Mirada Internacional | ¿Por qué luchan los chalecos amarillos?

El movimiento es consecuencia de las políticas antipopulares adoptadas por Macron: el cobro injusto de impuestos, aumento del precio de combustibles, bajos salarios,...

Los chalecos amarillos: movimiento atípico que surgió sin la convencional estructura política o social. Sin sindicato que lo apoye y sin la tradicional dirección política (asunto digno de investigar). Aunque todo cuanto han hecho es una acción, manifestación y posición política, solo que no es convencional.

Utilizan las redes sociales como instrumento para activarse. Luchan contra los aumentos desproporcionados, como el de la gasolina o el de los tributos para los más pobres. También contra la baja de los impuestos para los más acaudalados: una política realmente contradictoria. Son una suerte de modelo para los ciudadanos -quizá sin saberlo- franceses y para los ciudadanos globales, en torno a las nuevas formas de lucha. Sin duda, la protesta de los chalecos amarillos en las calles de Francia ha sido consecuencia de las medidas económicas y sociales aplicadas por Emmanuel Macron.

Contra las políticas “Macron”

Desde que aparecieron los hombres y mujeres de chalecos fluorescentes, el pasado 17 de noviembre del año 2018, se convirtieron en el dolor de cabeza del Primer Mandatario francés. Solo ese día participaron 300 mil personas en todo el país. Desde entonces se unen a las protestas numerosos grupos. Existe, además, otro indicador que no puede pasar inadvertido: dos de cada tres franceses apoyan la lucha de los chalecos amarillos.

Frente a las protestas, el Gobierno decidió dar ayuda financiera a los sectores de menos recursos y frenar las medidas impositivas. Recientemente, la respuesta de Macron luego de un tiempo de silencio no se hizo esperar: “la crisis de los chalecos amarillos es una oportunidad para seguir reformando más profundamente”, habría señalado al tiempo que agregaba: “debemos pedir constantemente a la gente su opinión. No creo que sea tiempo perdido, ni tiempo para detener las reformas porque la gente quiere cambios”, dijo refiriéndose a la gran consulta popular que convocó en toda Francia. Se trata de un debate que según aseguró concluirá con anuncios antes que finalice el mes de abril.

Macron sabe que los ciudadanos franceses están insatisfechos. Que existe un gran enojo, pues los impuestos son demasiado altos, el acceso a los servicios públicos lejanos, los salarios irrisorios. Protestan por el aumento al precio de la luz y el gas durante el invierno (aunque esta medida también fue dejada sin efecto). Los estudiantes se han erigido contra los mecanismos de ingresos a las Universidades. Este es el contexto alrededor del cual se desarrollará el gran debate convocado por el Presidente. Algunos señalan que se trata de una especie de pote de humo. Otros que es un intento de neutralizar una lucha que ha generado gran desconcierto en los gobernantes, quienes temen por no poder actuar sin mediaciones ni veedores. Ahora están estos grupos alumbrando al poder político para hacerles saber que también son poder, que son portadores de él y como tal pueden frenar los abusos, omisiones y errores de gestión de la denominada institucionalidad enarbolada sobre “el poder”.

Los chalecos amarillos han tomado cuerpo sin asirse de la estructura del poder formal, pero pueden configurarse como referencia política para Francia y ¿quién sabe si pueden lograr serlo para el mundo?.
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Visión Global>

¿Abandonará Trump la OTAN?

Donald Trump, presidente de EEUU, ha señalado en no pocas ocasiones su disposición de salirse de la OTAN, pues a su juicio esta organización no cumple su cometido en materia de defensa en pro de los países aliados. En varias ocasiones Trump los ha increpado con el fin de que eleven sus presupuestos en esta materia: al menos 2% de su Producto Interno Bruto (PIB), según el portal Sputnik.
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Mayéutica Mundial>

La decadencia del imperio

Inmanuel Wallerstein nos ofrece la lectura del libro La decadencia del imperio. Se trata de una obra en la cual el autor desarrolla la tesis según la cual “desde hace tres décadas asistimos al desmoronamiento de los pilares fundamentales del sueño estadounidense: el aparato militar, la fuerza económica, las libertades civiles y el nacionalismo patriótico”… Añade que la violenta dinámica político-militar que ha desatado Estados Unidos en el mundo no es, pues, efecto de una agresión externa sino parte del largo proceso de lo que se puede llamar la decadencia de la hegemonía norteamericana.

Asegura Wallerstein que Estados Unidos se ha ido desvaneciendo como potencia global desde los años 70 y que son precisamente los factores económicos, políticos y militares que llevaron al auge de los EEUU lo que lo llevarán a su inexorable declinación.

Henry Luce llamaba al siglo XX “el siglo estadounidense”. Dice Wallerstein que estaba en lo cierto y que el ascenso de EEUU empezó en 1870, en las primeras etapas de la caída del Reino Unido. Es así como EEUU compitió con Alemania por la sucesión de Gran Bretaña. Los dos primeros rebasaron a Gran Bretaña desde el punto de vista industrial. Luego vino la primera Guerra Mundial: Alemania y EEUU se disputaban la hegemonía en el sistema-mundo ¿El resultado?: EEUU dominó el mercado global. Una realidad que hoy está en declive.

MARBELYS MAVÁREZ LAGUNA

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