Mujer gloriosa, siempre Modesta

Lorena Almarza

Hace 91 años nació esta apasionada de la música y de las tradiciones venezolanas > Fue una mujer pionera en la composición

“Hoy te recuerdo como te he recordado siempre:
amiga y maestra, labradora tenaz, artesana de tu música (…)
Te recuerdo como la mujer del pueblo, sincera, orgullosa,
la que inventa su vida
empinándose alto”

Antonio Fermín
Pianista y profesor
de la Juilliard School of Music
de Nueva York

CREADORA

Modesta Bor creció mirando desde La Galera los atardeceres y el mar cristalino y en calma de la bahía de Juan Griego. Creció amando la música, y el piano fue la vía para hacer fluir su talento y pasión por la vida.

Amó la sonoridad de su pueblo, y ya de grande, de la Patria toda, cuando recorrió el país descubriendo la diversidad y riqueza de sonidos de nuestra tierra. Dedicó grandes esfuerzos al trabajo de creación de coros y también a la recopilación, transcripción, catalogación y arreglo de la música popular y tradicional venezolana, sin dejar de lado los lenguajes de la contemporaneidad. De igual modo, basada en poemas de Pablo Neruda, Manuel Felipe Rugeles, Federico García Lorca, Andrés Eloy Blanco, Mario Benedetti, Nicolás Guillén, entre otros, Modesta creó polifonías extraordinarias.

Sobre su obra, Alberto Grau refirió: “Es una música extremadamente expresiva y muy apegada a una armonía y formas rítmicas demostrativas de su gran talento y sensibilidad”.

En 1960 tuvo la oportunidad de audicionar para el prestigioso compositor Aram Khachaturia, considerado junto a Dmitri Shostakovich y Sergei Prokofiev como uno de los “tres titanes de la música soviética”, quien maravillado por su talento, le otorgó una beca en el Conservatorio Tchaikovsky. En 1986 participó en el Primer Festival Internacional de Música Contemporánea de la Habana, invitada por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, y en 1991 recibió el Premio Nacional de Música.

Un importante número de obras sinfónicas, sinfónico-corales, obras de cámara, obras para piano, canto y piano, recopilaciones del folklore, arreglos y canciones originales para coro mixto y voces iguales, y hasta una obra para guitarra, forman parte del legado que nos dejó.

DE JUAN GRIEGO PARA CARACAS

Nació el 15 de junio de 1926 en Juan Griego, en la isla de Margarita, estado Nueva Esparta, en el seno de una familia con inclinaciones musicales. Su padre, Armando Bor, tocaba la guitarra y el cuatro; sus tíos, Nicolás, la mandolina; y Leandro, el violín; y sus primas cuatro y guitarra. De hecho, Leandro, el violinista, fue uno de los fundadores de la Orquesta Sinfónica de Venezuela.

Desde muy niña recibió clases de Teoría y Solfeo con Luis Manuel Gutiérrez, y piano con Alicia Caraballo Reyes, y luego en Caracas, al mudarse la familia, se incorporó a la Escuela Superior de Música “José Ángel Lamas”, donde contó con los maestros y maestras que fundaron la escuela moderna musical venezolana, como María de Lourdes Rotundo en Teoría y Solfeo, Elena de Arrarte en Piano, Juan Bautista Plaza en Historia de la Música y Estética, Antonio Estévez en Armonía y Orquestación y Vicente Emilio Sojo en Armonía, Contrapunto, Fuga y Composición.

DESAFÍO DE VIDA

El piano era su universo, al que dedicaba largas horas todos los días con el fin de convertirse en una gran ejecutante. Pero justo un año antes de presentar su examen final de piano, enfrentó un gran reto, pues motivado a un trastorno neurológico conocido como síndrome de Guillain-Barré, el cual por cierto padece una de cada cien mil personas, quedó cuadrapléjica. Lo que pasó fue que sus músculos perdieron tonicidad, y progresivamente sus extremidades se fueron atrofiando. Debe haber sido días -con sus noches- de gran tristeza para Modesta, quien luego de volar desde las teclas del piano, quedaba postrada en una cama. En una entrevista, su hijo Domingo Sánchez Bor contó que las manos le habían quedado torcidas, y que “tenía que utilizar botines de tacón alto, apretados en los tobillos, porque eran tan endebles que hasta una simple piedrita podía hacerle mucho daño”. Pero no se dio por vencida, y tras una larga y dolorosa terapia, logró recuperarse, aunque no desarrolló su carrera como pianista.

DE LA MANO DE LORCA 

Cuentan que su maestro, Vicente Emilio Sojo, director del Orfeón Lamas y director musical y fundador de la Orquesta Sinfónica de Venezuela, llevó a Modesta un poema de Federico García Lorca, y le pidió ponerle música. Según Izcaray, gracias a Sojo, “Bor consigue nueva vida como músico”. Diligentemente compone la música y la entrega al maestro, quien le pide la escriba para Coro Mixto. Meses más tarde, el Orfeón Lamas interpretó la obra Balada de la Luna, marcando así su inicio en la composición. En este nuevo camino, contó con el apoyo también de Juan Bautista Plaza y Antonio Estévez.

Estudiaba intensamente, componía y además ejercía como docente para niños, niñas y adolescentes. En 1959, y aunque la composición era de dominio de hombres, Modesta recibió su diploma de Maestro Compositor de las manos de Sojo, por su Suite para Orquesta de Cámara, la cual vale mencionar, fue estrenada por la Orquesta Sinfónica de Venezuela, bajo la dirección de Antonio Estévez.

MILITANCIA POLÍTICA Y MUSICAL

Desde muy joven militó en el Partido Comunista, y en 1960 asistió al Congreso Internacional de Jóvenes Comunistas realizado en Copenhague, Dinamarca. Estando en Europa, aprovechó para ir a Moscú, donde audicionó con su Sonata para Viola y Piano, para el compositor Aram Khachaturia. En dicho encuentro, Bor cantó la parte viola y Khachaturian tocó el piano. Dicen que Khachaturian, quien escribió más de cuarenta obras para el cine, el teatro y múltiples composiciones para ballet, “quedó tan impresionado con la obra, que le ofreció una beca del gobierno soviético para estudiar con él en el Conservatorio Tchaikovsky”.

Durante dos años estuvo en Moscú, donde estudió Polifonía con Sergei Skripov, Literatura Musical con Natalia Fiodorova, Orquestación con Dmitri Rogal-Lwitsky, Composición con Khachaturian y Lengua Rusa con Nina Vlasova. Fue además, según refiere Izcaray, la primera mujer venezolana en cursar estudios de música a nivel de postgrado en el exterior.

VUELTA A LA PATRIA

Al regreso, en 1962 se instaló en Lechería durante dos años y dirigió el Coro de Niños de la Universidad de Oriente. Dos años después, se hizo cargo del coro de niños de la Escuela de Música Juan Manuel Olivares de Caracas y fundó el grupo vocal Arpegio.

Entre 1971 y 1973, dirigió la Coral de la Cantv, con la cual grabó dos discos de música coral venezolana e internacional. Fue jefa de la cátedra de composición de la Escuela de Música “José Lorenzo Llamozas” y del Departamento de Música de la Dirección de Cultura de la Universidad Central de Venezuela.

Modesta Bor falleció en Mérida, el 8 de abril de 1998.

SU OBRA GENOCIDIO

Con esta obra, Bor denuncia la exterminación de la cultura tradicional venezolana y margariteña en particular, por parte de los grandes discursos mediáticos y los jingles publicitarios. Según Josefina Punceles de Benedetti, Genocidio es “la primera obra en Venezuela en la que se utiliza la cita de una manera intencional como elemento de comentario político contra la sociedad de consumo y la transculturización”, escribe Punceles de Benedetti.


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