María Centeno se traga los libros

La artista plástico, caricaturista y arquitecta asegura que leer de todo te despierta el juicio

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No tiene libros por tenerlos. Los que no le gustan, los regala. Y es que cada uno de los libros de sus tres bibliotecas tiene un significado especial, casi sin saberlo.

“Waika”. Se ríe. Así llaman a María Centeno con cariño hace algún tiempo varios conocidos y quienes la leen a través de su caricatura feminista y “respondona” en el diario Ciudad CCS.

Aunque confiesa que nació machista, como nacemos y nos crían a casi todas las mujeres, la lectura la ayudó a mirar el mundo con lentes violeta.

“Muy joven leí a Simone de Beauvoir y me di cuenta de que lo que yo intuitivamente veía como injusto era ni más ni menos lo que llamamos hoy patriarcado”, refiere.

La irreverencia hecha mujer y caricatura trabaja en lo íntimo, envuelta por una de las bibliotecas repleta de textos sobre el tema, que no ha cuantificado, pero que recomienda ciegamente, como: Una breve historia de la Misoginia; El placer sagrado (“No toda la historia ha sido patriarcal, en alguna época, en algunas zonas del mundo, la sociedad era igualitaria”, comenta); El Cáliz y la Espada, que Hugo Chávez recomendó en una de sus alocuciones y Mujerícolas, de Indira Carpio.

Contrario a lo que pudiera pensarse sobre la influencia de la lectura en el personaje de Waika, a Centeno le gusta aclarar que lo que la hizo nacer, “fue una pretensión mía de que yo podría hacer un mundo menos patriarcal”.

El impacto por la desigualdad, en otros términos, continuó por mucho con las obras de Charles Dickens y Julio Verne, como uno de los maestros de la ciencia ficción. En ese entorno novelesco crecía su afán de lectura, por aquella época donde sonaba el autor de Doña Bárbara, “en esa época era el tipo de libros que los chicos leían, y a Rómulo Gallegos. Me tragué todo el boom latinoamericano”.

Cita a Gabo de manera precisa cuando quiere describir la importancia de la lectura: “un curso de literatura no debería ser mucho más que una buena guía de lecturas”.

De la dominación, de la guerra, de la historia, del arte y la arquitectura, del cómics, el teatro, la cocina y pare de contar, la refieren como una lectora patológica y orgullosa además de ser uno de los nombres que sus dedos buscan en una Colección de Arte Venezolano, publicación del Iartes.

Antes de entrar a las demás bibliotecas, se sorprende sumergida en un cómics francés que evidentemente disfruta y relee cada vez que puede.

Porque yo nací en río caribe

 

María Centeno comenzó a amar la lectura a muy temprana edad. “En esa época llegaban los periódicos nacionales al pueblo. Yo aún no estaba en la escuela, pero cuando mi padre leía el periódico, yo me sentaba con él, me sentaba en sus piernas y le preguntaba “¿qué dice aquí”? Y así aprendí a leer a los 4 años”.

Su historia con Río Caribe combina con el espacio librero que asegura un chinchorro para una “cómoda lectura”. Allí confiesa, con cierta vergüenza, que leía una selección de resúmenes,“era lo que llegaba en esa época a mi pueblo. Espantosos, resumidos, pero yo me los tragaba igual. Los Reader Digest”.

Centeno se pierde mostrando sus viejas y nuevas adquisiciones, libros de Juan Calzadilla, Fruto Vivas, Soto y Armando Reverón. Ella tiene razón: “si pones los libros unos sobre otros te dan una cierta altura donde pararte para poder mirar el mundo”.

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Anécdota

 

De adolescente, cuando agarraba un libro no lo soltaba. Podía pasar toda la noche leyendo, recuerda. “En la época de mis estudios de Ingeniería, tenía un examen el lunes, y el viernes un amigo me prestó un libro gruesísimo, y yo dije bueno no lo voy a leer porque tengo que estudiar. No lo pude soltar. Juro que no lo pude soltar. Lo terminé el domingo en la noche, y a esa hora me puse a estudiar. Pero pasé mi examen. Hacía locuras por los libros.
Siempre devoré todo lo que pudiera leerse, historietas, revistas, periódicos, junto a mi hermano; tanto es así, que a los 7 años lo acompañaba a la barbería solamente para leer las publicaciones y revistas mientras esperaba”.

Misoginia
jack Holland (2006)

“Es de un inglés llamado Jack Holland. Las editoriales no querían publicarlo con el argumento de que no era importante. Este libro es una referencia sobre la misoginia, tema que mucha gente tilda de mito, invento de las feministas. Descubre también las religiones monoteístas que son todas misóginas y de donde vino ese odio a las mujeres, esa necesidad de dominación y humillación. Siempre que lo releo me parece nuevo”, refiere Centeno.

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Mujerícolas
indira carpio

“Son unas crónicas estupendas”, dice Centeno desde su espacio más íntimo. Indira Carpio, la autora, plasma las historias de diferentes mujeres y sus fuertes, duras y dulces vivencias, moviéndose además entre el ensayo y la gracia poética. Mujerícolas, ocupa un puesto especial entre sus favoritos sobre el feminismo.

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Hermostra
malena pichot

“Estoy leyendo este, basado en la sátira sobre los estereotipos y los argumentos (dieta, cirugía, sacrificios..) para “calzar” en la sociedad actual. Esta comediante argentina que comenzó haciendo videos sobre feminismo en youtube, ha provocado una revolución y una ola de ataques con este libro absolutamente irónico. Si la autora, en su proceso se hizo más feminista y más de izquierda, imagínate el público lector”.

Francis cova/Ciudad ccs/Bien resuelto
Foto Vladimir Méndez

 


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