Francisco Rodríguez: Un Morochito sin igual celebra 50 años de su oro en México

De todo lo vivido en ese medio siglo recuerda su encuentro con Fidel Castro, en Cuba, quien quería conocerlo

Agil en el hablar, como casi todo cumanés, pese a que tiene casi medio siglo en Caracas, Francisco Brito Rodríguez, o simplemente para el aficionado al deporte, y en especial del boxeo: Morochito, nos atendió en la grada del estadio Brígido Iriarte de El Paraíso, donde se realizaba la entrega de los productos CLAP a las Glorias Deportivas de Venezuela, seccional Caracas.

“¿Cómo estás compai? ¿Tú eres periodista de dónde?”, me interrogó Morochito, tomando primero la ofensiva como si de un combate se tratase.

Le explico que vengo del Semanario Ciudad CCS, de la sección de Deportes, para una entrevista especial a una personalidad del boxeo amateur como él.

Inmediatamente le estrecho la mano y le digo: “¡Hola campeón!”

Se nos acercó otro medallista de oro olímpico: Juan Bautista Hernández (cubano, quien vive desde hace años en nuestro país).

Nos ataja Morochito y nos interroga. “¿A quién vas a entrevistar, a él o a mí?”

“¡A usted, campeón!,” le respondo.

“¡Ah. bueno, mosca!, más bien minimosca, porque yo fui primero que él en la historia del olimpismo”.

Cierto, Juan Hernández fue medalla dorada (peso gallo), ganándole en la final precisamente al venezolano Bernardo Piñango, en los Juegos de Moscú 1980, doce años después del triunfo de nuestro entrevistado.

Hernández nos afirma: “Morochito fue mi primer gran ídolo. No solo para mí. sino para el boxeo de Cuba. Su gran rivalidad con Carbonell (Rafael) fue inspiración, al igual que para mi paisano Teo (Teófilo Stevenson, triple medallista de oro olímpico) para meternos a esto del boxeo aficionado”.

En el caso de Venezuela, podemos afirmar que a 50 años de su gesta en México (26-10-1968), Morochito continúa siendo la referencia, la veta, donde se inspiraron y se inspiran nuestros campeones olímpicos.

Podemos afirmar que, aunque sea Morocho, como él no hay dos en la historia de nuestro boxeo aficionado.

Hasta la fecha (2018) hemos tenidos seis medallistas olímpicos en boxeo: Pedro Gamarro (1976, Montreal, Canadá), Bernardo Piñango (1980, Moscú, URSS), Omar Catarí y Marcelino Bolívar (1984, Los Ángeles, EEUU) y más recientemente Yoel Finol (2016, Río de Janeiro, Brasil). Pero ninguno con presea de oro.

Retornamos al encuentro con nuestro héroe.

—¿Dicen por allí que tu medalla dorada se celebra más que tu cumpleaños?

–Cierto. La gente (aficionados) se acuerda más del 26 de octubre (1968) que del 20 de septiembre (1945) cuando nací.

Ya me contactaron para celebrar este aniversario, el de la medalla. Aquí, en Caracas, en la sede del Comité Olímpico (Venezolano). Y el mismo día, allá en mi tierra (Cumaná) disputarán otra vez la copa con mi nombre: Morochito Rodríguez.

—Tu caso es único porque hay muchos campeones amateurs y profesionales que por su trayectoria tienen estatuas, gimnasios, plazas con sus nombres, pero tú tienes hasta un barrio.

—Es verdad, compai, a este humilde hijo de Cumaná le bautizaron con su nombre un barrio. Espero que también me hagan un reconocimiento este 26 de octubre aquí, en Catia. También en Cumaná tengo un gimnasio, pero es por la fecha en que gané la medalla (Gimnasio 26 de Octubre).

—Dentro de los múltiples reconocimientos que has recibido por tu carrera deportiva, ¿qué momentos más importantes recuerdas?

—Muchos. El recibimiento de mis familiares, mis vecinos en el aeropuerto, los aficionados, hasta en Miraflores me recibió el entonces presidente (Raúl Leoni). Pero uno de los más importantes fue mi encuentro con Fidel (Castro, el comandante presidente) en Cuba, gracias a mi amigo Carbonell. También mis encuentros con Chávez y el hoy presidente Maduro (Nicolás). Fueron buenas cosas, bonitas para mí que me reconozcan como atleta y ciudadano. Creo que he vivido una buena vida, hasta ahora.

—Eres familia de María Rodríguez, la Sirena de Cumaná, Patrimonio Cultural de Oriente, conocida en todo el país por su canción La Oración del Tabaco.

—Claro, mi tía querida. Fallecida, pero una gran mujer del pueblo, del folclor. Quién sabe, a lo mejor se le ocurre a algún dirigente por allí nombrarme también Patrimonio Deportivo Viviente.
Es importante resaltar que la carrera de Morochito coincidió con el auge del boxeo cubano amateur; era ya entrada la década de los años sesenta.

Su nombre está inscrito en grandes batallas con el mencionado Rafael Carbonell, así como tiempo después con el, para ese momento, prospecto Douglas Rodríguez.

Fue tanta su calidad sobre el ring, que otra leyenda del pugilismo cubano, Alcides Cegarra, ubicado entre los 10 mejores entrenadores de la historia del boxeo, llegó a decir de nuestro Morochito que “era invencible”.

—¿Cuál era la clave para salir siempre triunfante ante esos fuertes y bien preparados boxeadores cubanos que enfrentaste en grandes peleas?

—Yo salía a pelearles desde el comienzo, sin dejarles pensar y pegándoles duro a la barriga (estómago). Así gané muchas peleas importantes.

Quien escribe recuerda un comentario que hizo un compañero de equipo de Morochito, Miguel Escobar Cabello, quien refirió sobre su estilo: “Yo creo que era hasta karateca, pues tenía una manera de lanzar puños con el guante medio virado que parecía llegar de canto sobre las costillas de sus rivales”.

—Un mensaje final, campeón Morochito, para los muchachos que se inician en el boxeo y que tienen en ti una referencia esencial para sus carreras.

—Que estudien bastante, algo que yo no hice mucho porque eran otros tiempos y condiciones. Que se cuiden mientras estén activos y pongan en alto el nombre del país, es emocionante escuchar el Himno Nacional en el podio.

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Biografía Mínima

Francisco Brito Rodríguez nació hace 73 años en Cumaná (Estado Sucre, 20 de setiembre de 1945). Hasta los diecinueve años de edad vivió en el barrio Plaza Bolívar.
Fue el segundo hijo, de catorce, de Francisco Brito y Olga Margarita Rodríguez.
A los 23 años conquistó la medalla de oro en la olimpiada de México 1968.
Un año después recibe la propuesta de hacerse profesional, pero su progenitora, luego de ver una pelea de su coterráneo Alfredo Marcano que salió muy golpeado ante el estadounidense Richar Sué, le pidió que no hiciera carrera en el boxeo rentado. En el campo aficionado realizó un total de 284 peleas. Fue medallista de oro en todo el ciclo olímpico rumbo a México 68. Fue Campeón de la Copa Cuatricentenario de Caracas 1967. Está casado con Carmen Sabina Blondell. Sus hijos: Frank Javier y Gennison José.

TEXTO JOSÉ CUEVAS
FOTO BERNARDO SUÁREZ

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