Nied Linger Briceño | “Chávez es culpable de este revuelo conmigo misma”

Esta mujer, madre, comunera y comunicadora social pide volver a Chávez, a sus discursos, cuando nos bajoneamos

– ¿ Y Nied? Recuerdo que sonamos al unísono en la redacción.

– ¡Nied está pal Maizal! Largó alguien por allá. Verga la vaina iba en serio, lo de la comuna le gustó en serio. Pero lo más tierno de esta escapada a Lara es que lo hizo con su chama Jade, de 4 añitos y esa semillita va y viene a donde la militancia llame a Nied.

Como madre está segura de que eso, que pueden llamar “adoctrinamiento”, prefiere hacerlo ella misma con Jade. Mostrarle caminitos seguros para que cuando sea grande, reconozca al fascismo, distinga, piense, cuestione. La está criando para ser libre.

Eso mismo le pasó con Chávez, creció con él, y se hizo muchas mujeres en una en esa candela revolucionaria que le llenaba el balcón, en su balcón en el 23 de enero, de una energía que no puede explicar y que todavía la invade -se le nota porque cuando habla de él se derrite- cuando Chávez miró hacia arriba y la saludó.

Le marcó el camino, para ella, ser indivualista es un desvío en los revolucionarios, prefiere el hombro con hombro, la ¡comuna o nada!, lo colectivo la marcó para siempre. Cuando vino de su tercer viaje de El Maizal, me contó que sí, que claro que sembraron y que comieron de lo que pare la madre tierra sin transgénicos, pero que el asunto estaba en la caras de asombro de todas las mujeres cuando les habló de feminismo.

-Aja Nied, ¡las emancipaste!. Nos reímos porque así es ella, a donde va emancipa a alguien, y si no lo busca lo hace sin querer.

Esa fue otra de sus químicas con Chávez, el “Soy feminista. La revolución será feminista o no será” del Comandante en el 2009. Ese guiño era con ella, por ella y para ella y con todo ese mujerero que zumba como avispa por una lucha para igualdad de género y que en los barrios hace tanta falta
alborotar.

Aunque su deconstrucción sucede después de la muerte de ese primer presidente feminista venezolano, él fue culpable de ese revuelo con ella misma. Esa luz verde para que las mujeres de este país tomen el coroto, caminen no detrás ni adelante de los hombres, sino en un roce codo a codo, le fue desnudando capas y capas de dogmas que la tenían acorazada y casi ciega del cuerpo y del alma.

Comenzó a hablar de revoluciones en el cuerpo, del machismo que te pega sin tocarte, de parto sin violencia obstétrica, de responsabilidad materna y el placer de la lactancia materna sin tabúes, de sexualidad y liberación social, pero también de debates necesarios sobre el aborto y ley de paridad, temas que son derechos fundamentales de la mujer y que cree que por encima de ellos no puede haber nada.

Ya lo autenticaba el hombre que se persignaba y que jamás puso la religión por encima de esta liberación femenina. Por eso mismo se le puede ver a ella gritando “¡Saquen sus rosarios de nuestros ovarios, saquen sus doctrinas de nuestras vaginas!, en donde la lucha se manifieste.

Es todo un proceso, casi todo un parto eso de liberarse y ella está segura de que si Chávez estuviera vivo qué te digo todo lo que habrían podido asumir -un tanto máslos movimientos sociales, sembrar el feminismo popular, la agitación en la Asamblea Constituyente por estos temas “tan álgidos”, y podríamos además comprender que entender de revolución no significa necesariamente entender de machismo.

En eso anda esta pana, apuntando a la liberacion de las mujeres de los barrios y entrompando el peo desde afuera y desde la organización.

A Nied, marchar siempre le sienta bien, fundirse en la sudadera, le da ese aire de Apacuana moderna y contestaria. Intima
con los valores revolucionarios, no ignorar el dolor ajeno y le saca el cuerpo a la vergüenza de llamarse chavista, como le pasó en la universidad, en aquellos tiempos efervescentes donde conoció gente que se ponía colorá porque estudiaba en la UBV.

Allí hizo esguace, se lanzó un programa cultural de radio “Cuál es tu movida”, del que no se desprende desde hace 5 años y a la par comenzó su militancia y su sentido de pertenencia. “Todo gracias a Chávez”.

BIOGRAFÍA MÍNIMA

Del 23 de enero, esa parroquia fiel y revolucionaria es la redactora del diario Ciudad CCS, Niedlinger Briceño. Se pasea
los miércoles por Alba Ciudad con su programa de radio “Cuál es tu movida” para contar que hay en la
vida cultural caraqueña. Esta pasión le vino en la UBV, donde se graduó de comunicadora. Teje que teje -en serio teje- en el Colectivo Tejiendo Mujeres dentro del Frente Cultural de Izquierda. Ella es activista y madre por decisión.

FRANCIS COVA/CIUDAD CCS
FOTO BERNARDO SUÁREZ

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