nació en Caracas el 27 de enero del año 1948. Actualmente tiene 69 años.

A pesar de que estudió historia y antropología, se especializó en el área de educación, haciendo una maestría y doctorado en la Universidad Santa María.

Actualmente se desempeña como profesor de Comunicación Social y Gestión Ambiental en la Aldea Universitaria José Agustín Marquiegui de Caricuao.

Además, es asesor de tesis para los estudiantes de pregrado, maestría y doctorado.

Una mirada al pasado

La parroquia Macarao es una de las 22 del municipio Libertador. Está ubicada en el extremo suroeste y limita al norte con la parroquia Antímano; al sur con el estado Miranda; al este limíta con la parroquia Caricuao; al oeste limita con el Parque Nacional Macarao.

Entre los sectores más populares están La Sosa, Kennedy, Las Adjuntas, El Carmen, la carretera vieja hacia Los Teques, Agua China, Santa Cruz, El Bambú, Las Nieves, Los Mujica, La Charanga y El Ciprés.

Cuenta con el río Macarao, el cual hace un recorrido de 22 kilómetros desde su nacimiento hasta unirse con el San Pedro, en Las Adjuntas. Muy cerca de donde nace se construyó en 1873 el acueducto Guzmán Blanco para distribuir agua hacia El Calvario.

Con la finalidad de proteger este reservorio y su vegetación, se creó el 5 de diciembre de 1973 el Parque Nacional Macarao, con una extensión de 15 mil hectáreas.

El 2 de agosto de 1960, la iglesia Nuestra Señora del Rosario de Curucay, ubicada en el casco de Macarao, fue declarada monumento histórico nacional.

Reservorio de agua, permitirá abastecer del preciado líquido a la capital y sus poblaciones vecinas.

El 5 de diciembre del año 1973, se crea el Parque Nacional Macarao con la finalidad de proteger el reservorio de agua y su vegetación, como área protectora de Caracas.

Macarao fue la ruta seguida por Francisco Fajardo en 1559 y Diego de Losada en 1567 para entrar a la capital desde el estado Aragua.

Albergue de grandes historias

La parroquia Macarao está llena de personajes con gran importancia histórica.

El profesor Freddy Hurtado contó que una de las más icónicas es la famosa Mamá Silvestre, quien se desempeñó cono la comadrona del pueblo. “Nació el primero de enero de 1896 y era la que se encargaba de los partos, incluso fue autorizada por la Maternidad Concepción Palacios para certificar los nacimientos que ocurrieron en las diferentes casas. Fue una persona muy querida por los vecinos y murió el 20 de diciembre de 1967”.

La familia Oropeza, cuya descendencia actualmente vive en el lugar, fue una de las primeras que echó raíces en la parroquia.

“La presencia de los Oropeza y los Requena se remonta al siglo XVI, ellos fueron los primeros grupos de familias que llegaron como pobladores de Macarao, y casi todas las personas tenían alguna relación con ese apellido”, dijo.

El cronista refirió que otros personajes curiosos e icónicos fueron los faroleros. “Ellos estaban en Las Adjuntas y por una locha alumbraban y guiaban el camino de las personas que iban hasta Macarao, luego se devolvían con otro grupo de personas que los estaban esperando y también le pagaban”.

Otra historia interesante es que en el cementerio de Mamera reposan los cuerpos de los tres jóvenes asesinados por el policía Argenis Rafael Ledezma en 1981, conocido como el “monstruo de Mamera”.

______________________________

Obras en Revolución

Desde la llegada del Gobierno Bolivariano, decenas de familias provenientes de diversos refugios fueron dignificadas gracias a los urbanismos de la Gran Misión Vivienda Venezuela que se encuentran en diversos sectores de la zona.

Además, el deporte y la recreación también han tenido gran auge dentro de la parroquia. En el año 2013, la Alcaldía de Caracas y el Gobierno del Distrito Capital inauguraron el Centro de Entrenamiento Deportivo de Alto Rendimiento de Macarao, diseñado para asistir en forma integral a los atletas de Alto Rendimiento de la ciudad capital.

La obra, que contó con una importante inversión social, cuenta con pistas de trote y musculación, salas de ejercicio, espacios para el entrenamiento en levantamiento de pesas, estadio de beisbol, así como atención especial en áreas como psicología y nutrición.

Este espacio también beneficia a los habitantes de las parroquias Caricuao y La Vega.

Dulce Zabala/Ciudad CCS

Fotos Luis Bobadilla 


Únase a la conversación