Michelena plasmó historia y religiosidad

El artista no solo se encargó de homenajear a nuestros próceres, sino que también desarrolló diversas propuestas religiosas

En aquel mirar tan profundo, analítico, y con un cierto toque de incertidumbre, que caracteriza la pieza Miranda en la Carraca, podemos presenciar la genialidad y legado histórico que dejó el gran maestro Arturo Michelena.

Se podría decir que su espíritu creador fue una cuestión heredada, ya que su padre, Juan Antonio Michelena, fue pintor y su madre, Socorro Michelena, fue hija del artista Pedro Castillo.

Para el año 1874, el padre, al reconocer la vocación por el dibujo en su hijo, lo inicia en el mundo del arte, haciendo que aprenda retratos al lápiz, retratos al esfumino, miniaturas y, posteriormente, al óleo.

“Cuando hablamos de Arturo Michelena, nos referimos a uno de los personajes pictóricos más importantes del siglo XIX.

Es llamado un artista académico porque gran parte de su obra procedía de unos cánones establecidos desde Europa.

Recordemos que ganó una beca que lo llevó a Francia, parte de su obra la realizó ahí y concursó en varios salones europeos donde ganó medallas de oro”, explicó Mirelyis Morales, investigadora de la Galería de Arte Nacional (GAN).

No obstante, la academia no marcó su inquietud creativa. “No siempre tu formación académica te va a marcar, es cierto que mientras estudias se te dan principios, pero, vas formando criterios a lo largo de tu profesión. La obra de Michelena no es del todo académica, también se pueden apreciar cuadros con movimientos que van hacia al impresionismo, él fue formando su propio lenguaje”, resaltó.

La multiplicación de los panes y los peces está resguardado en Santa Capilla

Su pincelada patriótica y religiosa

Fue uno de los artistas más populares de su época y “es uno de los que más se ha escrito e investigado, a manos de autores como Juan Calzadilla”, comentó Morales, por ello, no es de extrañar que en Caracas existan diversas fortalezas que resguarden su memoria pictórica, entre ellos La Galería de Arte Nacional, en la avenida México, y, desde luego, el Museo Arturo Michelena, en La Pastora, donde, además, reposan algunos utensilios personales del artista.

Enalteció el proceso independentista a través de sus cuadros Vuelvan Caras, 1890, el Panteón de los héroes, 1898, La Vara Rota, 1892, entre otros. Asimismo, homenajeó a diversos héroes de la historia como, por ejemplo, Francisco de Miranda, Joaquín Crespo y el Libertador Simón Bolívar.

Virgen de los desposados. Regalo de bodas hecho por Michelena a su concubina

Hoy en día, La entrega de la bandera vencedora de Numancia al Batallón sin nombre es considerada una pieza significativa. “Fue un lienzo que participó en la primera exposición universal que se hizo en Venezuela, donde Guzmán Blanco conmemoró el natalicio de Bolívar y convocó a los mejores pintores del siglo XIX. Esa exposición representó a la venezolanidad de la época, donde, por primera vez, se presenció cómo vivían los zulianos con los orientales y el despliegue de toda la gastronomía, ya que Guzmán Blanco fue el primer presidente que unificó el criterio de la identidad nacional”, consideró la investigadora de la GAN.

Por otra parte, aprovechando que estamos en la Semana Mayor, no podemos descartar la propuesta religiosa del artista.

Morales comentó que los cuadros no surgieron por inspiraciones espirituales, sino más bien se consolidaron por encargo.

“Él tiene cuadros que hizo por estudio y se nota la diferencia con los que hizo por encargo, tras analizar bien el uso de las paletas de colores. Por ejemplo, Miranda en la Carraca tiene tonos más ocres, mientras que en los cuadros religiosos utilizó colores pastel.

Según Morales, los cuadros religiosos fueron reinterpretaciones de otros artistas europeos, “así que temas como la caridad vas a verlos en Michelena, Herrera Toro y Cristóbal Rojas. A diferencia de los europeos, nuestros maestros han utilizado tonalidades más cálidas, se refleja más una luz tropical”.

La multiplicación de los panes y los peces (1897, resguardada en Santa Capilla) es uno de sus cuadros religiosos más conocidos. Fue hecho en óleo sobre tela y tiene una dimensión de 480 x 358 cm. Se le encargó al autor elaborarlo tras la construcción de la iglesia Santa Capilla.

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Biografia  Minima

Arturo Michelena nació el 16 de junio de 1863 en el estado Carabobo. A temprana edad, demostró su talento en el medio artístico. En 1875 pinta el escudo de armas para el Cuartel Anzoátegui, y al año siguiente el retrato de Pedro Bermúdez Cousin. Hacia 1878, realiza al temple retratos de locos y personajes populares de su ciudad natal. En 1879, funda con su padre una escuela en la residencia familiar en Valencia, y recibe uno de sus primeros encargos, El bautizo de Jesús para el

La última cena

La última cena fue una de las propuestas religiosas hecha por Arturo Michelena que quedó inconclusa debido a su enfermedad.

La iglesia Catedral resguarda La última Cena, del año 1898. Fue hecha en óleo sobre tela y sus dimensiones son de 480 x 358 centímetros.

“Él pintaba varias obras a la vez, de hecho, en un año tenía concluidas varias propuestas. En la última cena encontramos calidad en el dibujo y con unos detalles bastante definidos, pero no necesariamente va siguiendo un mismo patrón”, comentó la investigadora de la GAN.

Miranda en La Carraca es uno de sus cuadros más universales. Reposa en la GAN

Miranda en la carraca

Tras cumplirse 80 años de la muerte de Francisco de Miranda, el artista presentó en 1896 este lienzo en el Teatro Municipal de Caracas, el presidente de ese entonces, Joaquín Crespo. le otorgó una medalla honorífica y compró en nombre del Estado la obra por un monto de Bs 40.000.

Esta obra de arte constituye una muestra impecable y técnica del academicismo venezolano, donde Michelena destacó. El modelo que posó para la realización fue el escritor venezolano Eduardo Blanco.

TIBISAY MAZA GIMÉNEZ/CIUDAD CCS/BIEN RESUELTO

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