María Centeno: más allá del humor gráfico

Joaquín López Mujica

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Joaquín López Mujica

María Centeno –artista plástica, caricaturista y arquitecta– en su muestra (Humor por la vida. Obra Gráfica de María Centeno. IARTES. Organizada por Morella Jurado, 11.10.2017. Curaduría de Jenny Golindano y Museografía de Roma Sarmiento) se reconcilia con la vida,  heroína contemporánea del combate estético y ético-político contra la “guerra subliminal” o psicológica sigue a Th. Adorno). Le expusimos  en Holanda (2005), en una colectiva  intitulada “No es una Exposición”, con curaduría de Carmen Hernández, seis de sus obras, entre ellas   Bobovisión y Los Cuatro Jinetes. Se conoce por su historieta conocida como Waika publicada en estas páginas de Ciudad Caracas a diario. Fue del color a la pintura y de allí a la inmediatez figurativa o el tratamiento digital. Emerge de ella ese micro-macrocosmos visual, como una verdadera reverberación en “tiempo real” como imágenes de una conciencia colectiva –recuerdos de Laplantine– por la experiencia vivida y el recuerdo irreverente, frente a lo postrero y vil de una realidad avasallante y globalizadora. Supera el humor gráfico, con una ontología o el tratamiento del Ser que se desenvuelve en un compendio de situaciones y relaciones inter-humanas; alternativas inmanentes ante el vacío del aparato consumista del “sueño americano”. Es oasis o espacio de libertad creativa y lúdica, manejable en nuestra imponente utopía del “buen vivir”. Construye una poética contemporánea, trasciende la catástrofe opresiva y burlesca  que quiso arrinconar al  imaginario venezolano, la figura mítica y digna del pobre de los cerros, sus soliloquios y entornos, es también una reacción consciente ante las malignas intensiones de un Charlie Hebdo, en su intento por desacralizar el mosaico religioso mundial. Centeno es inmediatez cercana a  un Cuevas o Modigliani, pero va más allá, creando un disfrute distinto, la negación de lo vano existente, pero con un atisbo y  respiro a la vez expectante ante “la pesadumbre de la vida consciente” como escribió Rubén Darío.


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