Mario Moreno Cantinflas

Lorena Almarza

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La risa que siempre triunfará

Ya la época dorada del cine mexicano había pasado unos veinte años atrás, pero cuando tenía unos siete u ocho años, recuerdo haber visto por la tele, a blanco y negro, y siempre cantando, a Pedro Infante, Jorge Negrete, Dolores del Río y a María Félix. De aquellos lejanos días, sonrío al recordar las historias divertidas y llenas de locuras, de Germán Valdés “Tin Tan”, Gaspar Henaine “Capulina” y mi querido e inolvidable Mario Moreno “Cantinflas”, considerado, sin duda, el actor cómico más popular de todos los tiempos; y a quien llamaron el Chaplin de Latinoamérica.

De Cantinflas recuerdo sus pantalones raídos y amarrados con una cuerda, zapatos desgastados, una franela arrugada y un sombrero de paja bien “esperolao”. Pero inolvidable será aquel palabreo supremamente enredoso, donde hablaba mucho y no decía nada, pero que cual fórmula mágica le permitía salir de apuros. De hecho, fue tal el impacto de esa manera particular del actor y comediante, que hasta la Real Academia Española (RAE) le dio un nombre y la llamó “cantinflear”, cuyo significado es “hablar de forma disparatada e incongruente y sin decir nada”.

Sobre el “cantinflear”, Vicente Quirarte, poeta y escritor mexicano, refirió que “lo que Cantinflas lleva a cabo es la realización del habla gramaticalmente aceptada pero que en él ha pasado a través del tamiz del ingenio (…) Dotado de su peculiar armamento lingüístico, Cantinflas jamás dirá “No sé”. Por eso es tan niño. Por eso, quienes crecimos con sus películas lo sentíamos tan próximo y tan nuestro. Como los niños, acudirá a circunloquios, rodeos y retrasos antes de llegar al punto central de su argumento. La mayor parte de las veces no lo logra. Por el contexto de la situación que describe, podemos adivinar lo que dice, o, lo que es más estimulante e histriónico, lo que quiso decir”.

Según Carlos Monsiváis, “con todo este lenguaje enredado gana un sitio en la sociedad que está viviendo. En sus películas, Cantinflas siempre está burlándose de las clases potentadas, utiliza su verbo para conquistar mujeres o también superar al compañero con el que está. Siempre se quería llevar la voz cantante y lo lograba fundamentalmente por su arrojo, pero en gran parte por su habilidad verbal”.

Xavier Sarabia me contó con una sonrisota en la cara, que Cantinflas “es el cine de la alegría y de su infancia, de los días cuando lo llevaban al cine”. Para él, “es uno de los más grandes comediantes del cine universal, excelente histrión y bailarín, el personaje que mejor representa la llamada Época de Oro del cine mexicano”.

En una oportunidad, Monsiváis afirmó que el mayor logro de Mario Moreno fue hacer que su personaje se convirtiera en “emblema lingüístico y de identidad”. A lo que agregó que su gran valor fue haber hecho posible “la risa liberadora y generosa, la risa que siempre triunfará, como el amor, sobre sus pasajeros enemigos”.

De barrio alegre y bullero

Fortino Mario Alfonso Moreno Reyes nació el 12 de agosto de 1911 en el barrio Santa María la Redonda de Ciudad de México, un barrio muy alegre y lleno de mariachis por doquier, carpas de circo en la plaza Garibaldi, y acompañado de los sonidos del tren de la cercana estación de Buenavista. Su hogar era muy pobre y su familia numerosa, así que desde jovencito le tocó trabajar como limpiabotas, mandadero, taxista y hasta se metió al ring, para llevar el pan a la mesa.

Fue en las carpas Ofelia, Sotelo y Valentina, mediante el baile, las acrobacias y diversos oficios, que desde 1930 se labró su fama de comediante. En 1936 hizo su primera película, No te engañes corazón, pero fue con Ahí está el detalle en 1940 cuando se convirtió en ídolo; tanto que incluso fundó su propia productora. Además de actor, comediante y productor, fue dirigente gremial del Sindicato de Trabajadores de la Industria Cinematográfica, donde lideró en 1944 una huelga sin precedente, con el objetivo de mejorar las condiciones de contratación del personal de los estudios.

El crítico vs el conservador

Importante resaltar que además de las cantinfladas, destacó en la mayoría de sus producciones, las temáticas de carácter social y político, exponiendo generalmente desde el humor, un punto de vista crítico y siempre muy enraizado en lo popular. Sin embargo, al final de su carrera, su discurso se institucionalizó y en ocasiones parecía vocero del PRI. De hecho, Ricardo Pérez Montfor manifestó que “Hay dos etapas en Cantinflas (…) en la primera representa un sentir popular, y en la segunda se convierte en un portavoz del régimen, vinculado al PRI”, en la cual, rara vez hace referencia a situaciones de marginación, ve la pobreza como algo inevitable a la que hay que dispensar caridad antes que reclamar justicia.”

¿Por qué Cantinflas?

Contó Monsivais que “el joven Mario Moreno, intimidado por el pánico escénico, una vez en la carpa Ofelia olvidó su monólogo original. Comenzó a decir lo primero que le viene a la mente en una completa emancipación de palabras y frases y lo que sale es una brillante incoherencia. Los asistentes lo atacan con la sintaxis y él se da cuenta: el destino ha puesto en sus manos la característica distintiva, el estilo que es la manipulación del caos. Semanas después, se inventa el nombre que marcará la invención. Alguien, molesto por las frases sin sentido, grita: “Cuánto inflas” o “en la cantina inflas”, la contracción se crea y se convierte en la prueba del bautismo que el personaje necesita”.

Dos Globos de Oro

Al parecer tuvo muchas ofertas para protagonizar en Hollywood, pero rechazó la mayoría, excepto La vuelta al mundo en ochenta días, dirigida por Michael Anderson y basada en el libro homónimo de Julio Verne, donde interpretó a Jean Passepartout, el sirviente de Phileas Foggs. En 1957 este filme obtuvo el Oscar y el Globo de Oro a la mejor película, y aunque Marlo Brandon era el favorito de los Globos de Oro para mejor actor de comedia musical, la Asociación de la Prensa Extranjera le otorgó el galardón a Cantinflas. En 1961, recibió otro Globo de Oro por trayectoria.

Muchas veces en Venezuela

Cuentan que visitó Venezuela varias veces, la primera vez fue en 1943, y en Maracaibo. Según registró el diario Panorama “Fue un desastre hasta para entrar al teatro. Maracaibo se paralizó; era la locura”. Regresó al país años después con motivo del estreno de Un Quijote sin mancha, acompañado de la actriz venezolana Lupita Ferrer, con quien protagonizó la película, y que para entonces residía en México.

Sobre la burocracia en el “El Ministro y Yo”

“Sí, señor, ustedes tienen un concepto muy equivocado de lo que es la burocracia. Saben de dónde proviene esa palabrita, buro del francés bureau, que en español quiere decir, escritorio y cracia del griego cratos que significa, poder. En otras palabras, es decir, ustedes ejercen el poder desde los escritorios (…) “El poder del pueblo por el pueblo y, aunque ustedes también son pueblo, se olvidan de los que están ahí afuera, de los que esperan, de los que hacen cola como éstos, que también son pueblo; y que ellos dependen de ustedes pero ustedes también depende de ellos, porque ellos al pagar sus impuestos, sus contribuciones, están pagando los sueldos de todos ustedes. Sus vacaciones, sus servicios médicos y sus jubilaciones. En otras palabras, todos necesitamos
de todos”.

Parece que se ha ido

Tras batallar contra el cáncer, el 20 de abril de 1993 falleció. Su féretro fue llevado al Palacio de Bellas Artes, donde muchísima gente hizo cola de varios kilómetros de largo bajo la lluvia, para darle el último adiós. Cuentan que en diversos países realizaron ceremonias de despedidas e incluso en Los Ángeles se declaró el Día de Cantinflas. De aquel día refirió Monsiváis: “El cortejo es extraordinario y culmina en el Panteón Español. Allí la gente deposita cartas sobre el féretro. La cremación dura tres horas. Muy pocos se van. Él dictó su epitafio: ‘Parece que se ha ido, pero no es cierto’”.

Las favoritas

Aunque a través de Posa Films, produjo y protagonizó más de cincuenta películas, todas por cierto récords de recaudación en México y en Latinoamérica, para Xavier y para mí, si no sus mejores, al menos nuestras favoritas son: Caballero a la Medida, Los Tres Mosqueteros, El 7 Machos, Romeo y Julieta, El Gendarme Desconocido y Entrega Inmediata.


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