Moral y luces | Soraya Sanz: “Tenemos que sembrar en nuestra conciencia”

La negra Candelaria, de dilatada y exitosa trayectoria actoral, ve necesario educar más a la juventud venezolana

La radiodifusión, la televisión y, específicamente las artes escénicas venezolanas cuentan con destacadas figuras que, conforme pasan los años, siguen presentándose para el público brindando su talento con un mensaje educativo y cultural, a través de los personajes que interpretan. Claro ejemplo de ello es Soraya Sanz, mejor conocida como la Negra Candelaria, hoy integrante del elenco de actores y actrices que dan vida a la Ruta Histórica que cada semana rememora pasajes de nuestra independencia en Caracas.

Presumiendo de una dilatada trayectoria artística, risueña personalidad y casi un libro de experiencias, ella se convierte en modelo a seguir cuando se trata de aprender lo que se desea hacer.

Con un tono de voz tierno que invita siempre a una tertulia amena y a emprender un viaje al pasado, confiesa para Ciudad CCS que su mayor aprendizaje en la vida ha sido amar la tierra donde nació, principio que actualmente se aprecia con deterioro en algunos venezolanos.

–¿Usted cree entonces que se han perdido muchos valores y principios en la sociedad venezolana actual?

–Pues sí, nosotros hemos perdido nuestra identidad por completo. Yo diría que la televisión, por ejemplo, los medios de comunicación, en general, han tenido mucha responsabilidad en ese sentido, porque ellos siempre nos han vendido lo que han querido. Nuestros hijos no se visten si no es con una buena marca, porque tal canal está promoviendo zapatos, que aunque sean los peores, ellos (hijos) insisten en que son los que tienen que portar, aunque cuesten todo el dinero del mundo.

Esto también viene acompañado de la permisividad de los padres, quienes al final complacen al muchacho con todos los gustos y no les ofrecen lo que en realidad necesitan.

–La educación empieza por casa. En ese sentido, ¿cree usted que se está fallando en el hogar con la educación de los hijos?

–En muchas oportunidades, sí. Fíjate que yo vengo del gobierno de (Marcos) Pérez Jiménez, que hizo bastantes escuelas, aunque fue un dictador. Su política la llevaba por un lado, pero fue un presidente que se preocupó por la educación del pueblo y pasó mucho tiempo para ver eso hasta ahora con la Revolución Bolivariana, que también ha creado bastantes escuelas y universidades. Yo tengo Fe de que en un futuro vamos a tener toda nuestra juventud educada como debe ser, pero que, sobre todo, quiera mucho a su país. Siento que se ha perdido ese apego por Venezuela.

–Justamente, ese punto que usted menciona se refiere al legado del Comandante Hugo Chávez, quien siempre promovió el amor por la Patria y otros valores como la honestidad. ¿Qué se debe hacer para defender eso?

–Yo pienso que es importante que cada padre y cada madre, sobre todo ellas, cuando llegan de trabajar, se reúnan con los muchachos, para explicarles cómo deben ser las cosas, hacerles mucho hincapié en que deben ir a la escuela, aprovechar la gratuidad de nuestra educación, cosa que no existe o existía en otros países. Es aquí donde Venezuela es rica. Antes nadie iba a la universidad, y ahora tenemos esa opción en varios estados, gracias a este gobierno. Es una oportunidad que no se debe demeritar, pero que, cuando se gradúen, se queden aquí y evitemos ese éxodo de jóvenes.

–Sin duda alguna, uno o varios títulos universitarios son sinónimo de una formación académica exitosa, y, en consecuencia, un nivel de educación óptimo para enfrentar la sociedad, pero, ¿qué otras actividades pueden ayudar hoy a los jóvenes para que sean mejores ciudadanos?

–Las escuelas técnicas son importantes porque se aprenden otros oficios. Hay muchas cosas que se pueden hacer, incluso sin ir a la universidad, aunque actualmente te exigen un título para todo. Por ejemplo, yo estudié locución y ahora para estudiar eso debes tener estudios de educación superior. Entonces yo lo veo quizás como avances, pero, a su vez, limitan a quienes desean aprender. A veces hasta cobran por educar, pues han convertido eso en un comercio.

–La Ruta Histórica se convierte en un espacio ideal para transmitir valores mediante la cultura, y usted forma parte de ese equipo. ¿Cómo, entonces, le hace llegar ese mensaje al público en general?

–Bueno, a veces es fácil, porque los muchachos me llegan, me hacen preguntas y quieren saber sobre el personaje que represento, pero en otras ocasiones te dan la espalda. No crean que porque ande bonita por la calle, maquilladita, vestidita, soy siempre bien recibida. Aquí hay un problema serio cuando se tiene mi color de piel, y es que se debe ser cuidadoso cuando se dice o se hace algo, ya que han sido despectivos en algunos momentos conmigo por ser negra. En este país, que quiero mucho, más de uno está equivocado.

–Para evitar la reproducción de ese tipo de conductas negativas, ¿qué mensaje le envía a la gente?

–Tenemos que empezar por querernos y respetarnos a nosotros mismos, querer nuestra casa, nuestra familia. Si eso no sucede, pues no se va a querer nada o a nadie como se merece. A los venezolanos les digo que no se trata de poner un granito de arena para tener un mejor país. Se trata de sembrarlo, regarlo siempre, para luego cosechar algo bueno. No podemos seguir esperando que nos venga todo de afuera o que nos inoculen mensajes de afuera. Esta es una nación rica en todo.

En nuestra tierra tú tiras cualquier semilla y a los días tienes la mata, el fruto, somos un terreno fértil. Tenemos que sembrar eso también en nuestra conciencia, que no solo el extranjero sea el dueño de los negocios; nosotros también tenemos mucho potencial.

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Biografía mínima

Soraya Sanz nació en 1937. Se crió y desarrolló en un pequeño caserío del estado Miranda que lleva por nombre Las Martínez, perteneciente a Tacarigua de Mamporal, Distrito Brión, en Barlovento. Tiene cinco hijos y más de 20 nietos y bisnietos.
Se dio a conocer gracias a su participación como protagonista en un comercial de una marca reconocida de café, y posteriormente con su intervención en el programa humorístico llamado La Quinta de Simón, conducido por el recordado Simón Díaz.
Fue la primera producción venezolana de mayor audiencia y en la cual se desempeñó en un papel de sirvienta, rol que casi siempre asumió en otros espacios televisivos, principalmente. No obstante, inició su carrera profesional actuando en radionovelas en 1950, bajo la tutela del también actor Enrique Benshimol, quien dirigió la academia Teatro Escuela del Aire.
Sanz hizo radionovelas hasta 1980, cuando se dio paso a los contenidos audiovisuales. Tuvo presencia en varias películas como Domingo de Resurrección y telenovelas como Esmeralda (primera transmitida a color y primera en ser vendida al extranjero). Actuó en otra producción denominada Topacio, entre muchas.
Fue declarada Patrimonio Cultural del Distrito Capital.
Alcanzó la distinción de Profesora Honoraria de la Universidad Nacional Experimental de las Artes (Unearte).
En 2010, estando en su hogar, fue llamada para hacer un casting con el propósito de conformar el grupo de profesionales que hoy encabezan la Ruta Histórica.

HAROLD URRIETA/CIUDAD CCS
FOTO AMÉRICO MORILLO

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