Magú se pasea entre la poesía, el son y la espiritualidad

Su nueva propuesta es música afrovenezolana con electrónica Los ritmos siempre lo atrapan; por eso La Pastora y San Agustín del Sur son...

Su nombre es William Guzmán, pero todos lo conocemos como Magú, ese mismo que formó parte de Circo Vulkano y es guitarrista de Desorden Público. Es además presentador del programa Son de la Zona, que ya tiene segunda temporada en Ávila TV.

Actualmente tiene otro proyecto de música afrovenezolana con electrónica llamado Sankofa, que dio a conocer esta semana con par de shows en Puerto Rico. Vive entre Ciudad de México y Caracas, a la que siempre vuelve por sus ritmos, sus calles y su gente.

—¿Tu lugar de Caracas preferido?

—Si debo escoger uno sería San Agustín del Sur, porque es un patrimonio viviente de la herencia afro. Allí hay una energía donde han pasado, pasan y pasarán gran cantidad de personas maravillosas, músicos, artistas, poetas, bailarines… Esa parroquia es muy rica culturalmente. Uno se siente como en casa cuando va para allá: desde Hornos de Cal, Los Manguitos, La Ceiba, Las Filas… Por donde vayas sientes que eres bienvenido. San Agustín se adapta a todos los tiempos, está en una buena ubicación y tiene una buena panorámica de Caracas.

—¿Un local nocturno, taguara o restaurante que recomiendes?

—El pulpo gallego que queda en esa calle, bajando por el antiguo mercado de Chacao. De martes a sábado está El Chino de El Pedregal, uno de los pocos chinos morenos que he visto en mi vida, y toca puras guarachitas, boleros, sones… Es un ambiente local y se come bastante bien el pulpo a la gallega. Y en La Pastora, al lado de La Minka, está la taguarita Las Delicias. Es salserísima, tiene historia y provoca sentarse a tomar tercios, escuchar buena musiquita. Es ese gusto por la esquina, por esos sitios que se mantienen en el tiempo, que son tercos.

—¿Una esquina o avenida?

—Me remito a donde me crié, desde que nací hasta los 13 años: la calle Auyantepuy de Bello Monte, cerca de la morgue. Allí tuve mi primer amor, mi primer beso, mi primer trago, mi primera llorantina, mi primera guitarra, mi primera pelea… Ahí conocí a grandes músicos que me inspiraron a echarle bolas al rock.

—¿Una película?

—Me gustó mucho El abrazo de la serpiente, filmada en gran parte de la selva amazónica colombiana. Tiene una estética increíble, en blanco y negro. Narra la historia de esos dos mundos: la cultura occidental que busca explicaciones racionales y científicas en el Amazonas de las plantas medicinales y por el otro lado están los locales que tienen esa visión mágica de espiritualidad elevadísima. ¡Me gustó un montón!

—¿Una canción?

—Podría hablar de un disco en específico que me marcó mucho y fue el epicentro para que yo dijera: quiero hacer música para siempre. El disco Catch a Fire de Bob Marley, porque tiene una poderosa rítmica con silencios, bajos y mezcla de espiritualidad con melodías de voces poderosas. Ese disco es super importante en la historia de la música.

—¿Un libro?

—Hay un libro que llegó a mí por “causalidad”: La Improvisación en la Vida y en el Arte (Free Play) de Stephen Nachmanovich. Llegó a mí en un momento importante donde me sentía estancado creativamente, espiritualmente. Me enseñó y me sigue enseñando sobre los ciclos y etapas de la creación. Ese libro me lo dejó un viajero argentino que recorría el continente americano en bicicleta… Son varios los escritores que me gustan, sobre todo si vienen de la crónica y la poesía: Jose Roberto Duque, Federico Vega, Jaime Jaramillo Escobar, el Chino Valera Mora.

—¿Un poema?

—Me gusta la poesía por su sonoridad y ese conector para hacerla melodía de una canción. Cantar en español, de Jaime Jaramillo Escobar: “Escribir en español es la delicia de las delicias, por su riqueza y flexibilidad.

Pensar en español es la fortuna de las fortunas, por su precisión y claridad…”.

—¿Tienes algún ritual o algún amuleto antes de presentarte en algún evento?

—No hay un ritual específico antes de un show, pero siempre se lo dedico a mis ancestros, a la familia; un poco de humo antes de subir y ¡a gozar!

Rocío Cazal
rociocazal@gmail.com

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